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Dayrí Blanco|@DayriBlanco07

Un bollito pequeño, una taza de arroz con una pieza de pollo y un “agüita de atol”. Eso es todo lo que en promedio reciben al día los 134 adultos mayores que permanecen en el Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) de Naguanagua. No hay más nada para alimentarlos. Tampoco hay medicinas ni insumos para sus tratamientos. “Están abandonados, en la desidia”, denunció una trabajadora que ha contado al menos 17 ancianos fallecidos durante el último mes por desnutrición y falta de atención hospitalaria.

Las causas oficiales de las muertes siempre son las mismas: vejez y afecciones respiratorias o cardíacas. “Pero eso es mentira”, expresó un empleado del lugar, quien en sus nueve años de servicio es la primera vez que ha visto tanta injusticia en la institución. Su cuenta es diferente, pero igual de alarmante. “En lo que va de año se han muerto 34”.

Para ellos la culpabilidad recae en una sola persona. “La responsable es la directora, Miriam Sequera Sequera”, a quien acusó de supuestamente desviar los alimentos que llegan hacia diferentes sitios, incluso su casa. “A mí me pidió que le sacara camuflados dos kilos de caraotas. Tuve que meterlos en una bolsa y llevarlos a su carro”. Pero eso no es todo. “En el libro de novedades de la vigilancia hay una orden de ella para que no revisen bolsos de quienes laboran en áreas administrativas porque ahí sacan la comida y otros insumos”.

La desnutrición en los pacientes es evidente. La mayoría de ellos no tiene familiares y llegó al lugar tras ser rescatados de la calle de diferentes estados del país y requieren de tratamientos psiquiátricos que no reciben. “Realmente no quisiera que trajeran más ancianos mientras la situación se mantenga”, dijo otra trabajadora que alertó que solo las áreas administrativas tienen aire acondicionado.

La mayoría de los adultos mayores residenciados en el Inass, conocido como geriátrico de Bárbula, padece de escaras en la piel por estar siempre acostados. Es una afección que no puede ser tratada por falta de gasas, compresas, agua oxigenada, guantes y la ambulancia ni siquiera funciona, está accidentada por falta de repuestos. Tampoco cuentan con productos de limpieza ni higiene personal. “La ropa de los abuelitos la lavan con gasoil”.

Acoso laboral

Los despidos a parte del personal que se ha atrevido a denunciar las irregularidades son parte de la política de las autoridades del Inass en Naguanagua. En 2015 tres fueron sacados de nómina, en enero de 2016 fue el turno de otros ocho, y más recientemente dos.

Emerlinda Acosta fue una de las afectadas de enero solo por estar en contra de la atención deficitaria que reciben los pacientes. Ella ha emprendido acciones legales. Todas han sido burladas por la directora del Inass en la región, Miriam Sequera. “Tres veces la han citado en el Consejo Legislativo y no asistió. Tampoco fue a la interpelación a la que se le convocó”.

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