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EFE

Hace aproximadamente seis
millones de años hubo una migración de hipopótamos desde África al sur de Asia
y Europa, pero en el continente europeo estos terminaron por extinguirse,
aunque luego volvieron a aparecer en el Pleistoceno, en tres oleadas
diferentes, la primera hace unos dos millones de años.

Esta es la principal conclusión
de un trabajo que publica la revista Quaternary International, en un artículo
firmado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC),
el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana y el Institut Catal
de Paleoecologia Humana i Evolució Social, tres instituciones españolas.

El yacimiento de la Gran Dolina
en Atapuerca (Burgos, España) contiene fósiles muy abundantes del periodo que
transcurre entre el Pleistoceno temprano y medio, que abarca de los 1,3 a los 0,5 millones de
años.

El hecho de que estas etapas
geológicas estén tan bien representadas en el yacimiento ha permitido a los
investigadores “ajustar más detalladamente la datación de los cambios
faunísticos”, indica en una nota del MNCN Jan van der Made, autor del
trabajo.

Los profundos cambios climáticos
sucedidos un poco antes del fin del Pleistoceno temprano contribuyeron a un
cambio ambiental y de la fauna, así como a la dispersión de humanos en Europa,
variaciones en el clima que este estudio también vincula a la aparición y
extinción de las especies de grandes mamíferos presentes en la Gran Dolina.

De entre estas especies, están
los hipopótamos y este trabajo aclara su aparición en Europa y su posterior
evolución, confirma a Efe Van der Made.

El origen de estos animales está
en África: hace aproximadamente seis millones de años hubo una migración al sur
de Asia y Europa y los hipopótamos europeos terminaron extinguiéndose, pero
unos cuatro millones de años después volvieron al continente.

Van der Made resalta que en
realidad hubo tres migraciones diferentes en el Pleistoceno: la primera hace
dos millones de años protagonizada por el “Hippopotamus major”, que
se extinguió rápidamente; una segunda migración hace 1,2 millones de años de
“H. tiberinus”, especie de la que se han encontrado restos en
Atapuerca.

Y entre los 100.000 y 300.000
años hubo una tercera migración de “H. amphibius” que, igual que
“H. major”, tenía un perfil craneal más recto, característica que lo
asemeja más a los hipopótamos actuales.

La propuesta de estos
investigadores es que la primera y la tercera migración se originaron del
linaje que lleva hacia la especie actual, mientras que la segunda migración se
originó de un linaje diferente, el “H. gorgops”, más evolucionado y
que no prosperó hasta el presente. 

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