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Alfredo Fermín

Sectores culturales de Valencia consideran imposible que El Carabobeño desaparezca en su versión impresa, porque este diario es un icono muy arraigado en la ciudad y que cuenta con el prestigio de no haber permitido nunca vagabunderías, corrupción, manipulaciones ni ofensas a las personas e instituciones.

El Carabobeño quiso conocer la opinión de cuatro personalidades vinculadas a la cultura, sin militancia política, que analizaron el cierre de la versión impresa de El Carabobeño por  disposición  de la Corporación Alfredo Maneiro que vende papel periódico de  acuerdo  a la línea editorial de los medios venezolanos

LUNES RODRIGUEZ, profesor de Arte Latinoamericano de la Universidad de Carabobo y director de la Galería Braulio Salazar considera que la radio, la televisión y las redes sociales son medios actuales que pueden desaparecer, pero medios impresos con largos años de circulación, como El Carabobeño, continúan siendo  indispensables para el esclarecimiento de la libertad en el sistema democrático.

Un  diario como El Carabobeño es tan indispensable en una ciudad, como una universidad, un museo,  porque son de las instituciones que sensibilizan a las comunidades.Porque los periódicos han dejado de ser transmisores de informaciones para convertirse en un género literario que ha merecido el Premio Nobel para periodistas   latinoamericanos como Gabriela Mistral, Pablo Neruda,Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa.

Durante la conversación, Lunes Rodríguez  comentó que, en los últimos  años, Valencia ha sido despojada  de  dos de sus iconos culturales: el Ateneo de Valencia y El Carabobeño. Al  primero lo despojaron de la sede de su propiedad y de todo su su patrimonio artístico. A El Carabobeño, por cumplir con el deber de defender  la libertad de expresión , le arrebataron el derecho de adquirir papel para que no pueda seguir circulando en  versión  impresa, lo cual es propio de los regímenes totalitaristas.

-Con estas decisiones los perjudicados  somos los ciudadanos porque perdemos bastiones culturales, que tanto han dado al estado y al  país. Pero, más temprano que tarde volveremos a tener de vuelta a estas instituciones trabajando para la comunidad. Vaya  mi palabra de aliento para todos los trabajadores de El Carabobeño y a su junta directva porque queda mucho por decir.

Lunes Rodríguez se siente orgulloso de respaldar a este diario  del cual es lector  desde niño  porque su madre  estuvo a cargo de las recetas de cocina para los niños en el Suplemento Infantil, durante un cuarto de siglo.

¿Cuál es la más grande alegría que te ha dado El Carabobeño?


-Cuando en su nueva sede de Naguanagua  creó el centro cultural con su magnifica galería Eladio Aleman Sucre, una de las mejores  del país .Eso fue motivo de júbilo porque no todos los dÍas  se crean espacios expositivos como el Gabinete del Dibujo y de la Estampa, fundado por la al familia León Topel.

CRISTINA ARAUJO FIGUEREDO, bailarina de ballet, cantante, ceramista y animadora cultural está muy deprimida por  lo que le ha sucedido al diario que lee desde niña y hoy siente que en, la mañana, falta algo primordial como es la versión impresa de El Carabobeño.

Invitada  a esta conversación, vino acompañada de su hijo Aldo Ramos Araujo, animador cultural. Trajo una  carpetas de  recortes del periódico que ha reseñado las principales actividades culturales en que ha participado.

A los  14 años tenía una presentación benéfica de ballet clásico, en el Teatro Municipal. Con  otras dos compañeras fue a visitar a don Eladio Alemám Sucre, director del diario,  para pedirle promoción para el espectáculo.

-Don Eladio no estaba presente pero su esposa, Clemencia de Alemán Sucre, las recibió con gentileza y llamó el diario para que las atendieran. La información fue publicada y después la reseña, por lo cual la gala de ballet fue  total, recuerda.

Cristina conserva con esmero todas las reseñas sobre su obra  que ha publicado este diario  desde 1952 hasta  el 17 marzo de 2016, cuando salió el último impreso. “Yo espero que esto sea pasajero o que el tiempo pase pronto para que volvamos a tener a  nuestro diario  porque todos somos El Carabobeño.Tengo una vida leyendo a El Carabobeño y uno confía en lo que dice. Esta situación duele mucho.”

ALECIA CASTILLO HENRIQUEZ,doctora Honoris Causa de la Universidad de  Carabobo, comenzó sus declaraciones diciendo “yo soy Carabobeño porque mi nacimiento fue reseñado por este diario, en 1940”.

-El Carabobeño era un especie de amigo  que nos  acompañaba, diariamente, en nuestro hogar. Yo me incorporé al diario en 1950, cuando era dirigente de la juventud católica y cada semana nos correspondía realizar una reseña  sobre las las películas recomendables para los niños y para la familia en general, de acuerdo a la Juventud  Católica.

Siempre- continua la diretora de la Universidad de la Tercera Edad- me he mantenido en contacto con El Carabobeño porque todo lo que promovía  merecía la atención del diario. Por El Carabobeño me enteré de la fundación  de la Universidad de Carabobo, que fue una de las grandes noticias que me cambió la vida y me permitió seguir estudios de Derecho, lo cual no  estaba en mis planes porque mi destino era ser pianista. Cuando me tocó presidir el Ateneo de Valencia  nos cedieron una cartelera en la que el periodista Julio  Ferrer Gudiño reseñaba todas las actividades ateneísticas. Cuando estuve en la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo siempre tuvimos  apoyo para dar una  cátedra sobre lo que estaba ocurriendo culturalmente en la universidad.

Para Alecia Castilllo El Carabobeño  fue un cómplice que protegió su trabajo, no solo publicándolo sino cediéndole su magnífigico Centro de Documentación, que le permitió realizar investigaciones sobre la historia cultural valenciana .Su espacio físico y espiritual es de un gran valor sobre todo ahora que las  instituciones están secuestradas”.
Toda una vida he sido El Carabobeño, por todo lo que  ha significado en mi vida. Mis hijos, mis  niietos y yo somos carabeños. Mi gran felicidad será que, algún día ,mis  bisnietos tengan el placer de leer El Carabobeño impreso

LUIS CUBILLAN FONSECA

El  académico de la Academia Nacional de la Historia está sumamente preocupado  porque El Caraobeño no  está  no circulando en papel, en un país bajo una férrea dictadura que no es compatible con el humanismo.”Estamos ante un grosero caso en contra  de la libertad de expresión en Venezuela .La no circulación impresa de este diario es un retroceso más de la libertad de expresión.

Nunca un  periódico ha sido tan sentido dentro de la comunidad  carabobeña, porque forma parte de  muchas generaciones por lo cual es necesario levantar un grito de alarma por la pérdida de la libertad. Gracias a Dios que el pueblo ha despertado y vamos hacía un futuro mejor. Pronto romperemos las cadenas que nos unen a Cuba y andaremos libremente.

Con El Carabobeño me ha unido siempre un escuela porque, la primera vez que subí la estrecha  escalera del edificio de la avenida Urdaneta, que unía la planta baja con la Redacción, llevé mi primer artículo y  fue un momento impactante de mi vida intelectual cuando vi mi nombre en letras de molde .Pronto me concedieron, en la cuarta página, una columna que se llamaba Historiales. En este diario aprendí  a ser atento, amable con los  lectores y fue el pasaporte que me introdujo al mundo intelectual que me abrió todas las partes.

¿Usted cree que El Carabobeño desaparecerá definitivamene como periódico impreso?

-Tomando en cuenta la bonhomía y la calidad de El Carabobeño, yo estoy seguro de que este diario no desaparecerá y seguirá  adelante. Yo  no digo  que soy El Carabobeño pero El Carabebeño  vive en mí, porque ha sido mi maestro. Tenemos esperanzas de que volveremos a tener papel y sus  trabajadores seguirán dando un ejemplo de libertad  de expresión. Porque este diario nunca ha permitidio vagabunderías, manipulaciones ni  ofensas a las personas.

Sinto el dolor de no tener El Carabobeño en mi casa porque nos traía las buenas y las malas noticias, sobre los logros  y las necesidades populares. Era uno de los mejores  vínculos con la ciudad y el de mayor alerta.Por eso me duele El Carabobeño.Esto que estamos pasando es accidental porque  nuestro periódico
volverá a circular y seguirá adelante en un estado democrático y libre. Será El Carabobeño de siempre.

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