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Sara Pacheco

Juan Alexander tiene solo nueve días de nacido. Hasta ahora solo conoce cómo se ve el interior de una caja de plástico. No conoce la sensación de la brisa en el rostro, no distingue entre su madre y una enfermera, no sabe a qué huele su casa.

Juan Alexander tiene nueve días en la unión de tratamiento neonatal intensivo. Es solo uno de los seis casos que se encuentran en la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET), donde sus compañeros, tienen unos días más que él. Sin embargo, el verdadero martirio está afuera, con los familiares.


Los pasillos están abarrotados de hamacas y chinchorros.

Chinchorros y hamacas cubren el pasillo de emergencia de niños, donde las condiciones no son las adecuadas para parientes en espera. Xiomara Graterol -nombre ficticio por seguridad- es la madre de Juan Alexander. Tuvo una cesárea en Bejuma, pero la condición de su bebé la obligó a trasladarse a Valencia pues en la clínica no contaban con los equipos adecuados para tratarlos.

Por su condición no se queda en las noches pero su esposo y otros familiares se turnan. “Aquí hay que dormir con un ojo abierto y otro cerrado. Porque pasan guardias en la noche pero hay demasiada gente”, comentó el padre del niño.

En las noches el número de familiares se triplica. 

La familia decidió ahorrar para la cesárea para evitar este tipo de vía crucis. Pagaron Bs 179 mil 200 en un centro privado. Cuando Juan Alexander empezó a complicarse cancelaron Bs 31 mil 800 por 12 horas en la incubadora. No obstante, actualmente el gasto asciende a los Bs 90 mil solo en exámenes e insumos. Deben gastar hasta en una inyectadora, pues en la CHET “no hay nada”, resaltó Xiomara.

La comodidad es indispensable en situaciones que se extienden hasta meses. 

Se dan ánimos a sí mismos cuando conversan con los vecinos. Quienes duermen frente a ellos tienen 28 días en espera, los del lado derecho 35. Una de las tías de Xiomara, quien no quiso dar su nombre, la visitó desde Maracay. Sorprendida por la imagen de las hamacas colgadas, comentó que sus tres hijos los trajo al mundo en un hospital hace más de diez años. “En esa época no te pedían nada”, sentenció.

Con algunos insumos, como soluciones, se arman grupos entre parientes para que el gasto no sea tan fuerte. “Ya en estas condiciones somos como una gran familia”, expresó el padre de Juan Alexander.

Algunos se solidarizan y arman grupos para darse fuerza.

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