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Luis Alejandro Borrero | @LABC7

Estaba serena. Dinorah Figuera hilaba una idea tras otra. De repente un recordatorio le asaltó la mente durante la conferencia de prensa. La diputada a la Asamblea Nacional (AN) es hipertensa. Entonces hizo un paréntesis en el discurso: “Soy hipertensa, y no consigo Losartán. Si hay por aquí Losartán, bueno…¡no consigo!”. La parlamentaria retrató la crisis de salud en cuatro aspectos que considera fundamentales.

Mal presupuesto. Solo 1.4% del Producto Interno Bruto (PIB) fue destinado para el sector salud en 2016. Además de la pobre asignación, ese cálculo se hizo con una estimación de valor promedio de barril de petróleo de 40 dólares. Al representar el 96% de los ingresos en divisas del país y al haberse desplomado el precio a un promedio de 20 dólares; era predecible el resultado: más hospitales en la precariedad. “Para el Gobierno ha prevalecido lo político sobre lo social”.

Falta de personal preparado. Las universidades están cada vez más deprimidas por la falta de asignación de recursos. La preparación de los médicos no se está realizando como debería. Pero peor es el éxodo de los profesionales en áreas críticas y poco estudiadas. “Yo padecí Leucemia, y mi doctor está ahora en España”. Los dejaron ir, lamenta Figuera. “Mi médico está tratando a otros niños, pudiendo tratar a los venezolanos”.

Mal concentración de las políticas públicas de salud. A las alcaldías les fueron arrebatadas las competencias. Ahora para hacer una reparación en un hospital se debe enviar una comunicación y formulario al ministerio en Caracas. Los procesos se ralentizan: se aniquiló la descentralización.

El fortalecimiento de la red primaria. El diagnóstico a tiempo es clave. La red de módulos de Barrio Adentro ha sufrido un desmantelamiento. En vez de acudir a un ambulatorio cuando se tiene asma o fiebre, ahora los venezolanos tienen que ir a hospitales. El pasado miércoles varias Organizaciones No Gubernamentales (ONG) fueron al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para exponer la crisis y denunciar al Estado: se registraron en 2015, por ejemplo, más de 100 mil casos de malaria: una enfermedad que se creía que afectaba solo a poblaciones rurales.

Las consecuencias son escandalosas. Venezuela es el primer país de mortalidad materna en Latinoamérica. Por cada 100 mil niños nacidos mueren entre 70 y 100 madres cada mes. El país no ha aportado las cifras correspondientes que pide Naciones Unidas al respecto. Nunca se ha logrado —a pesar de ser parte de los objetivos del milenio— disminuir las cifras de mortalidad materna. Venezuela también es el país con más tasa de embarazo adolescente en la región. “Que las maternidades estén colapsadas a escala nacional tiene que ver con las muertes de los neonatos. Las condiciones para dar a luz son infrahumanas. Los niños no tienen ni siquiera garantía de acceso a equipos de asistencia de emergencia”.

Figuera reconoce que hubo una disminución de la tasa de mortalidad infantil en algunos años durante la última década. Pero no como aseguró el vicepresidente de Planificación, Ricardo Menéndez. “Sobre todo en los últimos años, en el Gobierno de Nicolás Maduro ha sido todo lo contrario”. El caso de la Maternidad Concepción Palacios desmoronada es un ejemplo. La maternidad de Aragua —estado de la diputada— fue desmantelada: no tiene servicio de transfusión de sangre ni departamento de historias médicas.

La escasez de medicamentos ha escalado hasta 90%. Es mentira —como dijo la ministra de Salud— que el déficit se había reducido 15%, condenó Figuera. Se ven los pacientes cardiópatas y de cáncer sufriendo a diario, por no mencionarlos a todos. “Andan del timbo al tambo recogiendo sus medicinas”. Los padres y madres de niños y adolescentes van a la calle a protestar por el derecho humano a la salud, dijo indignada la doctora y presidenta de la Comisión Permanente de Familia de la AN.

Corrupción es una palabra frecuente en el sistema de salud. Durante la gestión de la exministra Eugenia Sader uno de sus hijos fue designado director en la Fundación de Mantenimiento de Hospitales y Ambulatorios. “Esta ministra no firmó acuerdos para la política de mantenimiento de equipos de radioterapia del convenio Argentina-Venezuela. “En consecuencia murieron muchas personas por falta de tratamiento a tiempo”. En un momento casi 90% de la red de equipos estaba inoperativa. Pese a que Figuera denunció a  Sader en el Ministerio Público y se abrió una investigación, la exfuncionaria sigue libre y su hijo tiene más de tres empresas en Estados Unidos. “Con Sader ocurrieron muchos guisos, hasta se perdieron 50 toneladas de medicamentos. El tratamiento del sistema de salud fue aberrante”.

La solución difícilmente se encuentre con este Gobierno. “Hoy se están muriendo nuestros niños y personas con cáncer”. Por eso Figuera cree en una vía más expedita: el revocatorio. La conferencia de prensa en el Colegio de Abogados no terminó tan mal después de todo. Una de las oyentes le dijo a la doctora Figuera que le iba a donar una cajita de Losartán que tenía en su casa. “Gracias, de verdad. ¡Me quedan solamente dos y las estaba buscando!”.

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