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Dayrí Blanco ||@DayriBlanco07

La sirena no se escucha. Ni por más esfuerzo que se haga se oye en la distancia. Wilman Blanco recuerda que la última vez que se hizo el llamado la ambulancia llegó tres horas más tarde y fue un buen récord. No importa la emergencia, hay casos de mujeres que al convertirse en madres se complican y deben ser intubadas y el traslado a un centro de salud de alto riesgo se posterga hasta por un día en el Hospital Doctor José María Vargas de Valencia, conocido como la Maternidad del Sur, donde cada vez son más precarias las condiciones de atención a los pacientes, lo que ha sido determinante en el incremento en 50% de los casos de mortalidad materna en Carabobo.

Las cifras del Programa de Salud Reproductiva son claras. Indican que durante lo que va de 2016 se han contabilizado 45 fallecidas en todo el estado tras haber pasado por un parto o una cesárea. Es un número que duplica al que se dio para la misma fecha del año pasado como consecuencia de que “no estamos atendiendo bien a las pacientes, no hay condiciones de asepsia y antisepsia en los hospitales, tenemos carencia de insumos y hay embarazos mal controlados por falta de medicamentos”, alertó Jorge Pérez, gineco-obstetra de la Maternidad del Sur.

En ese lugar se atiende entre 60% y 70% de los nacimientos de la entidad que se traduce en 30 diarios. No todos ameritan quedarse hospitalizados o ser referidos a otro centro. Pero desde hace dos años, cuando se quedaron sin ambulancia, los médicos han tenido que atender casos de alto riesgo aunque el sitio no haya sido concebido para esas emergencias, detalló Pérez, quien además es coordinador de neonatología de la institución.

 (Foto: Luis Cabrera)

Solo un quirófano funciona en esa maternidad y “a medias” debido a que muchas veces falla la luz, el aire acondicionado, los equipos o los insumos. Y aunque se trate de una institución que presta un servicio gratuito, la larga lista de requerimientos para partos y cesáreas implica un gasto considerable.”Se les pide desde catéteres, guantes, soluciones, suturas, inyecciones, todo tipo de medicinas e incluso los laboratorios para evaluar las infecciones de los recién nacidos no funcionan y se mandan a hacer afuera”.

Por el cierre técnico

El caso del neonato con miasis umbilical ha retumbado en todo el país. Es el primero que se registra en el estado de forma hospitalaria, y todo como consecuencia de la presencia de moscas y otros insectos en cada uno de los espacios de la maternidad.

Ya han sido 180 las larvas parasitarias las que han sido extraídas del ombligo del niño desde la mañana del domingo cuando se detectó la infección, y sus familiares desconocen su estado de salud real. “Aquí nadie nos ha dado la cara. Ni el director del hospital, Wladimir González ni el presidente de Insalud, Raúl Falcón, ni el gobernador Francisco Ameliach”, relató José Pérez, tío del recién nacido, quien solicitó el cierre técnico del lugar para que se realice su desinfección total y se establezcan las condiciones de salubridad necesarias.

Ya la denuncia en el Ministerio Público se hizo. Fue ante el fiscal 22 de la región, a quien se le solicitó que una comisión de la medicatura forense acuda al lugar a investigar el caso del niño.                                                                          

Colapso total

La crisis en este hospital se refleja en cada uno de sus rincones. Es evidente. En ocasiones no hay equipos para hacer cesáreas, no se cuenta con nada para esterilizar los implementos de quirófano, no hay papelería ni historias médicas, las pacientes se alimentan mal porque el servicio de comedor es precario y los baños y el resto de las áreas de hospitalización y emergencia están contaminadas.

“Esto es un colapso total. Aquí sí hay una crisis de salud, una crisis humanitaria y no se puede ocultar”, expresó Pérez durante una rueda de prensa celebrada en el auditorio del Colegio de Médicos de Carabobo para evitar dificultades que se pudieran presentar con las autoridades y personal de seguridad de la maternidad.

En la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET), las condiciones no difieren mucho. En el área de pediatría no se cuenta ni con inventario de yelcos para cateterizar vías endovenosas, hay emergencias que no pueden ser atendidas por falta de insumos y en quirófano no hay ni guantes. Y en Hospital Dr. Rafael González Plaza de Naguanagua ya son pocos los pacientes los que acuden “porque saben que no pueden ser atendidos al no contar ni con gotas para nebulizar y prefieren morirse en sus casas”, advirtió Gustavo Andrade, médico adjunto al servicio de cirugía de tórax del lugar.

Ricardo Rubio, presidente de la Sociedad de Médicos Internistas Residentes de la CHET, suplicó a las autoridades aceptar ayuda internacional. “Si es necesario abrir un canal humanitario que se haga. La solución debe ser inmediata porque se nos están muriendo los venezolanos”.

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