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EFE/AFP

 La jornada de votación del plebiscito sobre el acuerdo de paz firmado por el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC comenzó “sin ninguna perturbación”, informó hoy el comandante de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez.

“Se ha iniciado esta jornada electoral sin ninguna perturbación del orden público”, declaró Rodríguez en una declaración hecha este domingo una hora después de la apertura de los colegios electorales.

La tranquilidad se debe tanto al hecho de que las FARC ya firmaron la paz como a que el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segunda guerrilla del país, anunció que no hará acciones ofensivas en estos días para no comprometer el plebiscito.

Rodríguez confirmó que las Fuerzas Militares y la Policía pusieron en marcha un dispositivo de seguridad en todo el país que incluye la custodia de puestos de votación por parte de militares y policías.

“Más o menos tenemos unos 130.000 hombres en este momento que están participando en el control de esta jornada electoral con el propósito de garantizar la transparencia, la libre participación de todos los colombianos”, añadió el general.

El Ministerio de Defensa movilizó sin embargo un continente de 300.000 miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía para la seguridad en todo el país.

Según el jefe militar, “esta será una de las jornadas electorales más seguras” en la que “todos los colombianos van a poder participar libremente y democráticamente”.

34,9 millones de colombianos a las urnas 

Colombia votaba este domingo en un plebiscito un histórico acuerdo de paz para poner fin a 52 años de conflicto armado con la guerrilla marxista FARC.

La jornada, en que 34,9 millones de colombianos están convocados a pronunciarse sobre el pacto firmado el 26 de septiembre entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno de Juan Manuel Santos, se inició a las 08H00 (13H00 GMT), bajo intensas lluvias en varios puntos del país por el paso del huracán Matthew. 

“La paz es el camino para que nuestros hijos, nuestros nietos, tengan un mejor país”, dijo el mandatario, paraguas en mano, al votar en el centro de Bogotá.

“Todos los colombianos debemos ser protagonistas de este cambio histórico”, añadió sobre esta votación no obligatoria que será verificada por 200 observadores de 25 países.

Lo negociado desde 2012 en La Habana quedará ratificado si el “Sí” recoge más de 4,4 millones de votos y es superior a las adhesiones por el “No”. El resultado se espera sobre las 17H00 (22H00 GMT).

El gobierno ha dicho no tener un plan B, pero según las encuestas triunfará el voto afirmativo a la pregunta: “¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera?”.

Según los últimos sondeos, la opción del “Sí” registra entre 55% y 66% de las adhesiones. El “No”, apoyado por el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), recoge alrededor del 35%. 

“No entreguemos a Colombia”, ha reiterado el exmandatario y actual senador, para quien el acuerdo otorga impunidad a los rebeldes y encamina al país hacia el “castrochavismo” de Cuba y Venezuela.

Una apuesta alta 

“Hay quienes arriesgan todo por continuar la guerra. Y esto hiere el alma”, dijo el papa Francisco, al saludar el acuerdo con las FARC, que ha sido apoyado por famosos desde Shakira, Juanes y Carlos Vives, hasta Carlos “El Pibe” Valderrama y el actor colombo-estadounidense John Leguizamo. 

El pacto de 297 páginas con las FARC se encamina a terminar el principal y más antiguo conflicto armado de América, un complejo entramado de violencia entre guerrillas, paramilitares y agentes estatales, con saldo de 260.000 muertos y 6,9 millones de desplazados.

“Colombia se lo juega todo en este plebiscito, en lo social, en lo económico y en político”, dijo a la AFP Jorge Restrepo, director del centro de análisis Cerac.

La profesora Arlene Tickner, de la Universidad del Rosario, estimó una abstención superior al 40-50% histórico en el país, pero dijo que cualquiera sea el resultado, “la voluntad de paz entre las partes es muy fuerte y el apoyo de la comunidad internacional también”, con lo cual de alguna forma se buscará implementar lo acordado.

“Votar ‘No’ creyendo que volvemos a corregir lo que queramos es una ilusión. Éste es el mejor acuerdo posible”, señaló a AFP Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno con las FARC. 

Los colombianos se dicen hartos de la guerra, pero muchos resienten hacer concesiones a las FARC, que marcó la historia reciente con masacres, secuestros, extorsiones y desapariciones forzadas.

Si se aprueba el acuerdo, las FARC ingresarán a la política legal. Sus 5 mil 765 combatientes, según cifras de la guerrilla, deberán concentrarse en 27 sitios para su desarme y posterior reinserción a la vida civil, un proceso de seis meses que será supervisado por las Naciones Unidas.

– Reparación y perdón –

Como muestra de su compromiso con lo acordado, las FARC anunciaron el sábado que declararán sus “recursos de guerra” y procederán a la “reparación material” de las víctimas. Hasta ahora, habían negado tener los medios.

“El monto está por verse, pero es un paso en la dirección correcta para terminar el conflicto”, explicó el experto en temas de guerra de la Universidad de la Sabana, Carlos Alfonso Velásquez.

Además, luego de que el líder rebelde, Rodrigo Londoño (“Timochenko”), pidiera perdón durante la firma del pacto en Cartagena, jefes guerrilleros se disculparon “por todo el dolor” que se haya podido causar.

“Si lo que están pidiendo está en su corazón, bienvenido sea”, dijo a AFP la hija de la organizadora de una verbena que hace 22 años terminó con 35 muertos a manos de las FARC.

“El olor a sangre no nos dejaba”, aseguró Dylgna Gutiérrez durante el acto de perdón el viernes en La Chinita, noroeste de Colombia.

También según lo convenido, la ONU verificó el sábado la destrucción “voluntaria” de la guerrilla de 620 kilos de explosivos, un asunto controversial porque los opositores dudan de que los insurgentes se desarmen. 

Tras la desmovilización de los paramilitares hace una década, Colombia debe aún acordar la paz con el guevarista Ejército de Liberación Nacional (ELN), con unos 1.500 miembros armados y nacido en 1964 al igual que las FARC.

La instalación de diálogos formales anunciada en marzo sigue sin concretarse porque Santos impone el fin del secuestro y la guerrilla se niega a hacer concesiones “unilaterales”. Según el gobierno, el ELN tiene al menos tres rehenes.

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