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Alfredo S. Flores|@alfredoflores96

Hace 91 días exactamente que en los quioscos del centro del país hay un gran ausente: El Carabobeño. Su edición impresa dejó de circular el 17 de marzo después de 82 años de informar de manera ininterrumpida.

El Diario del Centro, estrechamente arraigado a la historia de los venezolanos, ha sido víctima de la venta discrecional de papel prensa por parte del Complejo Editorial Alfredo Maneiro (CEAM), empresa estatal que posee el monopolio del suministro de bobinas a medios impresos del país.

La línea editorial siempre crítica y nada complaciente con el
régimen, marcó el destino del rotativo más antiguo del estado Carabobo

que fiel a su ideal: informar sin descansar, se vio obligado a migrar
al formato digital y radiofónico mientras llega papel.

Según las
últimas declaraciones del presidente del CEAM, Hugo Cabezas, solo venderán bobinas a quién sea prioridad, y la pregunta que se hacen muchas personas es: ¿No es El Carabobeño una prioridad? Para sus trabajadores, un medio que le ha aportado tanto al país, y en cuyas páginas está la historia y la tradición de tantas generaciones será siempre una prioridad.


Parte de la historia

El Carabobeño, fundado el 1 de septiembre de 1933, es uno de los diarios más antiguos del país. Para la fecha de su fundación se acercaba el fin de la dictadura del Gobierno del General Juan Vicente Gómez, pero a pesar de los ataques a la prensa que vendrían en adelante, el diario sería el único de los fundados en aquella época que perduraría hasta el siglo XXI.

Nunca hubo tantos periódicos en Carabobo como en aquel entonces, según algunos historiadores esa fue la era de oro del periodismo valenciano. El Mundial, El Índice, El Cronista, La Lucha, El Globo, El Volante y Oriente, son algunos de los rotativos fundados a finales de los años 30, que no resistieron los embates de la dictadura y las limitaciones tecnológicas de la época.

El Carabobeño fue el único que perduró pese a que la dictadura gomecista sería hostil ante las críticas hechas en el medio desde la voz de su fundador, Eladio Alemán Sucre.

Siempre crítico

En el año 1934 Eladio Alemán Sucre, debe exiliarse del país por fijar una posición en contra del Gobierno de Gómez. Los ataques contra el diario no cesaron en lo sucesivo, pero su voluntad fue determinante para que El Carabobeño se sostuviera por ocho décadas.

En una oportunidad Gómez visitó Carabobo y el diario no lo destacó en primera página, hecho que acarreó una citación de todo el cuerpo de periodistas por parte del presidente de la República para ejercer presión. Sin embargo, en aquel momento no se logró amilanar a los reporteros ni tales amenazas se vieron traducidas en su salida de circulación.

Entre aquel cuerpo de redactores se encontraba un variado grupo de jóvenes que luego se destacarían como poetas, escritores y reconocidos periodistas en todo el mundo: Luis Vicente Gerbasi, Juan Saturno Canelón, Felipe Herrera Vial, Luis Augusto Núñez, Luis Rodulfo Moreno, Luis Peraza, José Ramón Heredia, José Agustín Catalá y Luisa Corina Campos Dolande.

En las memorias y los escritos de muchos miembros de esta generación, El Carabobeño es considerado como una gran escuela, donde crecieron como humanos y profesionales, mientras que Eladio Alemán Sucre fue catalogado como un hombre que entregó su vida por hacer llegar a las personas la verdad.

Un diario mundial

El octogenario rotativo ganó en repetidas oportunidades el Premio Nacional de Periodismo, convirtiéndose en un referente en todo el país. Durante su 50° aniversario, no fue solo Carabobo el que celebró sino que Venezuela entera participó en el festejo, pues el presidente para aquel entonces, Luis Herrera Campins visitó la antigua sede ubicada en el centro de Valencia y reconoció la labor de medio impreso.

Lo mismo hizo expresidente Rafael Caldera en el año 1997 cuando al ser inaugurada la nueva sede, en la avenida Universidad de Naguanagua, decidió hacer compañía a los trabajadores, y al igual que Herrera Campins, no se abstuvo de elogiar la labor del personal que laboraba en la empresa.

En la década de los 40 un personaje de talla mundial como Nelson Rockefeller celebró la existencia de El Carabobeño y resaltó la calidad de sus profesionales mediante una epístola: “Me complazco en extenderle al señor Alemán y a sus colegas de El Carabobeño mis sinceras expresiones de amistad”.

El virtual candidato a las elecciones presidenciales que se llevarían a cabo en el año 1945, Diógenes Escalante, muy respetado político de la época, también emitió su opinión sobre el medio: “Con todo interés he venido siguiendo la tarea de sana orientación política que ustedes realizan”. Escalante no pudo optar por la primera magistratura, debido a una enfermedad mental que lo afectó, pero El Carabobeño siguió presente para informar la transición de la República Castrense a la democracia civil.

La Iglesia Católica desde el siglo pasado ha considerado a El Carabobeño como un pilar fundamental de valores en los habitantes del centro del país, así lo hizo saber Monseñor José Alí Lebrún Moratinos en el año 1983, cuando felicitó al Diario del Centro por haber ganado el Premio Nacional de Periodismo.

Hoy cuando en el país se vive una de las crisis económicas más pavorosas de su historia y los medios de comunicación son blanco frecuente del Gobierno que ataca a la libertad de expresión, El Carabobeño no se deja doblegar, y apuesta a seguir presente entre sus fieles lectores para revivir cada día el legado de Eladio Alemán Sucre: informar sin descansar.

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