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La necesidad de advertir a los monaguenses sobre el peligro
de la difteria llevó a fuentes internas del Hospital Universitario Dr. Manuel
Núñez Tovar a insistir en que la muerte de un bebé de 17 meses, el martes 4 de
octubre, está asociada con esta bacteria, aunque las autoridades de salud digan
lo contrario.

La identidad de estas personas está protegida porque temen
represalias laborales en su contra, ya que la confirmación clínica de este caso
significaría también contradecir a la gobernadora Yelitza Santaella, quien este
jueves aseguró en su programa de radio “Conversando con Yelitza”, que en el estado
no hay casos de difteria.

El personal asegura que el bebé ingresó en estado crítico a
la emergencia pediátrica y por ello fue trasladado a la Unidad de Terapia
Intensiva Neonatal (Utin), donde falleció a los pocos minutos. Explicaron que
el pequeño llegó desde Temblador, municipio Libertador, con fiebre y lesiones
membranosas en la boca, con un color grisáceo.

La fuente insiste en que el cuadro presentado por el pequeño
difícilmente se puede confundir con otra enfermedad –como la mononucleosis
infecciosa, por ejemplo–, porque, aunque los síntomas son parecidos –fiebre e
inflamación de los ganglios–, las lesiones que tenía en la boca no eran
blancas, como las que produce la mononucleosis.

Descartan que la lesión en la boca sea producto de un hongo,
porque estos suelen alojarse en la lengua y también tienen un color blanco. “El
niño había ingerido piñón y la abuela le había lavado la boca con alcohol. Esto
no produce unas lesiones tan alarmantes como las que tenía el niño”, sostuvo la
fuente consultada por El Pitazo.

En el hospital de Maturín explicaron que el pequeño estuvo en
contacto con un tío procedente de los límites con Brasil, en el estado Bolívar,
donde ya se han confirmado 17 muertes por difteria.

Un dato que agrega la fuente es que el pequeño solo tenía una
dosis de pentavalente, una vacuna que, además de contra la difteria, protege
contra la tosferina, tétano, haemophilus influenza tipo B y la hepatitis B.

La aplicación de esta vacuna en Monagas se ha convertido en
toda una odisea, pues no se consigue en la red ambulatoria a pesar de que
recientemente las autoridades sanitarias informaron que para vacunar a la
población –con preferencia en los niños y ancianos– cuentan con 6.000 dosis y  17.280 de toxoide diftérico.

Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas
(INE), para 2015 en Monagas había 88.544 niños entre 0 y 4 años. Cada infante
debe recibir cinco dosis de esta vacuna, que debe aplicarse a los dos, cuatro y
seis meses, para luego recibir un refuerzo a los 18 meses y otro a los 5 años
de edad. (LSN)

Con información de El
Pitazo.

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