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Marielis Arteaga 

Con tan poco tiempo
para el esparcimiento pero con la necesidad natural de desconectarse los fines
de semana para olvidarse del agite citadino, los carabobeños tienen la oportunidad de colocar en agenda una visita breve pero satisfactoria al pueblo de La Entrada en el municipio
Naguanagua, que de a poco se está convirtiendo en una buena opción para
disfrutar de un desayuno distinto, para comer sin remordimientos durante los
fines de semana familiares o para complacerse con pequeños bocados para los
grandes antojos.

Después del
Distribuidor Girardot, parece que el verde montaña se convierte en el
anfiteatro perfecto de esta localidad que palpita a orilla de carretera, pero
que ofrece productos ricos para el paladar, un cerro para llenarse la vista con
una imagen panorámica de un pedacito de Carabobo y la oportunidad de respirar
un aire más fresco.

El cerro que ampara 

Uno de los símbolos
del pueblo de La Entrada
es una colina coronada con una estatua en memoria del prócer neogranadino
Atanasio Girardot, quien murió a los 20 años combatiendo en la Batalla de Bárbula en
septiembre de 1813.

Apenas ingrese a la
calle principal de la población, estacione con prudencia cerca de los primeros
locales de comida que observe y dispóngase a subir la pendiente del lado
izquierdo. ¡La entrada al mirador está claramente identificada! La caminería con
barandas y la limpieza que ahora se nota hacen que el deseo de subir al mirador
sea posible.

Es un caminito apto
para toda la familia en el que observará pequeños arbustos que anuncia una
cúspide despejada desde donde podrá tomar lindas fotos, observar la autopista
Valencia-Puerto Cabello y parte de Naguanagua.

Por supuesto, la
estatua de Girardot es lo más importante del ascenso así que piense que su
muerte ocurrió cuando ascendió al cerro para plantar en su cima la Bandera Nacional,
después de hacer huir a las tropas realistas.

Hoy, la figura que
aparece cayéndose con una mano en el pecho y en la otra el Tricolor Nacional es
el recordatorio de ese momento histórico.

Al ladito del
monumento sentirá la brisa en la cara y las ganas de respirar profundo. ¿Una
opción? Si va tempranito y el sol aún no arremete (no es recomendable que
ascienda a pleno mediodía) podría hacer un picnic informal, eso sí, recuerde
traer consigo todo lo que subió y que no favorece a la naturaleza generosa. 

Tequeños de jojoto, impronta local

Los habitantes de
Carabobo saben muy bien del sabor tan particular e irresistible de los tequeños
de jojoto de La Entrada.

Aunque para algunos
pudiera parecer toda una novedad, lo cierto es que Rodolfo Rodríguez, su
creador, ya tiene más de una década elaborando estas delicias criollas que se
han vuelto famosas en todo el estado por varios motivos: lo inusual de la
propuesta; ese sabor tan genuino del maíz; la cobertura crujiente; el sabor
dulce y tierno de la masa y ese queso que se derrite maravillosamente en su
interior. Para completar, los tequeños se sirven con una rica nata que es el
acompañante perfecto e infaltable.

El origen de los
tequeños se remonta hasta el año 2002, cuando los embates del paro petrolero
afectaron a muchos y el señor Rodolfo -con algunos conocimientos culinarios- se
encontró en la necesidad de asegurar el sustento para su familia por lo que
comenzó a idear algún producto que resultara atractivo para vender en su propia
casa.

Luego de mucho
ensayo y error y de someter el producto recién elaborado al escrutinio de
vecinos y amigos, los tequeños estaban listos. Gracias a un
cartelito en la puerta de la casa que anunciaba “Tequeños de Jojoto”, los
curiosos e incrédulos fueron llegando y de a poco, el inédito pequeño se fue
apoderando del gusto de más personas.

Hoy la creación de
Rodríguez es un éxito total ya que aún mantiene el sentido artesanal de los
inicios. Día a día son
cientos los que se detienen en el local a dar fe de la receptividad de los
tequeños que están disponibles todos los días desde muy temprano y hasta que el
sol se oculta.

En la parte de
arriba del negocio original, hace ocho años se inauguró un restaurante con
comida criolla que se sirve todos los días de 11:00 am a 3:30 pm. 


Rodolfo Rodríguez creó los famosos tequeños de jojoto entre lo dulce y lo salado  


Colombia memorable

Álvaro Hoyos nacido
en Colombia pero con muchos años en Venezuela es el artífice de unos de los
puestos de Pan de Bono más famosos de Carabobo. Estos bocados
hechos con harina de yuca y mucho queso blanco son una verdadera delicia por la
honestidad y esmero que el señor Álvaro deposita en la elaboración diaria. “Hacer un producto
masivo no es algo que me quite el sueño. Quiero asegurar que los panes siempre
sean hechos con los mejores ingredientes y que los visitantes queden plenamente
satisfechos”, confiesa. 

Álvaro Hoyos ha creado delicias colombianas recordando su infancia en su país natal


Hoyos relata que la
creación de este producto se le atribuye a un italiano que vivía en Cali y que
vendía un pan especial diciendo “Pan Bono”, lo que se traduce “Pan Bueno”. Quienes visitan
este local que huele a pan recién horneado también pueden deleitarse con una
inolvidables empanaditas típicas de Colombia, hechas de maíz pelado rellenas
con un guiso de carne y puré de papas.

Las empanadas de
tamaño bocado se sirven con un mojito suave algo picante que es un delirio
absoluto y que incluso puede comprar para llevar. Creados con harina
de trigo, los visitantes encontrarán adicionalmente, choripanes horneados y
pancitos rellenos con queso que son imperdibles, además de papas rellenas,
tamales y jugos frescos como los de lulo y tomate de árbol, entre otros. El señor Álvaro
ofrece sus ricuras de martes de domingo desde bien tempranito hasta las 4:00 p.m.

Los buñuelos son fritos, crujientes por fuera y muy esponjosos por dentro

Las empanaditas de maíz pilado se preparan como se hacen en Colombia

El pan de bono lleno de mucho queso es lo más demandado


Para los paladares muy venezolanos

Desde el segundo semestre de 2015, los amantes de los sabores criollos tienen una dignísima opción en Dushis Brasas & Grill. Zuleima Fernandez explica que su propuesta es la carne en vara, costillas a la parrilla, cachapas variadas con diferentes quesos pero tienen una especial, la famosa “cacharrón”, una cachapa a la que se le han incrustado trozos de chicharrón; casi todos los días tienen tres tipos de sopas como la deliciosa y poca habitual por estos lares “picadillo” que es una sopa espesa y sustanciosa que tiene como ingrediente principal, pequeños trocitos de carne en vara y verduras blancas como ocumo y ñame lo que proporciona un espesor único. Esta sopa es habitual en zonas llaneras como Apure pero en el centro del país es muy poco probable conseguirla por lo que es una novedad agradable. También ofrecen sopa de costilla, de mondongo, cruzado y cada 15 días, mondongo marino.  

La sopa de picadillo tiene espesura y ese sabor inconfundible de la carne en vara


La nueva gerencia del lugar ha querido ofrecer unas alternativas un poco más gourmet por eso proponen miñonetas de pollo, pollo sorpresa, bisteck a la jardinera o pollo al chutney. Tienen ensalada Cesar, Chimichurri y guacamole. De bebida no puede faltar el papelón con limón, entre otras. A la hora del postres, la torta de pan, el arroz con leche o la torta de auyama pueden ser las alternativas. Abren de martes a domingo de 7:00 a.m. a 4:00 p.m, frente a la curva de los tequeños de jojoto.  

 

Para los menos criollos, una miñoneta de pollo es buena opción


Villa Antigua, reducto colombiano

Hace casi 20 años, los esposos
José Fernando Uribe y Ana Puentes, colombianos residentes en el país, dejaron Caracas
para buscar una ciudad más serena para ellos y sus dos pequeñas hijas.

De paseo por el
pueblo de La Entrada vieron un terreno en el que podrían construir su nuevo
hogar así que se mudaron, construyeron una pequeñas casa que los albergara pero
siempre soñaron con convertir esos espacios en un pueblo paisa.

Pensando que el
sueño de ese bucólico del pueblo comenzaría idealmente con un pequeño
restaurante que atrajera el apetito de los visitantes iniciaron una venta de
pastelitos de carne con arroz, pollo, carne con champiñones y queso.

Con los años
pasaron de tener dos mesas a tener una sala enorme llena de mesas –cada uno con
el nombre de una región de Venezuela o Colombia-, ya que así lo demandó el público
satisfecho.

Hoy, Villa Antigua
es un lugar muy especial, lleno de antigüedades, historia detrás de cada
detalle, mucho ingenio y una gastronomía colombo venezolana mucho más amplia.

Las antigüedades
como maquinas de escribir, planchas, cuadros, esculturas maravillosas, lámparas
y hasta dos pianos antiquísimos son parte de la decoración de este remanso que
es una suerte de galería para los amantes de las expresiones culturales.

A la hora de comer preparan
deliciosos platos colombianos como el tradicional ajiaco con los tres tipos de
papas neogranadinas que amerita; la bandeja paisa, generosa y rica; sobrebarriga, lengua en salsa, cazuela de
frijoles, mondongo y esos espectaculares pastelitos andinos que hacen honor a
los primeros pasos. Los jugos naturales también son parte de la oferta, desde el
de guayaba hasta el de lulo.

Sus anfitriones son
amables, simpáticos y llenos de entusiasmo. Abren los sábados y domingos de 9:00
a. m. a 4:00 p. m.

Otras visitas recomendadas en el pueblo de La Entrada

Cepillados de Oscar Castro: Al
lado de los panes de bono de Álvaro Hoyos se encuentra Oscar Castro, un
muchacho entusiasta que ofrece sus cepillados de diferentes sabores: colita,
uva, limón, parchita, tamarindo, tutti fruti y cuando consigue insumos como la
leche tan desaparecida, ofrece de coco, chocolate y ajonjolí, entre otros
muchos más. También ofrece unas ricas tizanas, chucherias de las más variadas y bebidas. 

Las ganas de Oscar Castro resultan en un puesto variado al que se le nota el corazón


La Cocadita: El pionero de las cocadas
en Valencia y sus alrededores, el señor Hernán Álvarez, sigue ofreciendo la
bebida frutal hecha a base de leche entera, leche condensada, coco y su agua
como hace 20 años cuando abrió su rinconcito especial. Abre de lunes a
viernes de 2:00 am 6:00 pm, y los fines de semana y días feriados desde las
10:00 am a 6:00 pm.

El Club Social Vasco-Venezolano:
No sólo los socios pueden disfrutar de platos representantes de la cocina
Vasca, una de las más suculentas de España. Anime a las papilas
gustativas con un Bacalao al pil-pil o Merluza a la Koskera.

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