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Luis Alejandro Borrero|@LABC7

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No se arrepiente. Una mujer toma su gorra, lentes de sol y sale a marchar. En la mano lleva una pancarta hecha con marcadores: “Después de 20 años trabajando en el Seniat me despidieron por pensar distinto”. Eso dice el pedazo de cartón. Ella es otra víctima del revocatorio, que ahora está obligada a hacer de todo para mantener a sus hijos. Se rebusca desde que su jefa llegó a la oficina con una carta de despido en la mano. Vanessa aguanta bajo el sol en la avenida bolívar norte de Valencia. Está esperando que la marchas que vienen del norte de la ciudad lleguen para ir en conjunto al Consejo Nacional Electoral (CNE). La meta: exigir la recolección del 20% de las firmas del referéndum.

  La ciudadanía pide que el cambio se dé en 2016. (Foto: Saúl Zerpa)

La oposición convocó para el viernes a lo que denominó “La toma de Valencia”. Siete puntos en Carabobo de los que partirían las marchas que terminaría en la sede de la oficina regional del CNE en Padre Alfonso. Desde las 8:30 a.m. ya había movimiento en el norte de la capital carabobeña.

Reina Torrealba no consigue sus pastillas para la hipertensión. Aparece entre la multitud. La mujer acudió a otro de los puntos de concentración: el del centro comercial Omnicentro. Una bandera cubre su espalda en forma de capa. Tiene siete estrellas: porque ese fue el país que dejó, explica. “He ido a todas las marchas que convocan desde hace 17 años. Ya no podemos seguir con este Gobierno”. Una mujer se le acerca y le coloca en el pecho otra razón: un prendedor con la cara de Leopoldo López. Para ella la liberación de los presos políticos es otro motivo para salir del Gobierno.

 El pecho de Reina Torrealba y sus dos razones para marchar: el país y sus presos. (Foto: Saúl Zerpa)

Jorge es un joven estudiante de la Universidad de Carabobo. Se nota por el cordón amarillo con las siglas de la UC del que cuelga un carnet de medicina. Está en cuarto año. Se hace un par de fotos frente al centro comercial. Luego se pone más serio: está a punto de irse del país por la agobiante crisis. “Creo en que si el revocatorio se hace este año, podría empezar un proceso de recuperación, duro, pero empezaría”. Él se quedaría para ser testigo.

El pueblo ha sido burlado. El exrector de la UC, Ricardo Maldonado, lamenta que se gasten más de 200 millones de bolívares en la cumbre de países no alineados. “Y nosotros vamos a empezar clases sin autobuses, ni siquiera borradores. La plata no ha llegado”. Lo lógico y democrático es que el pueblo diga qué es lo que quiere, analiza Maldonado. “Que la gente diga si quiere vivir en dictadura o democracia, así de sencillo”.

 El tricolor nacional adornó la concentración y marcha opositora. (Foto: Saúl Zerpa)

No solo en las cárceles, universidades o en las colas donde efervescen las razones del pueblo para pedir que Nicolás Maduro no siga siendo presidente de Venezuela. Aquí hay uno que sale por las tuberías. El caso carabobeño es particular. Lucio Herrera es activista político, integrante de movimientos sociales; pero también vecino. El acceso al agua potable es un derecho humano fundamental; pero en Carabobo se convirtió en un delito de lesa humanidad, opina.

Lo que sucede en Carabobo es una de las crisis sanitarias más graves de América Latina. “Lo vivimos por la incompetencia. El deterioro progresivo del sistema de tratamiento, potabilización y distribución de agua es notable desde 1998”. Por eso sale negra, amarilla o hedionda. La marcha que partió desde el Shopping Center de Valencia hizo una parada frente a una sede de la Compañía Anónima Hidrológica del Centro (Hidrocentro). Allí exigieron agua limpia, instituciones transparentes y salud pública. El agua es un tema fundamental, sentenció.

 Los profesionales médicos también marcharon: sus razones son obvias. (Foto: Saúl Zerpa)

El jueves en la mañana hubo una rueda de prensa en un prestigioso hotel de Valencia. Allí se reunió Fedeindustrias: un movimiento empresarial alineado con el Gobierno. A ellos no se les vio en la marcha. Pero Venezuela está en un estado de anomia: la crisis cada día se agrava más, analiza Damiano del Vescovo, presidente de Fedecámaras Carabobo. Él sí asistió a la marcha. El Ejecutivo no toma las decisiones para salir de la crisis. “La realidad la vemos en los anaqueles y en las colas, si las políticas del Gobierno ayudaron a los empresarios ¿por qué estamos pasando hambre?, ¿por qué no hay medicinas?”.

Rubén Pérez Silva ha vivido la mayor parte del tiempo que recuerda en Valencia. Jamás había visto a alguien hurgar en la basura para conseguir comida. Pero la semana pasada ocurrió: vía al hospital urológico de Valencia observó a cuatro mujeres, bien vestidas, revisando bolsas. “Una incluso se comía lo que encontraba. Anda a las panaderías un domingo: para que veas la cantidad de gente pidiendo. La otra vez se me acercó un hombre en una arepera; con vergüenza, me pidió que le regalara una”. Aunque sabía que no iba a resolver nada en el fondo, Pérez Silva dijo que eso le rompió el alma y le regaló el desayuno. “Lo del hambre no es mentira, es una gran verdad. Y se agrava todos los días. Maduro se tiene que ir”.

 La corrupción, otra gran razón para el revocatorio. (Foto: Saúl Zerpa)

Con las bolsas de comida se ha pretendido sobornar a la gente. Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) no han sido efectivos: reconocido por voceros del Gobierno. “Maduro perdió toda legitimidad de ejercicio. Más de 80% de la población rechaza su gestión. Tiene que salir”, reafirma Pérez Silva, exsecretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Carabobo. La tesis del Gobierno, en la que se dice que la perrarina era parte del menú del venezolano, es una gran mentira para quien tuvo perros en la Cuarta República. “Todos sabemos que en aquel entonces la perrarina era más cara que la comida”. El diálogo es imposible ahora mismo, opina Pérez Silva. Si fuera para liberar presos políticos, o para definir la fecha del revocatorio, podría hacerse. ¿Más allá de eso qué diálogo puede haber?

La calle, entonces, surge como alternativa. O quizá como única vía para lograr la meta.

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