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Alfredo S. Flores | @alfredoflores96

Los familiares de las parturientas están aterrorizados de las condiciones en las que se encuentra la Maternidad del Sur de Valencia. En espera, a las afueras del centro de salud admiten que traer a un nuevo ser humano al mundo, además de costoso, es un riesgo para la vida de la madre y del niño.

En la maternidad dependiente de la Gobernación de Carabobo la seguridad es férrea: solo pueden entrar familiares. Hay vigilancia interna y de la policía regional, en contraste con el interior de las instalaciones, donde no hay ningún tipo de seguridad sanitaria para los pacientes ni para el personal.

Moscas, zancudos y arañas son apenas algunos de los insectos que se pueden observar en el quirófano, un área que según las normas internacionales de salud debería estar totalmente esterilizada, para evitar la proliferación de bacterias y de enfermedades.

Desde hace tres meses el sistema de aire acondicionado del centro de salud no funciona, por lo que ha aumentado la cantidad de alimañas en el interior del hospital, sobre todo moscas que causaron el primer caso de miasis umblical en un neonato, una infección diagnosticada el domingo pasado.

80 larvas le fueron extraídas del ombligo al recién nacido. Sus padres estaban disgustados y responsabilizaron director de la institución, Ángel Vladirmir González, quien hace algunos meses -según Julio García, presidente del Colegio de Enfermeros- habría negado la presencia de moscas en el hospital y ofreció pagar mil bolívares por cada mosca que se consiguiera en el centro de salud.

Tras conocer estas declaraciones, la madre de una joven que tuvo que esperar casi 18 horas para ser atendida exclamó con ironía: “¿A dónde cobro mis 100 mil bolívares?, porque vi más de 100 moscas en ese hospital”.

Sin ningún tipo de insumos

Según una fuente interna que quiso resguardar su identidad por temor a represalias, la maternidad no cuenta con ninguna clase de insumos. “100% de lo que se necesita para realizar una cesárea o un parto lo deben costear los pacientes, pues desde hace meses que no nos llegan insumos”.

La situación cada vez se agudiza más para los que trabajan en el centro de salud. Detalla que es lamentable que si a cualquier hora del día llega una emergencia, sería prácticamente imposible atenderla, y si se atiende, al no tener los insumos necesarios, se pone en riesgo la vida de la madre y del bebé.

En los últimos meses apenas llegó cierta cantidad de yelcos que los médicos han debido disponer sólo para casos de emergencia, debido a que no son suficientes para atender a todas las personas que acuden a la maternidad.

Pero ese no fue el único insumo que llegó al hospital, hubo otro. El gel que se utiliza para ecografías y para colocar electrocauterios fue recibido, pero estaba vencido. “Este gel debe estar espeso y llegó vencido y en estado líquido, por lo que puede generar quemadura y dañar la piel de las pacientes”, explicó el declarante.

Al quirófano con agua de tobo

“El agua sí llega -confesó uno de los trabajadores de la maternidad-, pero de manera inconstante”. Por eso, muchas veces se debe recurrir a depositar el líquido en recipientes para no quedarse sin él cuando no se disponga del servicio.

Estas aguas estancadas que permanecen en el lugar, a veces por varios días, aumentan el riesgo de aparición de zancudos, y por tanto de proliferación de enfermedades como dengue y zika, tanto para las madres como para los recién nacidos.

Quienes apenas se están recuperando del parto o la cesárea no solo deben lidiar con el calor, con las moscas y los zancudos, que no les permiten descansar, sino que además deben bajar el inodoro con tobos cuando no se distribuyen aguas blancas directamente de la calle.

Estas mujeres, al recién dar a luz, deben asearse con estas aguas, que al estar estancadas y no haber aire acondicionado, tienen mayor riesgo de ser contenedores sépticos, lo que aumenta el riesgo de que bacterias e infecciones sean transmitidas a la madre y al niño.

El Gobernador debe responder

El esposo de una mujer que recién dio a luz, asevera que el trato que se le está dando a las parturientas no es digno. “Las condiciones en las que deben parir las mujeres son inhumanas”, sostiene.

Recordó que hace 10 años, cuando tuvo a su hija mayor en las mismas instalaciones, la situación era diferente. “Esto no era así, cada vez todo se pone peor, desde que asumió este Gobernador (Francisco Ameliach) la maternidad se ha venido al piso”.

Este padre se siente desamparado, pues no tiene dinero para pagar una clínica, por lo que debe acudir al sistema salud pública con el temor de poner en riesgo la vida de su familia. Entretanto su sentir es el de muchos otros ciudadanos que se hallaban en el centro de salud: “Los hospitales están cada vez más deteriorados, alguien tiene que responder por esto, no puede ser que aquí nadie dé la cara”.



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