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La
controversial investigación periodística, conocida como Papeles de Panamá
(Panama Papers), sigue causando revuelo
con develaciones acerca de personalidades
que poseen cuentas bancarias en los paraísos fiscales.

En
esta oportunidad, la periodista de Armando.info Katherine Pennacchio sumó a la larga lista de
empresarios y políticos, el rostro del pastor Javier Bertucci,
dirigente de la
iglesia Maranatha y fundador de la Asociación Civil El Evangelio Cambia.

Según
los datos recabados por Pennacchio, Bertucci habría contactado al bufete
panameño Mossack Fonseca
con el propósito de conformar una empresa valorada en 5
millones de dólares. Sin embargo, a través de un intermediario se conoció que
el acuerdo no se realizó.

Papeles de Panamá también reveló que el
líder de Maranatha fue imputado y apresado en 2010 por contrabandear
con Diesel y, en paralelo a su actuación como dirigente religioso, maneja una
empresa de servicios médicos, distribuye mercancía proveniente de Estados
Unidos hacia Venezuela y llegó a desempeñarse como contratista del Estado.  

A continuación la investigación completa: 

El
aire acondicionado se siente con fuerza apenas se entra al salón, las sillas de
plástico blancas están alineadas, un grupo de jóvenes prueba el sonido y las
cámaras y los fieles de la Iglesia Maranatha de Venezuela, la más grande en su
estilo y con el mayor número de seguidores en el país, comienzan a ocupar los
asientos. Unos están enfocados en alguna lectura, otros sólo conversan y se
ponen al día. A simple vista el salón podría albergar a unas 300 personas, pero
esta vez parece que no se llenará. La estrella principal, el pastor Javier
Bertucci, no estará hoy encabezando la ceremonia.

Mientras
los fieles se acomodan en las sillas vacías, la banda, compuesta por un joven
en la batería eléctrica, otro en los teclados, un guitarrista, dos coristas y
un cantante líder, ejecuta los primeros acordes de la canción que da la
bienvenida al templo. En las tres pantallas dispuestas en el salón, al estilo
de un bar asiático de karaoke, aparece la letra para que los asistentes la
sigan y canten. Sigo creyendo que a mi lado Cristo está. La victoria él, la
victoria él me dará. Todos cantan con euforia y pasión, aplaudiendo y llorando
a la vez. 

La
música y las alabanzas a Jesús continúan por más de media hora. De repente todo
se detiene. En las pantallas donde hasta hace un rato los fieles seguían los
versos se inicia una transmisión en vivo en medio de las precariedades
consustanciales al servicio de Internet en Venezuela, que ofrece la velocidad
de conexión más lenta del continente. El público espera que su líder principal
hable, pero otro pastor se adelanta. Es Freddy Armas, director de la
confraternidad de pastores de todo el estado Guárico. Armas dice sentirse
cansado por todo el trabajo que están haciendo en la región, recita partes del
Evangelio y advierte a quienes lo escuchan que “ya basta de estar criticando y
juzgando al pastor Javier Bertucci”. Todos aplauden y gritan “Amén”. Armas se
despide no sin antes solicitar una ofrenda. Al otro lado de la pantalla, a los asistentes
se les reparte un sobre con el logo de la Iglesia y allí, uno por uno, van
depositando efectivo, cheques y hasta comprobantes de transferencias.

El
pastor Javier Bertucci, al que se refería Armas, es el líder de la Iglesia
Maranatha en Venezuela y director de El Evangelio Cambia, una Asociación Civil
de carácter social, formada principalmente por jóvenes. También tiene un
programa de televisión que se transmite de lunes a viernes, a primeras horas de
la mañana, en dos canales de televisión nacional. Pero Bertucci no sólo se
dedica a predicar el Evangelio. En Venezuela fue imputado por contrabando de
Diesel, como está reseñado en el archivo del Tribunal Supremo de Justicia, y
ahora es parte de la junta directiva de, al menos, tres empresas dedicadas al
área de la construcción y venta de bienes y servicios.

En
el estado norteamericano de Florida, Bertucci es director de una compañía de
venta de equipos médicos. Además, a través del bufete Mossack Fonseca el pastor
tanteó la posibilidad de ser el presidente de una empresa, valorada en 5
millones de dólares, en un paraíso fiscal, de acuerdo con una serie de correos
electrónicos entregados al diario alemán Süddeutsche
Zeitungin
y que han sido consultados para esta investigación.

Volviendo
a la Iglesia, y a la transmisión en vivo, llegó el turno de Bertucci. Las
personas escuchan su arenga, una voz grave y una elocuencia que cualquier
político del país envidiaría. Durante la predica, Bertucci detiene las citas a
la Biblia para hablar del significado de las ofrendas y del dinero.  Como tratando de justificarse ante los
presentes, recita una lista de todas las actividades de Evangelio Cambia. Y
cierra con una frase: “Estamos detrás de algo más que un puñado de dinero. Esta
ofrenda se recogió con absoluta libertad.”

Más
de 370 venezolanos han usado o tanteado la posibilidad de convertirse en
clientes de Mossack Fonseca. Según los correos electrónicos filtrados, Bertucci
pretendía ser el presidente de Stockwin Enterprises Inc, una compañía creada en
Panamá el 3 de enero de 2012, con un capital de 5 millones de dólares, dedicada
a la compra-venta de toda clase de insumos, pero en especial a la importación
de materias primas del sector de alimentos.

Sin
embargo, Desiré Obadia, cliente intermediario de la empresa y la persona
encargada de negociar con Mossack Fosseca, niega que la transacción alguna vez
se haya completado. “El pastor Bertucci quería estar en mi compañía para que
ésta importara la carne y se la vendiera a su empresa nacional. Pero para
importar necesitas conseguir licencia de importación y dólares de Cadivi
(Comisión Nacional de Administración de Divisas, el ente creado por el estado
venezolano en 2003 para administrar las divisas). Nunca se dieron las dos
cosas. Si se trae alimentos a dólar libre, no hay Dios que la compre”, explicó
Obadia.

Armando.info
intentó contactar, en diversas ocasiones, a Javier Bertucci, pero a la fecha de
publicación de este reportaje no se ha recibido respuesta.

De Pastor a empresario

Javier
Bertucci es oriundo de Guanare en el estado Portuguesa, al occidente de
Venezuela.  Fue criado por sus abuelos y
sus orígenes son humildes. Desde muy pequeño, por haber crecido en los llanos
venezolanos y por la impronta familiar, estuvo involucrado en las tierras de
cultivo. Sus primeros pasos como pastor comenzaron en Tinaquillo, luego se mudó
a Valencia donde fundó la Iglesia Maranatha Venezuela y posteriormente la
asociación del Evangelio Cambia. Está casado con Rebeca Barrios, también
pastora, con quien tiene tres hijos. Tanto su familia, como la de su esposa,
está involucrada de una u otra manera con la Iglesia. Rebeca y Javier son
llamados “mami” y “papi” por sus seguidores. Y en sus redes sociales muestran
ser una familia unida, cariñosa y sobre todo devota a Jesús. Sin embargo, de los
otros negocios familiares no se habla.

Bertucci
es, a la par de sus prédicas, un empresario, una faceta que ha desarrollado
después de que se convirtió en pastor en 1999. Está involucrado en el negocio
de la construcción en el país. La Constructora Bertucci C.A es de su propiedad,
comparte la dirección de la empresa con su cuñado y también pastor Francisco
Barrios, y está localizada en San Diego, estado Carabobo, al centro de
Venezuela. Según el Registro Nacional de Contratistas, entre sus clientes aparece
la Corporación Nacional del Vidrio. C.A y la propia Fundación Maranatha. Así
que, si existe algún problema de albañilería en las sedes de la Iglesia, la
constructora se hace cargo.

También
aparece como director de la empresa Biometrix-Med Equipment Corp, creada en
junio de 2013 con sede en Florida y con el objeto de la compra-venta de bienes
y servicios. El mando de esta compañía lo comparte con Nicolás E. Aular,
empresario venezolano, presidente de las sociedades mercantiles Gallery
Aviation INC y Luxury Auto Sales USA INC, y quien en 1998 estuvo detenido e
involucrado, según publicó un diario de circulación regional en su momento, en
un caso de comercialización en territorio venezolano de vehículos importados
“de procedencia dudosa”.

De
acuerdo con los registros de Import Genius, una de las bases de datos de
tráfico portuario más grandes del mundo, Bertucci ha importado productos desde
Estados Unidos hacia Venezuela. La última importación registrada a su nombre se
realizó en enero de 2015 donde recibió manufactura de cerámicas, en Puerto
Cabello, a través de la embarcación Port Everglades. Anteriormente habría
importado hornos microondas, licuadoras, mobiliario, canillas o grifos de uso
doméstico, muebles frigoríficos, entre otros.

Bertucci
también tiene relaciones con la industria petrolera en Venezuela. Bertucci es
el representante de la empresa Minería H6 2.8 que se encarga de vender
diluyente para la mezcla de hidrocarburos a compañías como Recicpetrol C.A.
Esta última ofrece toda clase de trabajos relacionados con la industria
petroquímica y metalúrgica. Y fue presidente de la empresa Tecnopetrol C.A,
encargada de vender y exportar residual sulfónico y productos químicos
solventes. Actualmente este negocio se encuentra en proceso de
descapitalización e inhabilitado para contratar para el Estado venezolano. En
2010 el pastor fue imputado y llevado a juicio como representante de
Tecnopetrol C.A por contrabando agravado y asociación para delinquir.

La
piedra en el camino

El
2 de julio de 2010 las autoridades venezolanas impidieron una exportación de
Tecnopetrol C.A. Eran cinco mil toneladas métricas del producto químico
denominado Tecsol, un solvente base para la elaboración de desengrasante y
removedores de pintura. Las autoridades alegaban que habían determinado
mediante análisis químico que el supuesto solvente se trataba en realidad de
Diesel nacional, cuya exportación privada es ilegal. La mercancía llegaría
desde Puerto Cabello en Venezuela al Puerto de Baraona en República Dominicana;
según quedó expresado en el expediente GP01-R-2010-000234.

Ese
mismo día, Javier Bertucci fue detenido y luego imputado por contrabando
agravado y asociación para delinquir considerándose lo sucedido como un hecho
“en perjuicio del Estado Venezolano”. El 4 de julio de 2010 se le impuso una
medida de arresto domiciliario y el 30 de septiembre de ese mismo año se le
aprobó un permiso para ausentarse de su residencia sólo para dar sus prédicas
en la Iglesia Maranatha.

Finalmente,
el 20 de diciembre de 2010 el tribunal decidió que debía presentarse
periódicamente y le prohibió la salida del país sin autorización la medida de
arresto domiciliario. A la fecha, el Tribunal Supremo de Justicia no tiene
registro de una sentencia firme sobre este caso.

Apenas
le fue removido el arresto domiciliario, Bertucci dio la noticia a los fieles
de su congregación en una transmisión. “A pesar de la persecución de los
enemigos del reino, Dios se impuso”, dijo entonces. Dio las gracias por el
apoyo a sus seguidores y concluyó: “Este no sólo es el principio de mi
libertad, que ya la tenemos, sino que es el principio de lo que Dios va a hacer
por este país”.

El
show debe continuar 

El
Ministerio Mundial de Avivamiento Maranatha fue fundado por Nahum Rosario en
1974, en la ciudad de Chicago en los Estados Unidos. La Iglesia se fue extendiendo
a México, Costa Rica, Puerto Rico, Chile, Nicaragua, Panamá, Honduras, Noruega
y Venezuela. Actualmente en el país está presidida por Bertucci y cuenta con
más de 16 mil seguidores. La sede principal está en Valencia, estado Carabobo,
pero también tiene una en Caracas y distintas filiales alrededor del territorio
nacional se congregan conectándose a las reuniones a través de Internet.

A
Bertucci no le bastó sólo con la Iglesia Maranatha. En el 2007 le dio vida a la
asociación El Evangelio Cambia que ya cuenta con más de 100 mil voluntarios en
Venezuela, jóvenes en su gran mayoría, que son considerados unos
“revolucionarios” de Jesús. Se visten con pantalones de comando camuflados,
camisa blanca con el logo de la asociación y salen a la calle a predicar el
Evangelio. Realizan artes escénicas, jornadas de salud y de acción social. En
marzo, durante el escándalo de los mineros desaparecidos en Tumeremo, al sur de
Venezuela, El Evangelio Cambia era el único grupo cristiano repartiendo comida
a los familiares y demás habitantes del pueblo.

Cuando
se les pregunta a algunos de sus seguidores sobre la faceta empresarial de
Bertucci, la respuesta es siempre la misma: “Es una persona humilde. Todo lo
que él hace es siempre para poder darle a los demás”. A pesar del escándalo con
el contrabando de Diesel, de las empresas a su nombre y de las críticas sobre
el uso adecuado de los diezmos, cada domingo sus seguidores de todos los
rincones del país se reúnen, con la misma pasión y euforia, a escucharlo y
rendir alabanzas a Cristo al ritmo de la música.

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