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Un papel posaba en la silla de Wilson Contreras frente a su casillero cuando el novato de los Cachorros de Chicago se presentó para la práctica del viernes. Era el formulario que los jugadores deben llenar con los nombres de las personas que recogerán hasta cuatro boletos reservados para familiares para el primer juego de la serie de campeonato de la Liga Nacional.

Alguien le preguntó a Contreras quién iba a buscar los suyos. “Nadie”, respondió el receptor venezolano de 24 años, forzando una sonrisa.

Se trata de una historia complicada. El béisbol fue lo que le permitió a Contreras escapar de las penurias en su país natal, teniéndolo ahora en el máximo escenario de las Grandes Ligas. Pero ni siquiera ese nuevo estatus le ha permitido lograr que sus padres, Olga y William, reciban la visa para que le acompañen en Estados Unidos. Tampoco prosperó la solicitud de una visa temporal para que pudieron verlo durante los playoffs.

“Todos están en Venezuela”, confirmó Contreras. “Está complicado traerlo acá en este momento del año”.

Tendrán que verlo jugar por televisión en la nueva casa que les compró, en un vecindario con guardias de seguridad. Fue ahí donde vieron al mayor de sus hijos dar el sencillo en el noveno inning que empató el juego en el que Chicago selló la victoria en la seria de primera ronda ante los Gigantes de San Francisco.

Contreras se encarga de la entrega de la comida a su casa, de modo que sus padres no tengan ir al supermercado, donde hay que hacer largas colas. Pero siempre está con el miedo por su vulnerabilidad.

“Ojalá que puedan estar conmigo el año próximo”, añadió Contreras.

“Esperen hasta el año próximo”. Esa ha sido el eterno eslogan no oficial de los Cachorros. Pero es uno que para el joven venezolano reviste un elemento de nostalgia.

Contreras llegó a Estados Unidos hace seis años, seguido por su hermano menor, William, quien milita en la organización de los Bravos de Atlanta.

El año pasado, Contreras jugaba en la sucursal de Doble A en Tennessee y escribía “Ernesto” en la tierra, en honor al abuelo que había fallecido en Venezuela apenas dos meses antes. Este otoño, vive pendiente del bienestar de sus padres en un país sumido en una severa crisis económica, donde el secuestro de parientes de peloteros famoso es visto como un negocio lucrativo.

En 2011, el receptor de los Nacionales Wilson Ramos fue secuestrado con el fin de sacar una recompensa, pero pudo ser rescatado.

“No hablamos mucho al respecto, pero sabemos lo que cada uno está pasando”, comentó el jardinero Albert Almora Jr., otro novato cuyo casillero está cerca. “A veces, tras un juego, puedes ver a ciertos jugadores mandando mensajes de texto y sabes que están contactando a la familiar — Willson, con sus padres, yo con mi padre. Padece un cáncer de próstata… Así que con frecuencia estamos pendiente de lo que nos pasa”.

El manager de los Cachorros Joe Maddon estaba al tanto de la situación de Contreras cuando el equipo lo convocó de Triple A a mitad de año. Aparte de la asignatura de estar detrás del plato con un veterano grupo de lanzadores, el piloto tenía pensando otros deberes. Maddon quería que el ex infielder pudiera desempeñarse en la primera base y en los jardines.

Contreras respondió con un jonrón en su primer turno de Grandes Ligas. Sus compañeros de inmediato le acogieron de inmediato, pero también le recordaron que tenía que ser el responsable de atrapar los pitcheos de calentamiento en el bullpen.

Pero ha demostrado que se merece ser titular en la alineación por su bateo, sin importar el tipo de guante que use. Lo más llamativo, según Maddon, es la habilidad de Contreras de concentrarse en sus tares al mismo tiempo que está pendiente de su familia en Venezuela.

“Como padres y manager, si mis hijos no tienen un buen día, yo tampoco. Pero cuando tienes a tu familia allá, es duro seguir acá”, acotó Maddon.

Tener a su novia le ha servido para aminorar la añoranza. Disfruta con un puñado de restaurantes de mariscos y largas caminatas por el Lago Michigan, que en cierta forma le hace recordar a su ciudad natal en Venezuela, Puerto Cabello.

“Puedo separar mi situación personal con el juego, y sé todos están bien en mi país”, declaró Contreras. “Voy a estar bien”.

MLB.com

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