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Ana Isabel Laguna/@anaisabellaguna

A la figura paterna siempre se le ha considerado como ese bastión de la familia, y el de proveedor; pero más allá de ese perfil se complementa con la de la madre para darles protección, amor y seguridad a sus hijos. Una tarea retadora por los “siglos de los siglos”, pero que hoy en Venezuela resulta cuesta arriba en la búsqueda de provisiones para su prole. Aún así, no desmayan y se arman de fortaleza y amor, esa dupla de alimentos que son los que fortalecen a todo hogar.

Y para conocer cómo perciben la realidad del país para llevar a cabo esta noble y titánica labor de “levantar” una familia, en medio de la crisis, se entrevistó a tres reporteros de El Carabobeño, dos gráficos y un periodista, quienes captan esos momentos claves del día a día, pero hoy –en este tercer domingo de junio- en su honor, colocamos en el foco de la noticia.    

Estas son sus vivencias y opiniones:  

Carlos Blanco: Tiene 28 años en el diario El Carabobeño, es coordinador de fotografía y al comparar los tiempos en que le tocó levantar a sus tres hijos junto a su esposa, Maridela, con el contexto actual, expresa: “Aunque nunca ha sido fácil ser padre, la diferencia es que antes en el país había de todo; más alternativas de trabajo y mejores condiciones para organizarse en lo que respecta a la economía familiar”.

Carlos es padre de Carla Beatriz, de 40 años, Yuruany de 26 años –quien emigró del país junto con su esposo hacia Chile- y Pedro Alejandro, de 25. “Gracias a Dios me salieron unos hijos sanos, formados en una educación en valores, tanto de la casa como del colegio. Y hoy en día muy bien preparados profesionalmente e independientes. Ya mi hija mayor me ha dado una nieta linda, Williana de 9 añitos”, dice emocionado.

Siempre ha sido muy colaborador en el hogar. “Cuando nació mi segunda hija, mi esposa estudiaba medicina, una carrera bastante absorbente, y yo particularmente me ocupaba de ayudarla en las labores de la casa. Y tal es así, que me quedé como el cocinero; el Día del Padre, junto a mi cumpleaños es uno de los dos días del año en que nunca cocino”.

Y en ese trajinar de la noticia y el rol de papá, manifiesta que aunque era algo complicado, por las guardias de fines de semanas, se las ingeniaba organizando sus tiempos con el hogar, procurando que los horarios coincidieran con la dedicación a sus hijos.

El papá junto con la mamá, es el gran guía, el “timón” de ese gran barco que se llama “familia”. Y es una tarea que tienes que ejercer con mucho tesón y buen ejemplo, expresa Carlos Blanco.

Y aunque reconoce que esta tarea está “cuesta arriba” para los padres, sobre todo, por la alimentación y pago de la educación, aconsejó a los papás de hoy que recurran a los mejores métodos posibles para lograr el perfecto equilibrio: armarse de valor. También, tomar en cuenta la experiencia de sus antecesores: De cómo “sortearon” los obstáculos para criarlos. “Y que escuchen y hablen con sus hijos, sobre toda en esta sociedad bastante convulsionada, sobre todo, por las redes sociales”.

Rafael Freites: Con 35 años de edad, labora en El Carabobeño desde hace 4 años. Tiene una hija de 9 años, que se llama Nicole, y le causa preocupación el futuro que pueda depararle. “La situación cada día empeora y uno se centra en conseguir lo que pueda darle el día a día y no se da abasto en pensar en qué futuro darle”.

Aún así Freites no se amilana. Su labor como reportero gráfico no le limita su papel de papá; más bien señala que se complementan. “Mi hija es muy curiosa y muestra interés con respecto a la fotografía y cuando ve en casa el trabajo que realizo a diario me pregunta cómo lo hago. Eso me da mucho orgullo y más fuerza para seguir adelante”.

Considera que la responsabilidad de un padre, aparte de proteger a la familia, es guiarlos y no abandonarlos. “A mi hija le brindo todo mi apoyo y hago todo lo posible en lo que necesite. Le inculcó principalmente la humildad, que nunca menosprecie a los demás y que haga una obra sin esperar nada a cambio”.

Freites se ha tomado su rol de papá a “todo tren”: se encarga de llevar a su hija a prácticas de voleibol, dos veces a la semana y la apoya en la supervisión de las tareas escolares; “aunque mi satisfacción es que prácticamente las hace sola, sin mayores correcciones”, expresa con mucho orgullo.

A los padres que se sientan agobiados por la crisis, recomienda compartir y charlar con sus hijos, hacerles entender la realidad. “Y piensen en ellos, en ellos van a conseguir el incentivo para afrontar las dificultades. Qué más inspiración que los hijos; que piensen nada más en la sonrisa con la que los recibirán al llegar a casa, luego de la faena laboral, es el mayor aliciente para un padre”.

A propósito de celebrarse hoy el Día del Padre, también reflexiona que hoy más que nunca es imperativo “escuchar mucho a los hijos y entenderlos”.

Gerardo Rangel: Periodista, con un año y dos meses en El Carabobeño, egresado de la Universidad Arturo Michelena, y padre de Juan Pablo, de 7 años, y de María Fernanda, de 5 años.

Considera que ser padre y periodista es un reto debido a la pérdida de valores en la sociedad.  


Un hijo es lo más hermoso que te puede dar la vida. Al comienzo da temor tener una responsabilidad tan grande, la vida de un ser humano depende de ti. Pero cada día que pasa es un regalo de Dios, llegar a casa y ser recibido con alegría besos y abrazos es lo máximo. Cuando nació Juan Pablo todo fue un aprendizaje: los trasnochos no son normales, pero después que pasas esa etapa es lo máximo”.

Cuando nació María Fernanda la responsabilidad se hizo doble, pero la experiencia ya estaba. “La vida te cambia por completo, pero ese amor que te dan los hijos no tiene precio. Que en el futuro hay más preocupaciones es cierto, pero es una aventura que vas a vivir junto a tus hijos”.

Admite que ser padre y periodista no es fácil, al tener que lidiar día a día con acontecimientos y sucesos que te demuestra cómo está la situación en la calle, violencia, drogas, un caos total. “Esta es una profesión que te sigue a cada hora de tu día. A veces cuando estoy en la oficina me armo de valor para poder escribir, con los niños en la habitación haciendo cada pregunta. No es fácil”.

-Además trato de compartir con ellos cada instante que puedo. En cuanto a los quehaceres de la casa trato de ayudar en lo posible. Llevar al niño a la práctica de fútbol, buscarlos en la escuela cuando el horario lo permite, resume Gerardo Rangel.

El reto de los papás, hoy y que ha sido siempre: “Es inculcar en los niños, los hábitos para que se formen como buenos ciudadanos”.

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