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Ana Isabel Laguna || @anaisabellaguna

Aumento de la anemia en un 9% en las ciudades y en 27% en las zonas rurales del país. 72% de incremento en los casos de malaria, comparados con este mismo periodo del año pasado, incluyéndose ahora el Distrito Capital. Agotamiento de medicamentos e insumos médicos de todo tipo, tanto que se registran fallecimientos de personas en la espera de sus tratamientos. La Asociación de Pacientes de Hemofilia contabiliza la muerte de 6 personas a escala nacional por esta situación y la Ong dedicada al mal de Parkinson registra que 10 pacientes han fallecido por esta misma causa.

Y la lista de afectados por la crisis humanitaria es aún más larga. Pero, el cuadro es más comprometedor en niños. Tanto que la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría está muy preocupada por la situación nutricional en este vulnerable sector de la población, por la falta de accesibilidad y disponibilidad de los alimentos. El estudio Encovi –que realiza la Universidad Central de Venezuela en conjunto con la Universidad Simón Bolívar y la UCAB- para el 2015, ya había encontrado que más de 3 millones de venezolanos no están comiendo las tres comidas principales, sino dos comidas menos, lo que significa que no se está cubriendo los requerimientos calóricos, ni de macros y micronutrientes de cada uno de estos venezolanos, que corresponden a los sectores de muy bajos recursos.

Y si hablamos de nutrición infantil, también se estaría abarcando a las madres embarazadas mal alimentadas que posteriormente tendrán un niño con bajo peso al nacer, con lo cual ya viene con una serie de factores de riesgos incluso para desarrollar enfermedades en su adultez y que pueden ser prevenidas con una buena alimentación, de acuerdo con lo revelado por la doctora Marianela Herrera de Pagés, pediatra y miembro de la Asociación Venezolana de Puericultura y Pediatría capítulo Carabobo.

Estas secuelas relacionadas con la alimentación serían la hipertensión arterial, los accidentes cerebrovasculares, las cardiopatías isquémicas y la diabetes mellitus, las cuales constituyen las principales causas de muertes en el adulto. Pero más que en esta etapa de la vida, el riesgo también estaría en la adolescencia de desarrollar el síndrome metabólico.

También se registra sobrepeso en niños, porque dentro de esos alimentos que adquieren los padres muchas veces están por saciar el ‘hambre’ más no los están alimentando bien, por el alto consumo de harinas de trigo, de maíz, grasas saturadas y poca ingesta de proteínas, frutas y vegetales. Un niño debe consumir por lo menos 5 raciones de vegetales y frutas y muchas veces esto se sale del presupuesto familiar, admite la doctora Herrera de Pagés.

Cubrir esta proporcionalidad en la alimentación, es cuesta arriba. Y se traduce, en la ilustración de los casos de anemia porque no se está consumiendo la cantidad de hierro suficiente, presente en las proteínas animales; mientras que si no se consumen frutas tendremos déficits de vitamina A, muy importante para la visión. Y si no se tiene el óptimo aporte de calcio, porque hay restricción de lácteos, de leche y sus derivados, se tendrá ostopenia y osteoporosis en mujeres jóvenes.

Para garantizar la supervivencia en niños

La manera de garantizar esa supervivencia es desde que nace el bebé con el suministro de leche humana, lo cual si es exclusiva hasta los seis meses le proveerá de todos los nutrientes que requerirá en ese lapso, inclusive teniendo una madre desnutrida porque ella va a moviliza sus pocas reservas solamente para cubrir esas necesidades. Después de los 6 meses, correspondería iniciar la alimentación complementaria y una lactancia materna que pueda continuar hasta los dos años o más.

Pero, tomando en cuenta la situación país, a los padres les toca ser muy creativos, pensando que quizá vamos a tener que incluir productos que igualmente son muy nutritivos pero que no consumíamos con regularidad. Por ejemplo, si comía caraotas negras y solo hay disponibilidad para los quinchonchos optar por esta última opción; si no se tiene acceso a la carne o pollo bueno preferir las sardinas, los huevos o las pepitonas. Pueden combinarse con vegetales y buscar la fruta de la temporada, que es de menor costo, refirió la especialista.

Una merienda pudiera ser un plátano con queso rallado, un yogurt o una fruta, mientras que la cena al niño se le puede repetir lo que se consumió en el almuerzo, siempre contando que tenga algo de proteína y carbohidrato.

Y aunque los papás se las ingenien, esta cobertura alimenticia debe garantizarla el Estado. Es un derecho humano para esa madre que está embarazada y para esos niños que posteriormente van a ser el futuro del país.

Déficit de vacunas

Como tenemos un país que tiene restricción de las divisas, lo cual también ha arropado la disponibilidad de las vacunas, ya que ninguna de éstas se elabora en nuestra nación. Existe un programa ampliado de inmunización que maneja el Estado y el cual debe estar disponible en la red ambulatoria, pero su disponibilidad es irregular.

El uso de la vacuna contra la varicela, que protege contra la lechina, desde hace dos años no llega al país. Y desde hace un año tampoco la de la hepatitis A ni en los centros de vacunación públicos, ni en la parte privada, como también poca disponibilidad de la neumococo, la principal causa de meningitis en niños, de acuerdo a lo revelado por la doctora Herrera.

¿Y cuáles serían las consecuencias de estos déficits de vacuna? “En medicina, lo más importante es la prevención, siempre va ser mejor y económica, sobre todo, para evitar las complicaciones graves de estas enfermedades, como las muertes que éstas producen. Si se quiere subestimar la varicela, déjeme decirles que tiene dificultades graves hasta puede producir la muerte, mientras la de hepatitis A es la principal causa de hepatitis fulminante, y la de neumococo además puede derivar en retraso mental, sordera, convulsiones, entre otros males. Todas estas vacunas son para la prevención de complicaciones graves de estas enfermedades, las llamadas “inmunoprevenibles” a través de vacunas”.

Entre el déficit alimentario y la escasez de vacunas, el futuro de nuestros niños se ventila aterrante. Informó la doctora Herrera de Pagés que la Sociedad que representa ha alzado su voz, porque además la escasez de medicamentos -como de antibióticos- obstaculiza tratar infecciones respiratorias. Por lo que promueven la importancia de la consulta prenatal pediátrica, para calmar todas esas inquietudes que los padres pueden tener en cuenta a la alimentación del niño.  

Una situación inédita en el país

Estos problema de salud pública amenaza a toda la población venezolana. Por ejemplo, ya la malaria dejó de ser una endemia selvática, instalada en las minas del sur del estado Bolívar. Hasta el 31 de julio de este 2016, 129 mil 747 casos se habían registrados oficialmente, pero esta información no es divulgada, según reporta la Red de Sociedades Científicas. 72% más de casos que los reportados el año pasado para este periodo, con más de 15 estados con casos autóctonos, incluyéndose ahora el Distrito Capital.

Carabobo no tiene casos autóctonos, pero si importados del estado Bolívar, contabilizándose hasta el momento en nuestra región 865 personas diagnosticadas con malaria, de acuerdo con la información del doctor José Félix Oletta, miembro de esta Red.

Lo que pasa, según informó Oletta, el gobierno es el único que tiene la medicación para el tratamiento de la malaria y de acuerdo con la información que manejan, es que para algunas formas de esta enfermedad –también denominada paludismo y el cual se transmite por un parásito denominado Plasmodium falciparum que representa el 30% de los casos-, no hay tratamiento suficiente. Apenas pueda alcanzar para tres a cuatro semanas, calculándose que habrá unas 20 mil personas que necesiten esta terapia.

El repunte de la malaria es simplemente un botón de este complejo panorama. “Hay agotamiento de los medicamentos esenciales de todo tipo, de antibióticos, analgésicos, antipiréticos, pero es más crítico y triste en personas que pueden perder la vida como pacientes con cáncer que no consiguen la totalidad de sus medicamentos, aun haciendo esfuerzos gigantescos”.

Y aunque no llevan registros de mortalidad infantil, Oletta certifica que el Ministerio de Salud tiene que hacer un seguimiento muy cuidadoso de estas advertencias. Advierte que los efectos del hambre crónica no solo se reflejan en el desarrollo de anemias. También en la reaparición de enfermedades infecciosas lamentablemente erradicadas como la tuberculosis, o de enfermedades que se podrían resolverse en una persona bien nutrida  y no en una persona con desnutrición crónica, especialmente, los niños.

Se trata de ética política, de compasión, sensibilidad humana y solidaridad. Y el gobierno tiene que atender los reclamos de la población, no es posible que niegue la magnitud de los problemas y que se esconda una situación tan comprometida. Esto va a ser una pena moral, adicional a la pena física que se está generando a las personas, y es el momento que el gobierno rectifique”, apuntó Oletta.

En términos generales, en Venezuela se está registrando una situación inédita donde nunca hubo tantas fallas de medicamentos y lo crucial es que en estos seis meses desde que se hizo la declaración de la Asamblea Nacional en relación con la crisis humanitaria de salud, no ha habido suficiente respuesta para atender la demanda de la población, lo cual es más grave en niños y embarazadas. Por ejemplo, para los infantes no  hay fórmulas pediátricas y persiste dificultad para conseguir soluciones para uso intravenoso, tanto para ellos como para adultos.

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