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Dayrí Blanco/@DayriBlanco07

Juan Crespo ya no sale de casa sin su linterna. La mete en el bolsillo derecho de su bata blanca. Es un instrumento vital para el ejercicio de su profesión en pleno quirófano con un paciente en camilla en medio de una cirugía abierta. Cuenta mentalmente los segundos en cada interrupción eléctrica. 5, 10, 15. Ya cerca del medio minuto enciende la luz que precavidamente siempre tiene con él y culmina la operación. El procedimiento es uno de los seis u ocho que se pueden hacer por cada quirófano en las clínicas del estado. Pero ahora se reducirán a uno. Será imposible planificar más que eso con horarios de apagones tan rígidos de cuatro horas rotativas.

Rafael Pifano, vicepresidente de la Cámara de Clínicas del Centro (Cacentro), fue explícito. Las cirugías electivas suelen comenzar a las 8:00 a.m., las más sencillas en promedio tardan dos horas, pero se debe plantear un margen de dos horas adicionales por complicaciones que siempre se pueden presentar. Esto indica que solo se podría hacer una operación cuando corresponda un corte de 12:00 p.m. a 4:00 p.m. “Después de esa hora es imposible meter a un paciente a un procedimiento electivo. No podemos tenerlo hasta ese momento en ayuna”.

Pero ese es uno de los mejores escenarios planteados. Si el plan de administración de carga indica que en el circuito donde está ubicada una de las clínicas de la región hay una interrupción de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. no se podrá realizar ninguna cirugía ese día. Solo atenderían las emergencias. Y surge otro inconveniente. Hay estudios de laboratorios y de imagenología que requieren que el paciente esté en ayuna que tampoco podrán realizarse en ese horario de cortes.

Pifano alertó que establecer un cronograma rotativo dificulta aún más la situación. “Eso impide que podamos hacer una reestructuración fija de las labores y de horarios del personal que se suma a la inoperatividad de un tercio de las labores en nuestras jornadas acostumbradas de 12 horas por turno”.

Plantas abusadas

Pese a lo que cualquiera podría pensar, Juan Crespo es afortunado al poder usar su linterna en un quirófano. Quienes realizan cirugías endoscópicas quedan totalmente a ciegas en medio de un apagón y una planta de emergencia que falla y no arranca. No hay otra opción que cambiar el procedimiento y convertirlo en una operación abierta o mantener al paciente fuera del rango de riesgo mientras se restablece el servicio si el procedimiento está en una etapa que lo permita.

El problema es que se ha abusado de las plantas de emergencia que fueron concebidas para activar de manera esporádica y por fracciones cortas de tiempo algunos equipos. Muchas se están dañando y no se consiguen los repuestos para su reparación. También es una limitante el combustible para su funcionamiento porque en ninguna clínica se cuenta con un área grande de depósito de diesel y hay que comprarlo y transportarlo con mucha frecuencia.

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