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Dayrí [email protected] 

A Carmen
Jiménez ya la conocen en Hospital Oncológico Dr. Miguel Pérez Carreño. Desde
octubre ha ido una y otra vez. Es una paciente recurrente que solo aguarda por
su turno para entrar en el quirófano. En principio se trataba de un nódulo
benigno en una de sus mamas “pero esta enfermedad no espera”, expresó para
relatar que hace tres semanas un estudio le indicó que ya tenía dos tumores
malignos. 

Tres
veces le han cambiado la fecha de la intervención quirúrgica por diversas
razones como problemas eléctricos, máquinas dañadas y falta de insumos. Las dos
últimas fueron reincidentes la mañana del viernes cuando un grupo de médicos
informaron a los más de 250 pacientes que están en lista de espera para ser
operados que esos procedimientos están suspendidos temporalmente. 

No hay manera de cumplir con los actos clínicos

Rodolfo
Pérez, subdirector médico del oncológico, detalló que las lámparas y máquinas
de anestesia están sin funcionar en dos de los tres quirófanos y en uno de
ellos el sistema de aire acondicionado está averiado. Tampoco hay soluciones
fisiológicas ni equipos de laparatomia. Actualmente solo cuentan con una sala
de operaciones habilitada,
pero desde el viernes el inventario de insumos se
redujo al mínimo para atender estrictas emergencias

Hasta
esta semana se realizaron entre dos y tres cirugías al día de las nueve en
promedio que se podrían realizar con los tres quirófanos operativos y con todos
los insumos y equipos disponibles. El doctor señaló que en diciembre fue la
última vez que se recibió dotación completa de parte de Insalud que es el
principal proveedor, mientras que el ministerio de Salud solo se encarga de
administrar lo necesario para el banco de sangre y algunas máquinas
especializadas. 

El costo de la espera

Norys
Cámara pensó que el día estaba cerca. Hace una semana le dijeron los
especialistas del oncológico que se realizará todos los estudios paraclínicos y
de laboratorios para que el viernes 10 en la mañana en junta médica se fijará
la fecha de la cirugía de tiroidectomía que en centros privados cuesta más de
un millón 500 mil bolívares. Eso hizo. Gastó más de 50 mil bolívares en los
análisis y se encontró con la suspensión indefinida de las operaciones
. “Estoy
preocupada”, expresó al escuchar las experiencias de otros pacientes que tienen
más de un año en lista de espera y sufren las consecuencias de agudización de
la patología y de grandes gastos económicos. 

Ahora
debe volver el próximo viernes 17 cuando los citaron a todos para evaluar las
prioridades y armar un nuevo cronograma en caso de que lleguen los insumos y se
reparen los equipos dañados. Sin comida Quienes tuvieron la suerte de ser
intervenidos quirúrgicamente y ocupan una de las 43 camas de las dos salas de
hospitalización de cuatro que están habilitadas, deben sortear otros problemas. 

No hay
comida
”, comentó el subdirector. Desde hace más de un año hay severos problemas
con el suministro de alimentos “pero desde enero ha sido peor”. El comedor
funciona solo por tres o cuatro días a la semana cuando algún particular hace
una donación
. De resto los familiares de los pacientes deben encargarse de la
alimentación que en la mayoría de los casos no cumplen con la dieta indicada,
sobre todo porque el 50% de quienes asisten a esa institución provienen de
otras regiones del país.

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