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Luis Alejandro Borrero | @LABC7

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Sobre el escritorio del profesor Orlando Sifontes hay decenas de papeles. Son órdenes de reparación. “Válvula de frenos, modelo ‘All American’, marca Ford”, dice una. El director de transporte de la Universidad de Carabobo lidia con una crisis que se refleja en su rostro: preocupación. El paro del sindicato de transportistas continúa y la casa de estudios no ha llegado a acuerdos con el gobierno regional. Pero si éste último quisiera, solventaría la crisis muy rápido.

Los 138 autobuses de la UC necesitan aproximadamente 300 cauchos, informó este lunes Sifontes a El Carabobeño. “Técnicamente es imposible”, confiesa sobre la posibilidad de levantar el paro ahora mismo. Dice entender a los choferes que tomaron la medida. Por una sencilla pero poderosa razón: “La seguridad de ellos y los estudiantes va primero. No puedo mandar a cubrir una ruta a un autobús con los cauchos lisos”.

Joe Gil ayuda a dibujar el problema. Es el presidente del sindicato de transporte que provocó la paralización. Durante una asamblea este lunes, le dice a sus compañeros a través del parlante: “Muchos de nosotros llegábamos en la mañana a nuestros trabajos y teníamos que utilizar la batería de nuestros carros para prender los autobuses”. Si se apagaba en plena ruta, los estudiantes se tenían que bajar a empujar la unidad. Su indignación era evidente. Según Sifontes, la UC necesita más de 100 baterías.

Los transportistas están recostados en las unidades estacionadas en la dirección de transporte. “Aquí no hay fiesta, lo que hay es rabia”. No hay dinero en sus bolsillos ni tampoco la capacidad de producirlo. Cuando les preguntamos por unidades con cauchos lisos para hacer una foto, se atropellaban entre sí diciendo números de las unidades, de tantas que hay así. “La 93, tómale a esa que es la que está peor”, exclamó uno.  

En el parque recreacional sur se difumina el clima de preocupación. Allí está la sede de la Proveeduría regional del Transporte, administrada por el Gobierno. Hay risas, saludos y gente esperando ansiosa sentada en el lobby para ser atendida. Nelson Talavera, presidente del Sindicato Unitario de Trabajadores (Sutras-Carabobo) era uno de los que entraba sonriente saludando a todos. En minutos confirmó la noticia: cuatro mil cauchos llegarán esta semana a Carabobo. “El gobernador Francisco Ameliach nos ha ayudado bastante”.

El transporte funciona a 30% de su capacidad en el estado. La demanda es de aproximadamente siete mil cauchos, confesó Talavera. La realidad se ve en las paradas, dice. “Somos bastante golpeados, pero con esta medida del Gobierno se va a aliviar un poco”. Se trata de una dotación extraordinaria, que no tiene que ver con la asignación regular de la Proveeduría. “Vamos a saciar definitivamente la demanda con esta asignación sumada a la que regularmente tiene la Proveeduría”.

La UC podría poner a funcionar sus autobuses con 7,5% de la asignación de cuatro mil unidades que mencionó Talavera. “Vamos a luchar porque se dé”, explica sobre si la casa de estudios estará incluida en la entrega esta semana. Pero recuerda que la situación del transporte público es muy precaria, y es difícil que se logre. El sindicato y la gobernación están luchando para que no solo la UC, sino todas las universidades reciban, dice. “Hay la voluntad, se está luchando, tanto el presidente Nicolás Maduro como el gobernador Ameliach”.

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