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Ana Isabel Laguna | @anaisabellaguna

Contrario a lo que imponen estos tiempos de crisis en el país, en que quizás más de una persona haya caído en la desesperanza aprendida, en quedarse “resignada” o “paralizada” ante tanta escasez de todo material para subsistir; en Venezuela emerge la “desesperanza creativa”: personas apelando a diversas estrategias para salir de la situación.

El elaborar las arepas de yuca o de plátanos; dedicarse a cursos para elaboración de panes, de “desodorantes artesanales”; como también aprender recetas populares que se habían dejado de hacer, entre otros tipos de actividades creativas, están proliferando en las ciudades del país. Un fenómeno positivo en medio del contexto, en que gran parte de los miembros de los hogares más bien hasta se han involucrado en estas tareas, buscando aportar cada quien su “granito de arena” para contribuir a mejorar el ingreso familiar.

Así, hay todo un movimiento de venezolanos que está respondiendo con fortaleza. Porque contrario a la inducción de la “desesperanza aprendida”, propia de regímenes autoritarios como el cubano, en ir acostumbrando a los ciudadanos a “vivir” en escasez, para que se resignen o no busquen razonar a buscar salidas, en Venezuela está saliendo a frote este resurgir de personas valerosas, según reveló la doctora Miriam Marcano, médico internista pionera de la psiconeuroinmunología en Carabobo. Disciplina científica que certifica la conexión de la psiquis con la salud del organismo y que propone herramientas para una mejor calidad de vida.

Estas acciones asertivas de salirle al paso a las adversidades, tienen su explicación en una palabra “la resiliencia”. Un término tan antiguo como el hombre. Descrito desde la época del científico Charles Darwin, que cuando él hacía sus investigaciones en la Isla de los Galápagos (costas ecuatorianas), observó cómo los animales se fueron adaptando a las circunstancias desagradables del ambiente. Allí, por ejemplo, las iguanas son acuáticas y los pájaros tienen unos grandes picos porque como no hay una vegetación significativa, ellos utilizan esos grandes picos para recoger animalitos entre las rocas.

Remontándose a esta explicación, la doctora Marcano enfatiza en que la resiliencia es la capacidad natural que tenemos los seres humanos de adaptarnos a las situaciones adversas. Pero no es adaptarnos para conformarnos o resignarnos. Es adaptación para incrementar nuestras fortalezas, de tal manera que estemos en capacidad de confrontar esa situación.

-Cada vez que yo aprendo, hay un grupo de neuronas que está estableciendo esa conexión y se están gestando nuevas “dentritas” (ramificaciones terminales en que se complementan los circuitos cerebrales), porque se está produciendo un proceso de “neuroplasticidad”. Pero, hay un proceso de neuroplasticidad “negativa”, cuando se concientiza que esta forma de responder ante la adversidad no me favorece o no me es positiva, entonces es cuando yo hago una reflexión y admito la necesidad del cambio, sustentó con base científica la especialista.

Aprendiendo de la “desesperanza creativa”

Indudablemente que, lo primero, que debemos hacer es asumir la realidad. Resulta que en los últimos años, hemos sido programados para la desesperanza aprendida, una situación en la cual estamos sumamente convencidos en que no puedes hacer nada  para modificar aquello que te rodea y que te hace daño, según la explicación de la doctora Marcano.

La idea es ir despertando la “desesperanza creativa”. ¿Qué significa? “Yo sigo aceptando que tengo una realidad, pero yo reflexiono cuál pudiera ser el granito de arena que puedo aportar para modificar esta realidad. Entonces, fíjense que esa transformación colectiva comienza por una transformación individual, donde cada uno de nosotros hace un esfuerzo para que esa crisis te afecte lo menos posible.

– Y estoy complacida porque el venezolano está generando ‘desesperanza creativa’. Fíjense que ante la escasez de alimentos, por ejemplo de la harina de maíz, he aprendido porque lo he escuchado en las colas o en las tertulias de cómo se hacen las arepas de yuca, de espinacas, con plátanos, o cualquier recetas exquisitas. Entonces, voy generando esos pequeños cambios que me van conectando con la posibilidad de que esto si va a cambiar o se va resolver.

¿Se dice que quienes están afrontando esta situación país de manera positiva son quienes han ‘tenido menos’, porque no siempre lo han tenido todo, es así? La doctora Marcano respondió: “Claro, nadie cambia en el placer, porque si tu vives en el paraíso terrenal sería bien ilógico que tu lo cambiaras, solamente Adán y Eva. A nosotros lo que nos hace crecer es el dolor, tenemos que aprovecharlo para el crecimiento, lo que no debemos es transformarlo en sufrimiento, porque el dolor forma parte intrínseca del ser humano. ¿Quién está exento de que se le muera un familiar, de una crisis económica o de pareja? Es decir, el dolor forma parte de nuestra cotidianidad, pero si yo lo manejo asertivamente y no permito que pase a un nivel más profundo, el dolor me sirve como un incentivo y reto para yo crecer desde el punto de vista psicoemocional, para fortalecerme en mis conductas asertivas.

De allí, que no todo lo negativo es desfavorable. Más bien, se pueden utilizar para ayudarte a crecer como ser humano y para encontrar oportunidades donde otros lo que consiguen es fracaso. Pero, depende de la estructura psicoemocional que tú pongas en juego frente a esa situación adversa que estás confrontando.

Es cuestión de asumir responsabilidades y no de “culpa”. Cuando lo asumimos como una “culpa”, en nuestra religión judeocristiana la “culpa”  es sinónimo de castigo, porque si yo soy “culpable” tengo que asumirlo como “castigo”. ¡No! Es admitir “responsabilidad”, recalca la especialista. Cuando yo admito responsabilidades en mis respuestas conductuales, significa que yo está asumiendo de manera importante la necesidad de cambiar y de reestructurarme desde el punto de vista conductual, para que de ahora en adelante mis mecanismos de confrontación sean efectivos para vencer las adversidades y para generar todos aquellos proyectos de vida o sueños que se quiere realizar.

Entonces, es una decisión de cada persona “asumir la responsabilidad del cambio”. Y luego empezar a quitarle energía a todos esos pensamientos negativos. Utilizar todas las fortalezas que se tengan para que cada día sea lo mejor posible, no solamente para ella, sino también para quienes le rodean.

Consultas reflejan “situación país”

Aunque se esté en la onda de la positividad, no hay que dejar de un lado que un reflejo de la situación país, pudiera obtenerse de las consultas médicas. Informó la doctora Marcano, que en relación a sus consultas, han establecido una rutina de que todo paciente que vaya por cualquier enfermedad orgánica se le hace una evaluación psicoemocional.

Y por la experiencia en estos dos últimos años, es que de cada 10 pacientes siete tienen problemas psicoemocionales importantes, que incluso ameritan tratamiento farmacológico, y no solamente la terapia cognitivo conductual. Solamente tres de cada 10 pacientes puede catalogar están en “equilibrio” relativo, porque también están confrontando los efectos de todos esos eventos externos que estamos viviendo.

-No hay que dejar de reconocer que tenemos un entorno desfavorable, y estamos viviendo una crisis colectiva, porque son muchas las personas que estamos sufriendo las mismas circunstancias, detalló Marcano.

¿Pero, cuándo se inicia una crisis? “Cuando tú como ser humano estás percibiendo una situación imprevista, porque es ilógica, porque no forma parte de lo que tu pudieras prever dentro de tu cotidianidad y esa situación imprevista te genera ansiedad, distorsión emocional y una sensación de amenaza permanente que compromete tu sentido de sobrevivencia, pero además para que la crisis se colectivice también tiene que haber una percepción por parte del sujeto de que lo que está confrontando no tiene solución, que “yo como ser humano” no tengo estrategias posibles para hacer que esta situación se modifique”, respondió Marcano.

¿Y cuáles son esas estrategias? “Primero, asumir la realidad porque cuando la evado, indudablemente que no la confronto y la evasión de la realidad no me lleva a sentirme mejor, porque sigue estando allí. La idea es aceptarla, para desmenuzarla en sus componentes para ver en cuáles se puede actuar.

Ya este tipo de técnicas, como la programa neurolinguïstica y el “mindfulness” (atención plena, el esfuerzo intencional de estar consciente en la experiencia presente), están insertados en los currículos escolares de algunos países del mundo y en algunos hospitales, para lograr mejorar nuestras respuestas a las situaciones que enfrentamos en el día a día.

-Son estrategias de “bajos costos”, porque lo que se necesita son de personas que manejen lo suficientemente bien este tipo de técnicas, las propague y las haga del acceso de todo el mundo.

-La segunda, identificar mis fortalezas y habilidades. Existen técnicas para desarrollarlas, pero cada ser humano las pueda definir conectándose con una situación en la cual ha sido exitoso y se ha sentido contento consigo mismo.

Y la tercera, es evitar la anticipación negativa. No te conectes con el futuro, pensando en qué va a pasar mañana, sino con el presente, ni mucho menos genere una percepción negativa del futuro, porque eso va a acondicionar tu acción de allí en adelante.

En los niños: no lo conectes con la debilidad, conectarlo de que todo el grupo familiar va a resolver determinada situación. Que hay posibilidades de que las cosas cambien. Y la frase clave es: “¡Tú puedes, tú puedes!

La resiliencia es un concepto especialmente relevante en niños y jóvenes. Los especialistas señalan que hay que evitar la sobreprotección y ayudarles a que crean en sus capacidades. Como comentó la psicóloga Liliana Castiglione en el programa A Tiempo, por Unión Radio, no se trata de evitar que se caigan, sino de enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos pueden. Es esencial que todas las claves personales necesarias en la vida adulta se cimenten en la infancia: de esa forma, los problemas pesarán menos en la mochila y el camino será más gratificante.

También, implica, disminuir el estado de angustia de los familiares, conectándose con todos esos pensamientos positivos, con esas estrategias asertivas de acción. Por lo que hay que bajar el nivel de estrés, para confrontar una adversidad tenemos que relajarnos, tranquilizarnos.

Y, por último, recalcó la especialista, no se conecten permanentemente con el sufrimiento, conéctense con la capacidad interior que cada quien tiene para hacer cosas mejores, para cambiar el entorno que le rodea. ¡Es una decisión personal!

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