09 septiembre 2011

Caracol africano lleva 18 años en Venezuela

Este caracol fue encontrado hace 3 días en los alrededores de la avenida Cuatricentenaria. (Foto Cortesía Juan Galindo)

Daniel Pabón | dpabon@el-carabobeno.com

El caracol africano gigante (Achatina fulica), una potencial amenaza en materia de salud pública, fue introducido clandestinamente a Venezuela desde 1993, como rememora la Alerta Epidemiológica N° 193 de la Red de Sociedades Científicas Médicas de Venezuela, en el capítulo titulado “Caracoles africanos como plaga potencial y riesgo para la salud en Venezuela”, firmado por los médicos epidemiólogos José Félix Oletta y Ana Carvajal.

La reciente aparición de la especie en Carabobo ha sido reportada al Ministerio del Ambiente por habitantes de Valencia y Naguanagua, como reveló El Carabobeño en su edición de ayer. En boletín publicado en el portal web de la cartera ambiental se advierte que este tipo de molusco puede convertirse en un problema sanitario, porque alberga parásitos en su cuerpo que pueden causar diarreas y vómitos.

Oletta y Carvajal amplían otros riesgos sanitarios en su acostumbrada Alerta Epidemiológica. Refieren que se ha demostrado experimentalmente que el caracol es un buen hospedero de un parásito nematodo de roedores y de moluscos, conocido como Angiostrongylus, que accidentalmente puede parasitar al hombre y producir la enfermedad angiostrongiliasis abdominal por el Angiostrongylus costaricensis.

La enfermedad fue confirmada por primera vez en Venezuela en 2006, en una paciente en el estado Carabobo, recuerda el documento con base en artículos científicos. El caracol gigante africano además puede ser hospedero del Angiostrongylus cantonensis, responsable de producir meningitis eosinofílica en el hombre como huésped accidental.

El molusco transmite enfermedades como la esquistosomiasis o bilharziasis (padecimiento que afecta a 200 millones de personas en el mundo). También son portadores o vectores de parásitos, tanto unicelulares como pluricelulares que infectan a los animales que los ingieren. También se les considera vectores de la gripe, entre otros virus, según explicó Jesús Rosas, director de Protección Civil de Urbaneja (Anzoátegui) en rueda de prensa celebrada en junio pasado.

Recientemente en ejemplares provenientes de Aragua ha sido demostrado como hospedero natural para el Schistosoma mansoni en Venezuela, así como de otros helmintos, entre ellos Trichuris e Hymenolepis. No se demostró agysotrongylus.

Avistamientos de un invasor

La distribución geográfica del Achatina fulica en Venezuela fue descrita y actualizada en 2008, en un artículo científico publicado en la revista “Memoria de la Fundación La Salle de Ciencias Naturales”. Los investigadores Rafael Martínez-Escarbassiere, Enrique Martínez y Otto Castillo precisaban diez puntos en el mapa: Altamira, Miranda (1996); Acarigua, Portuguesa (2002); Guanare, Portuguesa (1995 y 2002); Río Cuyuvini, Delta Amacuro (2002); Bobare, Lara (2003); Caripito, Monagas (2003); Carúpano, Sucre (2003); El Paraíso, Distrito Capital (2007); Jardín Botánico, Distrito Capital (2007); El Limón, Aragua (2007). Posterior al artículo, la prensa ha reseñado: Escuela La Democracia, Aragua (abril-mayo 2009); municipio Urbaneja, Anzoátegui (enero-junio 2011).




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