30 enero 2012

Afectados por explosión Cavim costearon reparación de daños

Muchos afectados debieron comprar puertas y otros enseres. (Foto César Pérez)

Marianela Ágreda Armas

La madrugada del 30 de enero de 2011 quedó grabada en los habitantes de Maracay. Una fuerte explosión seguida de varias detonaciones confundía a los moradores de José Félix Ribas, Caña de Azúcar, 23 de Enero, La Coromoto, El Limón, La Candelaria y Base Sucre, entre otros sectores. Los Tigres de Aragua jugaban uno de los partidos de la final de la Liga de Béisbol Venezolano. La celebración por el triunfo, cohetes, caravanas y demás muestras de la afición maracayera; se confundieron de pronto con un cielo rojo en llamas y explosiones que retumbaban en las viviendas, resquebrajaba vidrios y estremecía demás infraestructuras.

La desesperación se apoderó de la ciudadanía. Temor, angustia. Las calles se convirtieron en ríos de personas que buscaban huir de lo que no entendían, sin rumbo, pero convencidos de salvaguardar sus vidas. ¡Explotó Cavim!, se escuchaba mientras familias enteras evacuaban sus residencias en ropa de dormir, con carteras en mano y otros con mascotas.

Más de 10 mil personas fueron finalmente evacuadas por los organismos de seguridad que se desplegaron entre los municipio Girardot y Mario Briceño Iragorry. Quienes optaron por volver a sus casas en horas de la mañana y tarde, pese a las restricciones en las áreas, se encontraron con morteros, granadas y otras municiones en las calles y viviendas. Ondas expansivas volaron los techos de muchos inmuebles, acabaron con los vidrios, agrietaron paredes y dañaron enseres. Se había registrado la explosión de los depósitos B11 y B12 de la Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares.

Una sola víctima fatal se registró en la contingencia. Evelin Coromoto Marrero, personal de la empresa Color TV, propiedad del Gobierno de Aragua, falleció tras ser alcanzada por una esquirla cuando intentaba huir de la situación.

A un año de la explosión de Cavim, pese a los ofrecimientos del Ejecutivo nacional y regional en reparar todos los estragos causados por la contingencia; muchos afectados aseguran que no les llegó la solución. 50 millones de bolívares fueron aprobados por parte del Gobierno nacional y otros 20 por el Consejo Legislativo de Aragua, sin embargo, familias enteras debieron sufragar los gastos generados por un hecho ajeno a sus voluntades. Entre ellos los familiares de la única fallecida quien habitaba junto a su progenitora y tres hijos en la casa signada con el número 3 de la vereda 1, sector 5 de José Félix Ribas.

Javier Itriago, hermano de la víctima, aseguró que el Gobierno regional entregó un cheque por 25 mil bolívares a su madre y los tres sobrinos que quedaron huérfanos. "Quedaron en indemnizar al niño menor y otorgarle vivienda a los tres hijos y hasta ahora no se ha cumplido. Repararon todo el techo de la vivienda, pero cuando llueve, la sala es una catarata y en el cuarto de mi mamá se filtra el agua. Un baño no lo terminaron. Mi mamá tuvo que usar el dinero que le dieron para invertirlo en la casa porque no repararon todo".

Aseguró que no hubo una respuesta como se la ofrecieron. "El gobernador le dijo a mi mamá que la atendería su asistente. Acordaban un día para ir a la casa y no iban. Esto es una burla. Juegan con el dolor ajeno". Agregó que tampoco han cancelado las prestaciones correspondientes a Evelin Marrero por los años trabajados en Color TV.

Janeth Armas también habita en el sector 5 de José Félix Ribas. Aseguró que debió disponer de 7 mil 500 bolívares para sufragar los gastos de reparación de su inmueble. "Eso nada más en empotrar el sistema eléctrico que repararon y lo dejaron a la deriva por toda la casa, además de comprar de nuevos los enseres porque nunca los repusieron. Tampoco nos instalaron el techo raso y eso también tendremos que costearlo nosotros". Dijo que las autoridades de Cavim y Aragua en marcha, encargadas de resarcir los daños, supuestamente borraron la data contentiva de las inspecciones a las viviendas con las reparaciones necesarias.

A Liseth Ustáriz se le cayó la vivienda. Le fue reconstruida y entregada en diciembre de 2011, a casi un año de la explosión. Pero presenta grietas y asegura que el movimiento de maquinarias en la construcción de las 2 mil 6 viviendas de El Arsenal (en terrenos de Cavim), han propiciado el resquebrajamiento. "Temo que la casa se caiga de nuevo. Fui hace dos semanas a la Gobernación y no me han dado respuesta. También estoy esperando que me hagan la pared perimetral que quedó en asbesto y yo no tengo dinero para construirla".

Yanelis Rondón, habitante del sector 8, vereda 14 número 6 de Caña de Azúcar, relató que su progenitora tuvo que correr con los gastos para reparar las grietas de los cuartos y un rodamiento en el techo, porque no podían seguir a la espera de atención gubernamental.