30 enero 2012

Yván Serra Díaz || Capoldo

Gracias al apoyo de Leopoldo a la candidatura de Henrique Capriles Radonsky, la campaña se animó. Para serle franco estaba más sosa que un helado de yuca. Ahora con los dimes y diretes entre las toldas que mantienen mayores simpatías hizo que el ambiente se alebrestara por unos días y tomaran un nuevo aire. Todo normal, para quien conoce como son estas lides.

El político desea el poder. Los seis precandidatos, si no quisieran poder, no hubieran postulado sus nombres para la presidencia. Hasta los momentos todos parecen tener buenas intenciones. Pero el poder no es algo absoluto. No solo se obtiene poder siendo presidente, también se logra aliándose con el victorioso. Es lo que en ciencias económicas llaman el “second best” o segundo mejor.

Si algo hace un buen político es calcular. Sopesar los riesgos de cada jugada.

Sabe que el ajedrez lo gana, quien puede predecir lo que irá a ocurrir diez jugadas después. El mal político saca mal las cuentas. A veces la vanidad que le es inherente, hace que calcule mal las cosas. Eso ocurre con el que va de segundo en un proceso electoral.

La principal equivocación de estar de segundo es suponer que los otros se les unirán para intentar vencer al que está de primero. Allí su error. El que va de tercero o cuarto, salvo diferencias ideológicas y éticas, piensa otra cosa. La alianza la realiza con quien le brinda mayores posibilidades de poder. Por regla general si alguien no ve oportunidad de ganar, lo más probable será que apueste a ganador. Al final, lo que se busca es el poder y más lo garantiza un ganador seguro que otro probable. Seguro mato a confianza, dice la sabiduría popular.

La llave Capriles Radosnky - Leopoldo López, y que el ingenio de la gente que pulula en las redes sociales comenzó a llamar jocosamente “Capoldo” da un fuerte golpe a las aspiraciones de Pablo Pérez. Los votos no se endosan, es la esperanza de Pablo Pérez. Puede tener razón, pero las características de los mercados electorales al que apunto cada candidato, le permite a un seguidor de López, sentirse más identificado con Capriles o Maria Corina que con él.

Este golpe, es un jaque, que descuadra toda la estrategia de Pérez. Un golpe fulminante a lo que fue una campaña de conceptos muy pobres y sin un mensaje concreto que entusiasmara. Amparado en el aporte electoral del Zulia y el mito de la otrora gran maquinaria electoral de de AD, descuido que la principal razón de una elección es persuadir. Ahora, ve como el que esta arriba se aleja, y tiene que ocuparse como se le acerca Maria Corina Machado, quien recoge un importante caudal de simpatías, con la frase que hizo que esta campaña valga la pena “Expropiar es robar”.

El último monitor de Hinterlaces, informa que la pelea es entre Capriles y Maria Corina, creo que habrá que leerlo. Al final celebro que hay competencia. Si el triunfalismo se apodera del comando de Capriles, la disciplina se relaja y la gente pierde incentivos para votar. Paradójicamente, la abstención se convierte en el principal aliado de Pérez, también de Chávez.

Desde la cima, el presidente espera. Piensa que la llave Capriles López se la pone más fácil. Y si es Maria Corina, mejor. Unos riquitos hijos de papá, no podrán con su carisma popular. Quien sabe presidente. A lo mejor la pelea no es entre izquierda y derecha, sino entre pasado y futuro, y creo que el ganador o la ganadora del 12 de febrero tendrán, en este sentido, mucho más que decir.

Politólogo | yvanserra@gmail.com