03 febrero 2012

Antonio Ecarri Bolívar || Táctica y estrategia...

Táctica y estrategia de cara al cambio de Gobierno

El tema de la táctica y la estrategia ha dado mucho de que hablar desde el punto de vista de la teoría militar y el debate político desde tiempos inmemorables y, en consecuencia, son legendarias las múltiples disquisiciones y confrontaciones para diferenciar los términos. No es éste el sentido de nuestro artículo, sino más bien tratar de ver cómo la unidad de los demócratas, en la Venezuela de hoy, tiene bien definida la táctica, aunque no percibamos con la misma claridad su estrategia. Veamos por qué.

Táctica y estrategia van de la mano, no se debe utilizar una sin la otra. La táctica forma parte de la estrategia, pero no viceversa. Así pues la táctica es el medio para alcanzar un cambio y la estrategia el cambio propiamente dicho. La táctica es el cómo y la estrategia el “que”.

La táctica para enfrentar a este régimen con pretensiones totalitarias ha sido la correcta: dilucidar en elecciones primarias, mediante el voto secreto y universal, quién ha de ser el abanderado en la confrontación contra Chávez y ha elaborado, en consecuencia, un plan para gobernar una vez alcanzado el triunfo. Hasta aquí todo va muy bien.

Sin embargo, según nuestro modesto criterio, tenemos dos tareas por delante de la mayor importancia sin dilucidar: la primera de ellas, la actitud después de la confrontación del venidero 12 de febrero de vencedores y vencidos. Quien logre salir victorioso debe tener la primera palabra, convocando a los que no resultaron favorecidos en esa contienda, para incorporarlos a su comando de campaña sin reticencias de ninguna índole. Ah, pero los que estaban obnubilados creyendo, a pie juntillas, que ganarían, no pueden salirle al electorado con la vieja táctica del desconocimiento de los resultados o con el famoso como oprobioso “pase a la reserva” para no colaborar en el triunfo de su oponente táctico, pues ambas actitudes sólo llevarían agua al molino del enemigo estratégico común.

La segunda tarea es la realmente estratégica: ¿cómo hacer para poder gobernar después del 7 de octubre con unos poderes públicos secuestrados por Chávez, quien pasaría a hacer una oposición obstruccionista? Hemos oído una sola propuesta, en ese sentido, que no compartimos, pergeñada por Diego Arria y Pablo Medina al alimón: la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Eso sería un error por las razones que les voy a decir, pero lo grave es que no vemos ninguna otra propuesta alterna para resolver la transición y es lo que más preocupa.

Una Constituyente significaría hacer lo mismo que Chávez en 1999, pero al revés y tendríamos el mismo resultado, a saber: imponiendo la mitad del país una Constitución a la otra mitad, sin reconciliación posible. Con la debilidad intrínseca de estar, el nuevo Gobierno, contra la opinión de una cúpula militar podrida pero armada. En relación con la estrategia propongo, para el debate, que el próximo Presidente, una vez tome posesión del cargo, convoque un referéndum que permita reformar puntualmente la Constitución para recortar el mandato a la Asamblea Nacional y convocar de inmediato unas elecciones parlamentarias que, sin dudas, después del éxito de octubre, ganará ampliamente el nuevo Gobierno. Esta nueva Asamblea, que recogerá la nueva correlación de fuerzas del país, tendrá la potestad de llamar a concurso para proveer cargos de Fiscal, Contralor, Defensor del Pueblo y de reformar la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia para designar a los nuevos magistrados independientes, que sustituyan a los actuales militantes del PSUV erigidos en jueces parcializados. La nueva Asamblea Nacional así elegida tendrá en su seno, aunque en minoría, la parte del país que milita en el PSUV y tendrá la garantía del respeto por su representatividad de manera proporcional y no, como ellos actúan hoy día, abusando de una artificiosa mayoría. Todo lo que pretendo es sugerir una manera de producir un cambio de régimen sin traumas, tal como ha acontecido en España, en Chile, y en todo país donde se requiere pasar la página de la acerba confrontación hacia una sociedad en paz, para poderla sacar de este lodazal, como se merece Venezuela. Ojalá se incentive este debate.

aecarrib@gmail.com | @ecarribolivar