12 julio 2012

Capriles, un iluminado por la fortuna busca la presidencia

El candidato cabalga en la recta final de la campaña electoral más importante de su vida. (Foto AP)

DPA

El candidato opositor a la presidencia de Venezuela, Henrique Capriles Radonski, pidió un deseo por su cumpleaños 40 y pocos dudan hacia donde apunta su aspiración.

Capriles llegó el miércoles a los 40 años en medio de una agitada campaña electoral en la que se ha movido prácticamente sin rival en las calles del país, ya que el presidente Hugo Chávez, quien busca otra relección, está limitado por el cáncer que enfrenta desde hace más de un año.

El candidato cabalga en la recta final de la campaña electoral más importante de su vida, ya que retará a Chávez en los comicios presidenciales del 7 de octubre.

Algunos dicen que su estrella todavía sigue alumbrando, justo en un momento clave.

Capriles comenzó su carrera en 1998, como presidente de la cámara de Diputados, con apoyo de los social demócratas y demócrata cristianos, sin tener experiencia política y desde entonces ganó cada elección en la que se presentó.

Los analistas ya lo llaman el "enmantillado" (afortunado), al exaltar su fulgurante carrera, en la cual ha estado acompañado por la buena estrella.

En su cumpleaños, Capriles se reunió con los obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), compartió una torta con sus principales aliados y en la noche denunció que fue seguido por un auto del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), todos hechos que ganaron espacio en los titulares.

"El gobierno nacional no ofrece ni vela por la seguridad de los venezolanos, ordena al SEBIN seguirme. ¿Donde está una orden judicial de hacerlo?", preguntó a través de la red social Twitter.

En la reunión con los obispos, dijo estar dispuesto a acompañar las acciones por la paz y la prosperidad al país.

"Hay que votar pensando en el futuro, podemos tener un mejor país", señaló el candidato, quien lleva un mensaje de cambio para oponerse al plan releccionista de Chávez.

Además del cambio, Capriles propone acabar con la división de los venezolanos entre partidarios y detractores de Chávez, una propuesta que le dio resultados en las elecciones primarias opositoras del 12 de febrero, que ganó con el 62 por ciento de los votos.

El candidato, quien se hace llamar "flaco", ha sido blanco de una feroz campaña de desprestigio por los medios financiados por el gobierno, donde lo llaman abiertamente "fascista" e "imperialista".

Capriles es abogado, soltero, con estudios de economía en Holanda y Estados Unidos. Fue alcalde del municipio caraqueño de Baruta y gobernador del estado central de Miranda, que entregó para aspirar a la presidencia en los comicios de octubre.

Es conocido también por su estilo informal de vestir, usualmente con camisas unicolores o camisetas, jeans y zapatos tenis.

De ascendencia polaca, Capriles se transformó en el fenómeno electoral de la oposición después de ganar las primarias.

Espera coronar su meteórica carrera política con la presidencia, pero no será un reto sencillo enfrentar a un presidente que, pese a padecer cáncer, dice aspirar a gobernar hasta 2031, maneja todos los resortes del poder, los gigantescos recursos de los petrodólares que ingresan al quinto productor mundial de crudo y tiene simpatizantes en otros poderes públicos.

Capriles dice ser admirador del modelo brasileño al que dio inicio el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva para sacar de la pobreza a millones de personas.

Es católico, pese a tener ascendencia judía ruso-polaca por parte materna y judía sefardí del lado paterno. Sus abuelos maternos se refugiaron en Venezuela al huir del antisemitismo que vivió Europa en la década de 1930 y la Segunda Guerra Mundial. Durante el conflicto bélico, sus bisabuelos fueron víctimas en el campo de concentración nazi de Treblinka, en Polonia.

Tras casi 14 años en la contienda política, los opositores esperan que esta suerte de talismán político pueda derrotar a Chávez, quien ha ganado tres elecciones presidenciales desde 1998.

El episodio más polémico de su carrera ocurrió durante el golpe de Estado que sacó a Chávez del poder por dos días en abril de 2002 y el "asedio" a la embajada de Cuba en Caracas. Los hechos se iniciaron cuando se corrió el rumor de que Diosdado Cabello, entonces vicepresidente, se encontraba refugiado en la legación.

Capriles se presentó en la embajada (que se encuentra en el municipio Baruta) y solicitó realizar una inspección, pero el embajador Germán Sánchez Otero se negó rotundamente alegando la inviolabilidad de la embajada.

En tanto, decenas de opositores cercaron el lugar y cortaron el suministro de electricidad y agua y bloquearon la entrada de vehículos, mientras la policía municipal no tomaba cartas en el asunto.

Tras el regreso de Chávez al poder, Capriles fue acusado de haber violado acuerdos internacionales, aunque éste aseguró que sólo intentaba mediar y proteger a la legación. Finalmente, tras varios meses preso, un tribunal decidió absolverlo de los cargos.

Entre sus propuestas se encuentra abrir el sector petrolero al capital privado, respetar la propiedad privada y los convenios de integración que no sean lesivos a la soberanía venezolana.

El principal lema de cambio del candidato es: "Hay un camino". Su propuesta: acabar con la división de los venezolanos.

"Los venezolanos saben que no ando recorriendo las calles de Venezuela insultando a alguien. No es mi estilo y no creo en los insultos", dijo tras la reunión con los obispos.




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