13 febrero 2011

Aumentaron las enfermedades en el país por la centralización

El infectólogo Lorenzo Tellería siguió estudios de Medicina en Tezas. (Foto Álvaro Acosta)

Alfredo Fermín

El infectólogo Lorenzo Tellería considera que el incremento de enfermedades en el país, algunas de las cuales estaban erradicadas, se debe a que se perdió la cooperación entre el Gobierno Nacional, con los gobiernos regionales y los hospitales y ahora todo está centralizado en Caracas, por lo cual la situación continuará empeorando.

-En Venezuela han aumentado las enfermedades propias de la Infectología que, hasta hace algunos años, no se veían como, los casos de mal de Chagas agudos en niños, que se vieron en Caracas. La malaria, que había sido erradicada por los excelentes esfuerzos de Malariología y los equipos que trabajaron para eliminarla. Ahora está rampante en la zona sur del país, Bolívar y Amazonas de donde se propagan al resto de la nación.

Tenemos cuatro tipos de paludismo, de los cuales uno es peligrosísimo porque ataca el cerebro, infecta a los glóbulos rojos y mata a la gente si no es tratado eficazmente. También han aumentado las enfermedades diarreicas y respiratorias en los niños.

Tellería fue entrevistado en su consultorio del policlínico La Viña, en esta ciudad, donde se ha destacado en su especialidad, con la finalidad de conocer su opinión sobre la verdadera situación del cólera en nuestro país.

-El cólera es una enfermedad muy antigua, responde. Antes tenía otros nombres. Es una enfermedad sumamente severa que lleva a la deshidratación en un período breve. Se debe a una bacteria que se transmite a través del agua y mediante lo que se lleva a la boca, bien sea comida o manos sucias.

Desde el momento en que se ingiere la bacteria, una vez que entra al cuerpo, comienza una diarrea explosiva que, ni siquiera, es precedida de fiebre, ni dolor abdominal. A veces comienza con vómitos. La diarrea es tan severa que todo lo que se ingiere se bota de inmediato. La deshidratación es tanta que el paciente puede morir en doce horas.

-¿Cuál es el tratamiento más eficaz?

-Las bacterias producen unas toxinas que hacen cambios a través de los cuales el intestino empieza a secretar sodio y con este sodio sale mucha agua. La composición de la diarrea de estos pacientes es parecida al suero que tenemos en las venas, que se bota a través del intestino, que no está dañado. Es una diarrea secretora. Es el propio intestino el que saca agua, sin estar dañado por culpa de las bacterias.

De allí la importancia de la hidratación que hay que saber hacer. No se hidrata igual a un niño que a un adulto. Hay enfermedad severa, moderada, leve y hay una gran cantidad de enfermedades asintomáticas por lo cual el paciente no sabe que la tiene.

El cólera también es una epidemia, porque ataca a muchas personas a la vez. La hidratación es lo que salva la vida. Es muy importante que una persona que comienza con un proceso de diarrea severo, cuando está directo, debe acudir inmediatamente a un centro asistencial. El médico podrá ver en el paciente que llega con un síndrome: los ojos hundidos, las manos como de lavanderas deshidratadas y cuando le aprieta la piel se queda la forma del pellizco y luego vuelve a su nivel normal lentamente.

La diarrea es tan severa que se utilizan camillas o sillas con un hueco en la parte de abajo donde está un tobo con cloro al que cae la defecación. Para rehidratar al paciente es necesario darle entre 50 a 100 cc por cada kilo de peso. Esto significa siete litros con soluciones por la vena.

Después se hace una hidratación de mantenimiento que es mucho menor en líquido y se puede hacer vía oral. El paciente debe tomarse un litro de suero. El mejor de todos es el que produce en sobrecitos el Ministerio de Salud, el cual se mezcla con agua y se puede suministrar en la casa, cuando ya la persona no está hospitalizada.

-¿Entonces el cólera no es una enfermedad tan peligrosa?

-Toda epidemia es peligrosa. Pero el cólera es una enfermedad corta y si el afectado se hidrata el peligro puede pasar. Pero cuando se presentan síntomas hay que estar preparados porque es algo incontrolable.

-¿Qué se ha hecho en Valencia?

-En el policlínico La Viña, desde que se presentó la emergencia, aunque no se registró ningún caso, tenemos prevista un área de prevención, si la situación se convirtiera en algo fuera de control. Instalaríamos fuera, una carpa, como la que usan los militares, y pondríamos allí a los pacientes para su clasificación, desde los levemente enfermos hasta los graves y luego hacer su distribución.

En Valencia estamos preparados para una emergencia. Hemos tenido reuniones con la Dirección de Epidemiología y con el Ministerio de Salud con los que hemos planificado todo lo que debemos que hacer.

-¿El sida continúa aumentando o se está controlando en nuestro país?

-El sida es un problema serio porque se ignora cuántos podrían ser los afectados. Hasta hace ocho años, se llevaban estadísticas actualizadas. Ahora no. Personalmente, hago ocho descubrimientos mensuales y, si multiplicamos por los 300 infectólogos que existen en el país, nos podemos imaginar la situación.

El problema con el sida en Venezuela es que la mayoría de la gente considera que la enfermedad es propia de homosexuales y resulta que este grupo, por ser de alto riesgo, se protege más que el resto de la población. Los bisexuales o heterosexuales, que tienen relaciones con prostitutas infectadas, son los que están aumentando los casos. Porque no hay un buen control sobre estas mujeres, como se hacía antes.

Las áreas de tratamiento no se dan abasto. Como es una enfermedad que puede pasar muchos años sin presentar los primeros síntomas, para que el paciente lo sepa, éste pasa este tiempo transmitiendo esa enfermedad.

No siempre es necesario tratar al paciente, sino a partir de ciertos puntos. Las pautas están delimitadas a nivel mundial para comenzar el tratamiento que son gratuitos dados por el Gobierno Nacional a través del Seguro y el Ministerio de Salud.

-¿El sida es una epidemia?

-Es una epidemia mundial. Al inicio los pacientes no sufren tanto las consecuencias pero, a medida que avanza la enfermedad, dejan de ir a trabajar por lo que pierden sus empleos, la familia comienza a pasar necesidades y aparecen enfermedades secundarias, porque el sida es una enfermedad que no mata por sí sola, sino que baja tanto la capacidad de respuesta del sistema inmune, que los afectados son víctimas de otros males.

Hay una pérdida de fuerza de trabajo en la sociedad. Son pacientes que transmitieron esa enfermedad a otras personas que no saben que la tienen y se produce un círculo que no para. Están, además, los gastos en que tiene que incurrir el Estado.

-¿Toda persona que tiene el virus HIV está enferma de sida?

-Lo primero que se detecta es si una persona es portadora del virus HIV. Si son tratadas y no mejoran son declaradas personas HIV positivas. Para tener sida depende de la cantidad de partículas virales que existan en el cuerpo, junto con células que, si comparamos a nuestro cuerpo con un ejército, matan a los generales y a los coroneles, por lo cual el ejército queda indefenso sin saber qué hacer. También hay alteración de células que producen anticuerpos que producen enfermedades bacteriales, virales, parasitarias y hongos. Todo el espectro de la infectología entra en estos casos.

-¿Y cómo está el dengue?

-El dengue es una enfermedad que cuando hay lluvias y, en ciertas épocas del año, aumenta. El mosquito pone sus huevos en agua limpia en cualquier recipiente que encuentra, hasta en una chapa de refrescos. Allí nacen los mosquitos patas-blancas que son los que pican a más personas. Si no se toman las medidas necesarias, el peligro permanece latente y es difícil erradicarlo como sucede con tantas enfermedades tropicales. Aparece y reaparece, por lo cual hay que mantener el alerta epidemiológico.

Epidemiólogo hospitalario

Egresado de la Universidad de los Andes, como médico cirujano en 1991, Lorenzo Tellería siguió estudios de Medicina Interna, hasta 1998, en la Universidad de Texas de Estados Unidos, donde fue jefe de residentes. En ese mismo período estudió enfermedades tropicales en la Organización Mundial de la Salud.

Se ha especializado en epidemiología hospitalaria "que se diferencia de la epidemiología comunitaria, porque su función es evitar que los procesos infecciosos se expandan o causen problemas dentro de los hospitales o las clínicas, como ha sucedido en esta ciudad".

-¿En qué situación se encuentra la Infectología en Venezuela?

-Realmente, la Infectología es una rama de la Medicina Interna poco conocida, aunque actualmente hay dos programados sobre esta especialidad. Uno en la Universidad de Carabobo, fundado por la doctora Heydi Mago; y otro en la Universidad Central de Venezuela. Tenemos una sociedad que abarca más de 300 infectólogos que, en su mayoría, están en Caracas.

En Valencia hay seis infectólogos de adultos y cuatro infectólogos pediátricos y dos a punto de graduarse. Pero hay desconocimiento, incluso por parte de algunos médicos, porque esa rama de la Medicina es reciente en nuestro país. Sucede que, si una persona tiene presión alta o un dolor en el pecho, llaman al cardiólogo. Si la persona está sangrando del estómago llaman al gastroenterólogo. Pero, si una persona tiene herpes no dicen llamen al infectólogo, sino al internista.

No se toma en cuenta que, todos los infectólogos somos internistas, lo que representa una ganancia para el paciente. Estudios han demostrado que cuando está presente un infectólogo en un caso, disminuyen los gastos porque la estancia hospitalaria y la mortalidad son menores. Porque los infectólogos estudiamos los casos desde un punto diferente a como lo hacen los internistas.

Con ayuda de la microbiología podemos lograr rápidamente detectar cuál puede ser la bacteria, el virus, el hongo o el parásito que esté influyendo en la enfermedad.

-Tenemos entendido que trató de innovar los exámenes clínicos de laboratorio a través de la Biología Molecular, pero ¿qué paso?

-Yo instalé en Valencia el primer Laboratorio de Biología Molecular, cuyas nuevas tecnologías permiten determinar, de manera increíble, la presencia de un virus por más extraño que sea. Se pueden tratar todos los hongos en cualquier parte del cuerpo, local o diseminados; enfermedades febriles, parasitarias y virales. Es casi imposible que un examen, dado por positivo, resulte negativo después. Los exámenes de antes eran interpretativos, con los que el médico deducía lo que está sucediendo. Con la Biología Molecular, si la máquina no detecta un virus no lo hay, porque es tan sensible para detectar que nos podemos fiar.

Yo puse el primer laboratorio de Biología Molecular con la doctora Heydi Mago, la que hizo que existiera el posgrado de Infectología en la Universidad de Carabobo. Estaba en la torre Stratos. Se llamaba laboratorio Bio-G. El mantenimiento era sumamente costoso. Trajimos especialistas de Europa y de Argentina para que nos entrenaran al personal. Cada uno de los exámenes tenía que ser aprobado por la Unión Europea. Eso fue una gastadera de real tremenda, pero podíamos ofrecer los resultados de los virus que tenía una persona en tiempo récord, cuando en otros laboratorios eso tardaba muchos meses.

Pero no tuvimos ni el interés ni el apoyo del gremio médico. Quebramos por lo cual se lo vendimos a la clínica La Viña que ahora tiene el más avanzado laboratorio de Biología Molecular que hay en Venezuela, dirigido por la especialista Brigitte Ibarra.




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