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El escultor inauguró en los espacios del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre (CCEAS) de El Carabobeño. (Foto Carlos Andrés Pérez) |
La Sala de Exposiciones del Centro Cultural Eladio Alemán Sucre (CCEAS) del diario El Carabobeño se convirtió en una carpa de circo, y sus gradas se llenaron de un público ansioso por estar en la primera fila para ver de cerca los atractivos de la propuesta.
La bestia: un pez martillo sexuado a lo humanoide, sometido por la cola, con el que todos querían una gráfica. No hay payasos ni mujer barbuda, pero sí trapecistas y los temibles actos de un lanzador de cuchillos. Cochinitos, y un caballo que salta al vacío comparten escena con referencias del renacentismo, personajes que plagan el universo estético que el escultor Carlos Rojas reúne en su exposición “Bizarro”, una muestra que no defraudó a los cultores de la plástica local al advertirse efectista en apariencia, bien lograda en técnica y estremecedora en el discurso.
El primero en llegar fue el alcalde de Naguanagua, Julio Castillo, quien estuvo poco tiempo debido al compromiso que tenía por el lanzamiento de su precandidatura para la Alcaldía de Valencia. Luego entró y salió gente, pero la sala siempre se mantuvo llena de gente emocionada al “dialogar” con las piezas (ocho relieves, siete esculturas -en resina- y nueve dibujos) dispuestas bajo el guión museográfico de Alejandra Simonetti. El encuentro estuvo por demás agradable con el telón musical que puso el saxofonista Enrique Lara.
Esteban Simonetti, director del CCEAS, dijo que “la calidad de la piezas y la coherencia de la propuesta de Carlos han sido aval suficiente para que pusiéramos todos nuestros recursos a la disposición”, para luego informar que la muestra permanecerá abierta al público hasta el 1º de junio.
Por su parte, José Napoleón Oropeza, presidente del Ateneo de Valencia, opinó que este artista “junto a su maestro Alexis Mujica, William Valera y José Coronel forman parte de toda una escuela que tiene que ver con lo que fueron los modelos arquetípicos de la escultura figurativa del renacimiento. Me interesa de su trabajo el sentido de lo crudo, lo inacabado de sus piezas, con tres temas fundamentales: la retención de los mitos de la infancia, la retención de modelos arquetípicos, y una visión de lo cotidiano que se acerca al surrealista, pero desde un punto de vista pop. Tenemos en Carlos Rojas un auténtico escultor figurativo de nuestro país”.
El escultor ha explicado que ese realismo lo logra con técnicas de calco y modelado que finalmente se intervienen o no en el vaciado, para que la factura no sea del todo impecable. Referencias con Mujica hay varias, y eso no le incomoda a Carlos Rojas, pero sabe que el fallecido escultor le enseñó el abecedario. Un ejemplo de ese juego entre similitudes e interpretaciones es que si los perros del maestro eran fieros, el que propone su pupilo es un chihuahua que se supone resucitado de la muerte por las alas en su lomo, aunque en su mirada resguarde algo que perturba, ese sentimiento que provoca en algunos la contemplación de estas obras, logrando en definitiva el objetivo inicial: chocarte, detenerte y obligarte a reflexionar. |