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@DayriBlanco07

Ocho mil industrias han cerrado en el país en los últimos 17 años. Esa es la verdad. Ese ha sido el resultado del único boicot o agresión a la economía venezolana que padecen los sectores productivos quienes han sido víctimas, no victimarios. “Las mentiras, por más que se repitan muchas veces, no pasan a ser ciertas, aún cuando sean dichas por ingenuos bien intencionados”, advirtió Conindustria en un comunicado a propósito del acuerdo difundido por la mesa de diálogo el fin de semana.

Tanto las empresas privadas industriales, como sus proveedores y sus clientes en sectores privados comerciales de distribución, han manifestado reiteradamente propuestas en forma de cambios a las políticas públicas, con el propósito de aumentar los niveles de acopio, producción y distribución. Desde conindustria se ha participado en todas las reuniones de diálogo desde las mesas técnicas en el Círculo Militar en 2014 hasta en los Consejos de Economía Productiva que este año se han celebrado.

Pero ninguna de las propuestas del sector privado han sido instrumentadas. “porque chocan con un modelo de centralización y control cuyo fracaso vivimos actualmente. La arrogancia o ignorancia en insistir con un modelo fracasado ha empobrecido y continúa empobreciendo a consumidores, trabajadores y empresas venezolanas”.

EL documento detalla que las empresas privadas industriales representadas por Conindustria tienen por objetivo producir bienes. Esa es su razón de ser. Los factores que frenan la capacidad de producción se encuentran en las políticas públicas equivocadas que obstaculizan las inversiones, el acceso a materias primas, materiales de empaque, así como repuestos para el mantenimiento del parque industrial.
Se requiere aumentar la producción de alimentos y medicinas para satisfacer la demanda de los venezolanos, pero también hay que incrementar las cantidades de envases plásticos, de vidrio y de metal, tintas y pegamentos, repuestos para las máquinas, camiones y automóviles; telas y productos de confección; cemento y cabillas para la construcción de hogares y fábricas. La vida diaria de los venezolanos requiere de muchos productos que las fábricas, con trabajadores venezolanos, podrían producir si éstas no se vieran impedidas por un modelo económico signado por políticas públicas equivocadas.
En Venezuela se pueden fabricar, en cantidades suficientes, muchos de los productos que hoy son importados. Las importaciones prioritarias deben ser de materias primas para que sean procesadas en fábricas establecidas en el país. “Los empresarios industriales hemos Abogamos por regresar al marco constitucional, lo cual no implica negociación, sino respeto por las leyes y las obligaciones allí contenidas y aprobadas por los ciudadanos venezolanos”.

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