 Es un verdadero desastre cuando las organizaciones partidistas se vuelven pragmáticas, porque su objetivo sólo es alcanzar el poder.(Fotos Carlos Blancos) |
Dhameliz Díaz
En su casa entre montañas de San Antonio de los Altos que aún conservan sosiego en medio del urbanismo desbordado, el creador de la primera Escuela de Estudios Políticos Juan Carlos Rey, jubilado ya de las aulas de la Universidad Central de Venezuela, ahora dedica su tiempo para estudiar y escudriñar la historia política del país, con la distancia suficiente que le permita acercarse a los acontecimientos sin la pasión que obnubila el entendimiento.
Así que, frente a la amenaza de la vida republicana venezolana por el desarrollo la llamada Revolución Bolivariana de corte socialista, este abogado especialista en Derecho Público y Ciencias Políticas pretende demostrar la importancia de los partidos políticos como única herramienta para frenar las dictaduras y el totalitarismos, sean del signo que sea.
Entonces, sin complejos, luego de analizar “Los riesgos de la democracia venezolana” título de su último libro, se aproxima al hombre que fundó el primer partido de masas en Venezuela, Rómulo Betancourt, líder de la historia política contemporánea del país, gústele a quien le guste. Y de ninguna manera se le puede tildar de adeco, o que oscuros intereses cuarto republicanos estén detrás del “Personalismo o Liderazgo Democrático, el caso de Rómulo Betancourt” nombre con la cual presenta este ensayo que permite comprender toda una etapa que permitió sembrar la democracia en el país, sin duda una revisión necesaria cuando los partidos políticos venezolanos siguen siendo tan despreciados.
“La institucionalidad republicana está por el suelo” afirma una y otra vez, para explicar: “Acción Democrática no es solamente el primer partido de masas, sino que permitió además el desarrollo del liderazgo antipersonalista”.
¿Cómo es eso” salta incontrolable la pregunta y casi con indignación frente a este planteamiento, de tanto haber escuchado identificar a los líderes más importantes del partido blanco como caudillos de voluntad férrea y control total.
¿Por qué utilizar la figura de Rómulo Betancourt para plantear las diferencias entre caudillismo y liderazgo democrático?
-Naturalmente, la figura de Rómulo Betancourt es muy importante para cualquier persona que se interese en la democracia y la política venezolana contemporánea. En mi caso particular, considero que es necesario revisar ese liderazgo ahora cuando están en auge el caudillismo y personalismo político que había sido tradicional en Venezuela y contra los cuales luchó toda su vida Rómulo Betancourt. Entonces, me parecía que para las nuevas generaciones resultaría fundamental revisar su actuación en la creación del partido Acción Democrática con el propósito de lograr la democratización en Venezuela, mi propósito no es plantear hacer otro nuevo AD, porque difícilmente la historia se repite. Rómulo Betancourt dio muy buenas lecciones de cultura política.
La decadencia
-¿Cuáles elementos del partido Acción Democrática de ayer tienen vigencia hoy?
-Lo que trato de subrayar en las dos partes de este ensayo, es que AD no solamente fue el primer partido de masas democrático, sino también la primera organización política antipersonalista con una dirección, liderazgo y responsabilidad colectiva. No era el partido de un caudillo, aunque los enemigos de Betancourt así lo han calificado, sino era el líder democrático que se basaba en una dirección que tenía una responsabilidad colectiva.
-Sin embargo, los analistas políticos han estimado que Rómulo Betancourt y todos los que vinieron después eran caudillos pertenecientes a una cúpula “buró” que han manejado el partido con la misma estructura vertical que lo llevó a la decadencia actual
-Lo que trato de demostrar es, primero, ¿quiénes eran los que participaron en la fundación del partido? Personalidades muy notables, líderes -no caudillos- individuales. Eran personalidades que participaban en una dirección colectiva. Desde el primer momento que Rómulo sale al exilio en el tiempo de Gómez insiste mucho en proponer una organización política contra el caudillismo y el personalismo, que tome decisiones por mayoría luego del debate. Era respetado por los que lo acompañaron, pero nunca un líder aclamado que le aplaudían sin más y le aceptaban sus decisiones. Incluso la confrontación se planteaba entre líderes de la talla Luis Beltrán Prieto, Gonzalo Barrios, Raúl Leoni entre otros, quienes eran unos colosos intelectuales y políticos que le discutían. Hay muchas anécdotas; en 1932 en los primeros años de ARDI, desde Costa Rica le contesta a José Rafael Pocaterra quien conociendo el liderazgo y autoridad sobre aquel grupo le había solicitado una decisión. “No podía una individualidad como él, por mucha autoridad que gozase, resolver algo por el grupo, porque se requería una decisión colectiva”. La historia de Betancourt es esa. En el momento estelar de la Revolución de Octubre en 1945, cuando sostuvo la entrevista en compañía de Leoni con los militares que le propusieron participar en el golpe que preparaban y lo invitaron a que fuera el presidente del gobierno provisional, pues conocían de su liderazgo sobre el partido y autoridad en la opinión pública. Sin embargo no aceptó hasta que el partido lo aprobó. “Leoni y yo no nos pertenecemos a nosotros mismos” les contestó. “Somos dirigentes de Acción Democrática. Sólo después que informemos a la dirección política podemos traer una respuesta” les dijo firmemente. Así fueron todas las decisiones mientras se mantuvo en el gobierno. En 1958 hay una novedad: la firma del Pacto de Puntofijo. Cómo candidato a la presidencia de la República lo liberan a la disciplina partidista. Ya no está obligado por las decisiones de la mayoría del partido, había circunstancias políticas particulares y estaba en peligro la democracia por las sublevaciones militares, etc. Insisto, fue una personalidad tremendamente importante, pero no un caudillo personalista sino que siempre aceptó las decisiones y las responsabilidades colectivas.
-¿Qué significa la responsabilidad colectiva de un partido en el ejercicio democrático?
-En los partidos de masas, la dirección y la responsabilidad política no es individual y personal, sino colectiva e institucional por lo que todos sus militantes deben someterse a la disciplina partidista y a las decisiones que tome la mayoría cuando llegan al poder. En una democracia, la responsabilidad política que tiene el gobernante lo obliga a cumplir con las ofertas y promesas que hizo a los electores. Si no lo hace, la sanción política no es solamente para el gobernante que es removido de su cargo, sino también para el partido que lo postuló. Así que la expulsión como una medida disciplinaria debería obligarlos a hacer todo lo posible por cumplir con sus ofertas. Se trata de una responsabilidad política colectiva más segura y efectiva porque el elector castiga o premia votando o no por la organización política, que como institución permanente, que existe más allá de las circunstancias personales de sus candidatos, al querer obtener el poder gubernamental y conservarlo, debe asegurarse que sus representantes cumplan con lo esencial de sus ofertas. Las causas de la decadencia de la democracia representativa en Venezuela a partir, digamos, del último tercio del siglo pasado, precisamente se debió a que los partidos, entre otros AD, renuncian a la responsabilidad del colectivo del partido, para caer en una exaltación de la figura presidencial dándole todos los poderes a través de muchos mecanismos.
Las organizaciones políticas se concentraron sólo en el culto al presidencialismo. Uno de los grandes mitos en relación a como se ha entendió la crisis de nuestra democracia es que se la han achacado a la partidocracia. ¡No! Por el contrario se debe a que las organizaciones políticas renunciaron a su poder y se lo dieron al Presidente de la República, y el partido no lo controla en absoluto, incluso está en contra. Pasó con Carlos Andrés Pérez, Caldera.
Puro personalismo
¿Con el desarrollo de la democracia participativa que dice impulsar el actual gobierno, es posible retornar a la democracia representativa?
-¿Cuál democracia participativa? Chávez no es más que la exacerbación y la caricatura del personalismo que se inicia en el pasado. Lo que apenas se intuía con Carlos Andrés Pérez y con Caldera, llegó al máximo con Chávez. Es el personalismo al máximo porque además los cambios constitucionales lo permiten. Cómo lo dijo el médico personal de Betancourt, a él hay que reconocerlo por haber creado Acción Democrática con dirección y responsabilidad colectiva. Si los partidos funcionan con democracia interna, que ejercen la disciplina sobre los militantes se puede conseguir que los dirigentes que lleguen al poder cumplan con su programa porque está sujeto a sanciones disciplinarias incluyendo la expulsión. Al existir dos partidos como AD y Copei que ninguno cumplió con disciplina interna, se creó un duopolio partidista y la gente comenzó a desconfiar de las organizaciones políticas. ¿Qué ocurrió? Comenzaron a echarles la culpa de todo lo que sucedía. Insisto, la responsabilidad fue más por omisión, porque no obligaron a sus presidentes a cumplir. No fue la partidocracia la culpable.
Los partidos renunciaron a su responsabilidad política frente a los electores. Le dieron demasiado poder a los presidentes, y no lo controlaron. La gente no entendió esto y fue contra los partidos. La reacción fue acabarlos y confiar en la persona que los va a salvar: Chávez. No fue la solución, sino agravó el problema ya que se acentuó la falta de control del partido y de la gente sobre el gobernante. Cómo decía el tirano: Sólo respondo ante mi conciencia y la historia.
Lo que quiero decir es que el chavismo es la agravación del problema, porque sólo confía en la personalidad de un líder. A mí me espanta cuando la oposición al chavismo expresa que el problema es la falta de líderes. No. El problema es de falta de instituciones, entre ellas, de partidos democráticos de masas. Son claves.
-¿Entonces lo más preocupante es que la sociedad venezolana todavía no reconoce la necesidad de partidos políticos democráticos?
-Lamentablemente no lo entiende.
-¿Cuáles son entonces sus conclusiones en torno al futuro de la democracia?
-Mientras no haya un resurgir de partidos democráticos de masa con dirección y responsabilidad colectiva no habrá solución para recuperar la democracia a corto plazo. Por lo menos yo no la veo. No me extraña que mañana o pasado salga otro líder que desplace a Chávez, pero no es una solución institucional democrática permanente. Lo que interesa es que haya normas que se cumplan, instituciones que garanticen una democracia.
-¿Ahora la democracia tiene arreglo?
-La gente ha tenido mucha ilusión por los nuevos partidos que sustituirían a AD y Copei. Pero como decía Gil Fortoul, los partidos no surgen de la noche a la mañana al conjuro de unas cuantas voces elocuentes. Ni se transforman las costumbres nacionales en sólo unos cuantos meses de entusiasmo patriótico. Los partidos son siempre y en todas partes, producto de largas luchas y tradiciones colectiva.
-¿Cómo observa el nuevo partido del presidente Chávez el PSUV?
-Es muy curioso porque el Presidente ha sido un enemigo a muerte de los partidos. Mire usted, Hay una larga tradición antipartidista venezolana, que arranca desde Bolívar. Ahora bien, el presidente Chávez ha demostrado que es antipartidista, además, odia a las organizaciones políticas por su mentalidad militarista. El MBR200 fue una logia militar. Cuando decide participar en las elecciones tiene que crear un partido, entonces dos políticos tradicionales que tenían experiencia en la lucha democrática, Luis Miquilena y Domingo Alberto Rangel, le crean el partido MVR como una maquinaria electoral, pero él desprecia eso. El Movimiento V República es totalmente aluvional alrededor de Chávez ¿Cuál es la ideología? La que quiere Chávez. Eso es lo que está haciendo el Partido Socialista Unido de Venezuela.
Hay una diferencia muy grande entre un partido de masas como AD que tenga un líder con la personalidad de Betancourt y un partido totalmente personalista como el de Chávez. ¿Cuál es el programa del partido PSUV? Se resume en dos palabras: Lo que quiera Chávez. Es necesario distinguir la personalización de la política que puede darse incluso en el interior de un partido, de los partidos personalistas, es decir, los que fueron creados al servicio de un caudillo, o que son capturados y puesto al servicio de su voluntad.
En el caso de un partido de masas institucionalizado, tiene una ideología un programa y una organización, que le sirve como marco obligatorio dentro del cual la acción del líder debe canalizarse y proyectarse. Pero en el caso de un partido personalista, su organización, su programa y hasta su eventual ideología están determinadas por la voluntad del caudillo a quien los seguidores le dan carta blanca. La conquista del poder es el medio para realizar su voluntad según su total arbitrio.
El presidente Chávez ahora se ha dado cuenta que necesita un partido que vaya más allá de lo que fue el MVR. Hay ideas muy confusas, por un lado quiere una organización tipo totalitaria que expanda a toda Venezuela una ideología única, pero no existe esa ideología. ¿Qué va hacer ese partido? Lo más evidente es su característica totalmente personalista.
La corrupción tolerada
“Cuando ya no hay peligros para la democracia, la izquierda se incorporan al congreso y a la legalidad, ya no hay miedo porque se pierda la democracia, la cosa comienza a degenerarse. El objetivo de los partidos se centra en ganar o mantenerse en el poder a como dé lugar. Usando todas las armas y ataques al adversario. Antes se tenía cuidado al atacar al adversario porque se debilitaba democracia. Nadie acusaba de corrupción. ¿Por qué no la había? En parte, pero no se deseaba debilitar la democracia. Luego se acusan de todo porque lo que importa es destruirlo, ganar el poder incluso en base a la mentira”.“Estimo que al volverse caro el mantenimiento de la estructura partidista, eso contribuye con la corrupción. Ganar las primeras elecciones lo que se necesitaba era el entusiasmo de los militantes. Usted con poco dinero y un buen apoyo de los militantes, mítines y acciones de calle ganar elecciones. Cuando las elecciones se ganan a través de los medios de comunicación social que son carísimos, se requieren grandes cantidades de dinero para tener posibilidades de triunfar electoralmente. ¿De dónde se saca ese dinero? De los ricos que pueden apoyar al partido.
Mi teoría es que la corrupción se desarrolla sobre todo por el ansia de los partidos de tener fondos para ganar las elecciones. Entonces, en los partidos se hacen la vista gorda, es tolerada con tal de que el dinero llegue a través de las comisiones que iban a la organización política. Claro, después no hay manera de determinar cuanto llega a la organización y cuanto le queda al intermediario”. |