Sábado 4 de Julio de 2009
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John Caulfield, encargado de negocios de la embajada de EEUU
La democracia es una lucha constante


(Foto Carlos Blanco)
Alejandro Villalobos

Los empresarios estadounidenses que exportan bienes a Venezuela mantuvieron en los cuatro primeros meses de 2009 el ritmo que llevaban en el mismo lapso del año pasado. Entre un período y otro, la diferencia es de 20 dólares. De enero a abril de este año vendieron $ 3.395,3 millones, y en el anterior las transacciones fueron de $ 3.375,3 millones.

Las estadísticas oficiales del Gobierno de Estados Unidos, publicadas en la página web de la Junta de Censo (US Census Bureau), no reflejan las trabas para enviar productos al país en medio de una restricción de asignación de divisas por parte de Cadivi. Pareciera que la falta de pago que han denunciado exportadores desde Ecuador, Colombia y otros países de la región, en apoyo a las quejas de los importadores locales, no afecta a los norteamericanos.

La duda la despeja el encargado de negocios de la embajada estadounidense en Venezuela, John Caulfield: “Los exportadores americanos sí tienen problemas para recibir sus pagos”.

Caulfield es el diplomático de más alto rango de ese país instalado en Caracas después de la expulsión del embajador Patrick Duddy el 11 de septiembre de 2007, en medio de un mitin cargado de malas palabras e insolencias.

¿Cómo es que la falta de divisas no afecta el comercio?

-Las empresas norteamericanas están intentando trabajar con eso, entienden el problema y están buscando alguna colaboración con el Gobierno para resolverlo. Los empresarios ven a Venezuela como mercado importante y quieren continuar en él, a pesar de las dificultades actuales. EEUU sigue figurando como el principal cliente de Venezuela en la exportación de petróleo.

La baja del precio del crudo ha disminuido el ingreso de Venezuela, y eso ha afectado la capacidad de importar bienes de consumo y también, lo más importante, bienes industrializados que son necesarios para fabricar alimentos y para el ensamblaje de vehículos. Pero esas empresas han contribuido mucho en el desarrollo de Venezuela y siguen interesadas.

¿Siguen interesadas a pesar de las estatizaciones que adelanta el Gobierno Nacional?

-En casi todos los países hay maneras del Estado para tomar empresas y propiedades privadas cuando hay necesidades, bajo las leyes de cada país.

¿Qué lectura le da Estados Unidos a la expropiación de empresas con capital norteamericano?

-Cuando se trata de empresas extranjeras, para Estados Unidos es importante que haya una compensación justa y relativamente rápida. Reconocemos el derecho del Estado, pero al mismo tiempo la responsabilidad del Estado de hacer una compensación adecuada y a tiempo. También es bueno el diálogo.

Hay empresas estadounidenses que fueron expulsadas de los proyectos de la Faja del Orinoco y ahora fueron invitadas a participar en modelos mixtos...

-Es una decisión de las empresas y sus accionistas si quieren invertir o no. Eso es de acuerdo al entendimiento de su negocio. El Estado venezolano ha invitado a las empresas extranjeras a participar en la industria petrolera, es parte de la historia de este país. Eso tiene que ver con lo que el Gobierno ofrece y lo que las empresas esperan, pero no forma parte de la política del Gobierno de Estados Unidos, sino que es una decisión de los empresarios. La planta de General Motors cerrará temporalmente por fallas en la asignación de divisas...

-Podemos ver aquí en Carabobo la importancia de la industria automotriz, los empleos que genera esa actividad básica, y esas empresas quieren mantener su compromiso con Venezuela, pero necesitan una agilización de los procesos para mantener sus operaciones y los empleos.

Las empresas americanas y las venezolanas dependen de piezas, ingredientes y capital intelectual, y necesitan adquirir insumos en el exterior. Es parte del proceso para manufacturar bienes.

Toda la economía está afectada por la dificultad (de obtener divisas) y el Gobierno está intentando, a su manera, administrar las divisas que entran al país.

¿Qué salida ve usted?

-Lo importante es un diálogo, para que el Gobierno entienda las necesidades de las empresas y del consumo, y que las empresas entiendan también las gestiones que el Gobierno tiene adelantadas.

¿Cómo puede ayudar el Gobierno de EEUU a la corporación para que GMV pueda resurgir?

-GMV es una empresa venezolana y es rentable. Aquí el problema no es vender los autos, porque hay mercado, sino producirlos. La compañía no tiene piezas suficientes para fabricar los autos, y hay una gran demanda y listas de espera. El problema está relacionado con la necesidad de divisas para comprar las piezas.

¿Nada parecido con la crisis que la marca atraviesa en EEUU?

-El problema en EEUU no es igual. La venezolana es rentable, da mucho empleo y es parte del desarrollo industrial de Venezuela.

¿Hay alguna forma de evitar el cierre de la empresa?

-Es necesario un diálogo entre la empresa y el Gobierno, para resolver la falta de divisas.

Democracia y diplomacia

¿EEUU teme que, mientras permiten a Cuba retornar a la Organización de Estados Americanos, las libertades en Venezuela están cerrándose?

-Es importante reconocer lo que hizo la OEA: una resolución que anula la suspensión de Cuba en 1962. Deja a Cuba la decisión de volver, pero cumpliendo los principios de la Carta Democrática de la Organización. Es una decisión de los miembros de la OEA ver si Cuba cumple con los valores y las prácticas democráticas ya establecidas. Estados Unidos considera que fue una decisión muy positiva, participó en la decisión y se hizo parte del consenso.

¿Pero cómo ve EEUU la tendencia totalitaria en países como Venezuela?

-La democracia es una lucha constante, hay que trabajar todos los días para preservarla, es así en mi país y en todos los países. Cada nación, cada persona, tiene que comprometerse con las prácticas democráticas.

¿Éste es el momento para comprometerse más con la democracia?

-Hemos visto que hay períodos donde los valores democráticos florecen más y a veces no tanto. Es un proceso histórico, pero lo importante es que todos estén comprometidos con la democracia y que los Estados, en conjunto, apoyen a otro Estado para que se mantenga en ese camino.

¿Ha seguido el proceso unitario de la oposición en Venezuela?

-Bueno, eso es un asunto interno de la política venezolana. Como todo diplomático, estoy interesado en entender ese proceso, pero no participo ni comento.

¿Se ha reunido con algunos miembros de la oposición?

-Yo conozco y me he reunido con muchos líderes políticos, tanto del Gobierno como de la oposición, pero no para participar, sino para estar informado, como hacen todos los diplomáticos extranjeros. Incluso, los diplomáticos venezolanos en EEUU hacen eso también.

Yo tengo certeza de que los diplomáticos venezolanos en los EEUU han conversado con la oposición en las últimas elecciones, y me imagino que ahora también lo están haciendo. Es un proceso normal.

Unos sí, otros no

John Caulfield es cuidadoso al hablar de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Si se le pregunta por la posible designación de un embajador de su país en Caracas, después del acercamiento entre Chávez y Obama en la Cumbre de las Américas, en Trinidad, describe el ambiente de aquel encuentro y precisa los planteamientos que el presidente venezolano le hizo a Hillary Clinton: restablecer los vínculos perdidos. “La secretaria de Estado lo aceptó como buena voluntad y se puso de acuerdo”. No da un paso más: “Los anuncios sobre ese tema son exclusivos de los presidentes. Será la Casa Blanca la que dará esa noticia”.

Hay otros temas de los que Caulfield trata con mayor libertad.

¿Aún no hay camino para lograr la coordinación de Venezuela y EEUU en la lucha antidrogas?

-En este momento no hay cooperación, pero el potencial es enorme y podemos lograr una cooperación efectiva. Estamos trabajando en eso. El decomiso de drogas es excelente donde sea. Los narcotraficantes tienen buenas relaciones entre ellos, tienen una cooperación magnífica. Yo creo que las naciones también deben cooperar entre ellas (para hacerle frente a los narcotraficantes). Hay campo para trabajar y colaborar entre ambos países, y ojalá lleguemos a entendimientos para desarrollar planes.

Temas como la libertad de expresión y las presiones gubernamentales al canal de noticias Globovisión, el encargado de negocios de la embajada norteamericana prefiere abordarlos en términos generales. “En los países democráticos es esencial tener libertad de expresión y eso es importante en términos políticos para los ciudadanos, porque la máxima información que obtengan los ayudará a decidir destinos y en elecciones. No quiere decir que los medios estén siempre en lo correcto, pueden estar equivocados, pero cuando hay una diversidad de medios, es la gente la que puede escuchar muchas opiniones y hacerse su propio juicio. Por eso es importante, no porque apoyemos a uno u otro canal o una u otra versión”.

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