09 octubre 2012

Abstención histórica en Venezuela desfavorece al chavismo

Odell López Escote / Luis Alberto Carías

La baja abstención determinó los resultados electorales de este domingo. En los antiguos procesos comiciales, cuando hubo una alta participación, la oposición resultó afectada y la contienda finalizó con números cerrados entre los dos polos y esto se debe fundamentalmente a que los afectos al oficialismo usualmente sólo acuden a los centros de votación cuando ven comprometido el futuro político de Hugo Chávez. 

Es el caso del Referendo Constitucional de 2007, la abstención ascendió a 7 millones 107 mil 225 electores, equivalente a 44,11 por ciento del total del Registro Electoral. En 2008, para los comicios regionales, las personas que dejaron de sufragar sumaron 34,55 puntos porcentuales, mientras que en 2010 la cifra fue de 6 millones 725 mil 101, lo que representa el 33,5 por ciento de venezolanos. 

Históricamente las elecciones presidenciales suelen presentar un bajo índice de inhibición electoral, en comparación con otro tipo de comicios, como evidencia de esto en el 2006, cuando Hugo Chávez compitió contra el ex gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, la abstención descendió a 3 millones 994 mil 380 personas, esto es igual a 25,3 por ciento del total de los venezolanos habilitados para votar. 

El pasado domingo, este fenómeno se repitió, pues 4 millones 002 mil 197 ciudadanos dejaron de ejercer su derecho constitucional; equivalente a 19,3 del RE. Nuevamente se demostró que la abstención juega en contra del chavismo, porque en la medida que este índice desciende, el oficialismo se ve afectado de forma negativa. 

Unidad en ascenso

A diferencia de 2006, cuando el candidato opositor Manuel Rosales jugó un débil papel frente Hugo Chávez, quien ganó con una ventaja de 26 puntos en las elecciones presidenciales, hoy la oposición venezolana se muestra más fortalecida, afirma el politólogo José Vicente Carrasquero. 

La derrota de Henrique Capriles Radonski no debería resquebrajar la unidad de la coalición, si se tiene en cuenta que fue el mejor resultado presidencial de la oposición desde que Chávez 1999. 

La prueba está en que contra Manuel Rosales, el mandatario reelecto obtuvo 7 millones 309 mil 080 votos, que representa el 62,84 por ciento, mientras que el candidato opositor sacó 4 millones 292 mil 466 votos equivalente al 36,90 por ciento del total de votos. 

Ahora la Unidad cerró esa brecha, debido a que Chávez resultó reelecto con 8 millones 062 mil 056 igual al 55,14 puntos porcentuales, en tanto que Capriles Radonski sacó 6 millones 468 mil 450 votos; 44,24 por ciento de la preferencia electoral. 

Adicional al crecimiento de la población opositora, para Ramón Guillermo Aveledo es insignificante el ascenso de adeptos al oficialismo durante estos comicios. 

Aparato propagandístico

Además de la conexión emotiva, innegable y efectiva que Hugo Chávez mantiene con sectores populares, la movilización de todo un aparataje radioeléctrico que trabaja conjuntamente con una impecable organización partidista, impulsaron el triunfo del candidato pesuvista. 

Entre las aristas que serán puestas bajo la lupa estará la desestimación de la capacidad de movilización gubernamental, no sólo en cuanto a la existencia de recursos ilimitados para traer a los simpatizantes, sino también en el uso de esta arma para potenciar el impacto psicológico de los votantes, según el politólogo Edgar Gutiérrez. 

Su primera hipótesis, a pocas horas de conocerse el resultado final, es que la capacidad de movilización oficialista fue superior, lo cual incidió de forma importante en el boletín final, además de que posiblemente sea cultivada por los recursos públicos. 

Gutiérrez cree que debe estudiarse con detenimiento que el Primer Mandatario se impusiera en casi todos los estados del país, incluyendo entidades donde la oposición es gobierno. Aun así, tildó de excelente el papel de la oposición durante su campaña, ya que marcó la agenda política y recorrió gran parte del territorio. 

En un balance post electoral, Ramón Guillermo Aveledo analizó que durante la campaña camino a la Presidencia, el candidato de Gobierno, mantuvo una fuerte campaña de miedo y amedrentamiento a la población. 

Temor al cambio, a perder lo que se tiene o ante una supuesta agenda desestabilizadora de Capriles e inclusive el miedo a salir derrotado, fueron los motivos principales que dispararon la campaña oficialista. 

La promoción de estos sentimientos se infundió principalmente en la población que depende del Estado: empleados públicos, beneficiarios de programas sociales y cualquiera cuyos intereses pudieron estar en supuesto peligro. 

A futuro

Para el consultor en opinión pública José Vicente Carrasquero, la oposición mantiene aún el reto de ganar elecciones regionales pautadas para el 16 de diciembre para así conservar espacios de poder e incluso, incrementarlos. Aveledo opina que se deben analizar los resultados por estado para prever la agenda de ataque del oficialismo en las entidades. 

La oposición, según Carrasquero, queda en condiciones de articularse para influir en la agenda del Gobierno, sin embargo antes de triunfar, Chávez había advertido que su prioridad en los próximos seis años será aplicar un “cerrojo” para que Venezuela nunca se desvíe de la senda socialista marcada en su gestión. 




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