21 noviembre 2012

Verdaderos inmortales

 John Griswold
jgriswold@el-carabobeno.com

Las gestas de Wilson Alvarez, Luis Salazar, Oswaldo Guillén y Roberto Muñoz quedaron en los anales del beisbol venezolano en su momento. Pues a partir de ayer pasaron a la inmortalidad, luego que fueran develadas sus estatuillas como miembros del Salón de la Fama criollo. En efecto, el Salón de la Fama-Museo de Beisbol, ubicado en Valencia, albergó en el décimo aniversario de su creación la octava entrega de inmortales, misma que pertenece a la Clase 2011 y donde Alvarez y Salazar dijeron presente, a diferencia de Guillén, recordando que “Pluto” Muñoz falleció el pasado 23 de septiembre. Fernando Arreaza fungió como maestro de ceremonia de un emotivo evento cuyo presidium estuvo conformado por Daniel Cárdenas Benítez, presidente de la Fundación Deportiva Carlos Cárdenas, e Hilda Lares de Cárdenas, vicepresidenta, y Giner García, director ejecutivo del Salón de la Fama del Beisbol Venezolano, aunado al alcalde de Naguanagua, Alejandro Feo La Cruz, y que sirvió para homenajear a los cuatro históricos peloteros nacionales, rememorando sus legados. “Ver a Luis Salazar brillar con Tiburones de La Guaira; Wilson Alvarez hacer soñar a los lanzadores con su no hit no run; a Roberto Muñoz, todo un caballero dentro y fuera del terreno y a Ozzie Guillén con su trayectoria como campocorto y manager, marcó positivamente a Venezuela, así que sus incursiones en este templo son más que merecidas”, soltó el alcalde Feo La Cruz. Vale aclarar que Carmen Toro de Muñoz, esposa del también conocido “Caballo de Hierro”, recibió la distinción, a la vez que el comunicador social y actual jefe de prensa de Tiburones de La Guaira, Domingo “Tortuga” Fuentes, representó a Guillén. “Nuestra aspiración es que el Salón de la Fama y el Museo queden instituidos como la casa del beisbol para peloteros, narradores, directivos y periodistas en nuestro país, además de una institución que lleve mensajes positivos a la sociedad. Ese era el propósito de Carlos Daniel Cárdenas, quien ideó todo este proyecto”, acotó Giner García. El protocolo del evento consistió en la presentación de cortas biografías audiovisuales de cada jugador, que elevaron la emotividad dentro del Auditorio Luis Aparicio, recordando los momentos consagrantes de sus carreras, previo a la entrega de las placas. Por último, se formalizó la entrada de los protagonistas al Salón de la Fama con la develación de las esculturas, realizadas por el artista William Valera  y sus respectivos retratos en óleo. 

Carreras de leyenda

Mientras Alvarez era seleccionado con el 90% de los votos del comité contemporáneo, Salazar lo hacía gracias al 80% y Guillén entraba al templo cortesía de 75% de los escrutinios. Al mismo tiempo, “Pluto” Muñoz formaba parte de la inmortalidad a través del comité histórico. “El Intocable” no solo se erigió en el primer venezolano en lanzar juego sin hits ni carreras en las Mayores (1991), también consiguió la Triple Corona del montículo en la zafra invernal 91-92 y el galardón Pitcher del Año con los campeones Aguilas del Zulia. Espació durante 14 cursos del “big show” y 13 en el circuito de su nación. “Gracias a los que hicieron posible esto. Es un honor, nunca esperé estar acá”, dijo, entre lágrimas, el zuliano. Por su parte, Luis Ernesto Salazar accionó 13 temporadas en MLB y 17 en la LVBP, siendo factor vital en “La Guerrilla” de La Guaira en los 80. “Es una bendición estar acá. El empuje de mucha gente sirvió para sacar adelante una carrera que tuvo bastantes obstáculos”, reconoció el ahora manager del Clase A de Bravos de Atlanta. Otro que resaltó en los Tiburones de los 80 fue Guillén, que además ganó el Novato del Año de la Liga Americana en 1985 y el Guante de Oro de 1990. Asimismo, Ozzie se convirtió en el 2004 en el primer manager criollo en la “gran carpa”, antes que en el 2005 se constituyera en el primer dirigente Latino que se lleva la Serie Mundial. Entretanto, Muñoz es uno de tres serpentineros con al menos 50 laureles y 50 salvamentos en la pelota local, siendo grandeliga por dos certámenes.

“Gracias a los que hicieron posible esto. Es un honor, nunca esperé estar acá”

Wilson Alvarez

“Es una bendición estar acá. El empuje de mucha gente sirvió para sacar adelante una carrera que tuvo bastantes obstáculos”

Luis Salazar




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