01 abril 2013

Sicad es un mecanismo sumamente capitalista

Luis carias 
lcarias@el-carabobeno.com

La mayor contradicción del Sistema Complementario de Asignación de Divisas (Sicad) es que la subasta es el mayor mecanismo capitalista que se utiliza en el mercado y funciona dentro de un país que se ufana de un modelo socialista. 

La esencia del capitalismo es creer en las leyes de la oferta y la demanda. Como hay carencia de dólares, se someten a quien pueda pagar más para obtenerlos. 

Caraqueño, de 55 años de edad, Jorge Roig es vicepresidente de Fedecámaras, que agrupa a los empresarios en Venezuela. Egresó de la Universidad Católica Andrés Bello en 1978. Ahora es empresario metalúrgico y fue presidente de la asociación que agrupa a las compañías de ese ramo. 

Roig opina sobre el debut del Sicad, el cual tildó como un desastre por las complicaciones que presentó. Estima que en las próximas subastas, aumentará la oferta de dólares para saciar las necesidades del mercado y empujar al dólar paralelo al descenso. 

- ¿Cuál es la primera impresión que deja la subasta del Sicad?

- Los empresarios celebramos que después de seis meses de tener paralizado el flujo de divisas, finalmente haya una alternativa. Antes solo había dos formas legales de obtener dólares: Cadivi y Sitme. 

Cuando se eliminó el último, el país quedó a merced de Cadivi con graves retrasos que alcanzan hasta 300 días en sectores como metalmecánico, químico, metalúrgico o textil. Alimentos y medicinas son estratégicos y tienen retrasos de 250 días, aún dramáticos. 

- ¿Cómo fue el ingreso a la subasta?

- Hay muy pocas empresas inscritas en el Sicad, porque necesitan el Rusad, y para ello requieren una primera importación. Teníamos seis meses prediciendo que si no se normalizaba el flujo de divisas, habría desabastecimiento a comienzos de 2013. 

No nos gusta ser profetas del desastre, pero ocurrió lo que temíamos: escasez en anaqueles, empresas sin dólares para importar, gran parte de las empresas productivas con operaciones paralizadas. Bienvenida cualquier alternativa que subsane ese tema. 

Ahora, la subasta es un ejercicio bastante capitalista dentro del llamado Socialismo del Siglo XXI. Se vende al mejor postor un bien escaso. Es igual a vender 10 botellas de aceite a 30 personas en un mercado a ver quién paga más. Eso es creer en la fuerza de la oferta y la demanda del mercado y admitir que existen pocos dólares.

El otro punto es que se trata de un mecanismo improvisado que obedece a la urgencia de minimizar el desabastecimiento, pues es muy restrictivo, porque se deja afuera a pequeñas y medianas empresas. 

Esperamos que las próximas emisiones sean más abundantes, porque 200 millones de dólares buscan saciar el apetito de dólares, pero será como echar un pañito de agua tibia a una herida muy dolorosa. 

- ¿A qué se refiere con un mecanismo capitalista?

- No hay nada más capitalista que confiar en las fuerzas del mercado. Esa es la esencia del capitalismo. Significa que hay oferta y demanda, leyes del mercado que deben obedecerse y mirar con cuidado. 

Como hay pocos dólares, los someten a quien más puede pagar por ellos. Es igual a colocar harina Pan en un mercado y se haga una cola para observar quién cancela el mayor monto. Es una contradicción absoluta, porque la subasta es un método muy capitalista. 

- Según el método Vickrey, no se lleva los dólares quien pague más, sino mediante un promedio.

- Hay un promedio, pero siempre estarás atrapado por quienes más pujan. El promedio saldrá por aquellos que impulsan hacia arriba el valor de la subasta. Si todos ofrecen 6,30 bolívares, no pasa nada, pero no ocurrirá así. Hay quienes tienen más apetito y ofrecen más. 

Lo más capitalista es el precio del petróleo que se vende por encima de 100 dólares por barril cuando cuesta mucho menos producirlo, porque es lo que el mundo está dispuesto a pagar. 

Debe existir un Estado que controle las distorsiones de todos los mercados. Un control absoluto que intervenga en desviaciones para que no haya acaparamiento o especulaciones. 

- En la primera subasta se ofertaron 200 millones de dólares. Representa un promedio similar a que el Sitme emitía en una semana.

- No es así. En 2012, las importaciones arribaron a 60 mil millones de dólares. Tenemos serias dudas de que el país necesita comprar esa cantidad al extranjero. Allí hay una suerte de descontrol perverso en sobrefacturación. 

Según un estudio de Ecoanalítica, el país puede funcionar con 40 mil millones de dólares, porque casi 25% de las compras se quedaron en el camino. El ministro Jorge Giordani reconoció que el Sitme era corrupto. 

Pasaba que los bancos concedían a los empresarios dólares y no se investigaba en qué se utilizaban. Allí se fueron dólares. No era un mecanismo idóneo  

De esos 60 mil millones de dólares, 24 mil millones se otorgaron fuera de Cadivi. Si es así, se necesitan tres mil millones de dólares mensuales y con 200 millones semanales no se cubre la cifra. 

De hecho, en la rueda de prensa donde se presentó el Sicad, el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, anunció que estaban cubiertas las necesidades de divisas y habló de 40 mil millones de dólares. El Gobierno piensa que la economía puede funcionar con esa cifra, que ya es 25% menos de lo que se importó el año pasado. 

- ¿El Sicad mejora esa discrecionalidad del Sitme?

- Sí, pero también las complica. Mejora porque el pago, en vez de ir al importador, va al proveedor. Ya es un control porque se reciben los dólares directamente. 

Tampoco se paga la carta de crédito ni se cancela al exterior hasta que no se revise el ingreso de la mercancía al país. Por supuesto, deberá revisarse qué sucede en las aduanas con los organismos oficiales. 

No somos amigos de los controles, pero las aduanas requieren mayor orden para verificar que entre al país todo correctamente. El pago se produce una vez que el material entra a la aduana. Entonces se elimina la discrecionalidad y evita la corrupción. 

- En esta oportunidad participaron 383 empresas, ¿qué representa esto en Venezuela?

- Es el 1% de los importadores en el país. Quedaron por fuera muchísimos. Pareciera que solo participaron aquellas que tenían un nivel de información que otras no. 

- ¿Qué sugerencias haría para las próximas subastas?

- Hay un problema de fondo. Evidentemente se necesita despenalizar el sistema cambiario. Hay una espada de Damocles para vender dólares, cosa que es ridícula porque no hay nadie preso. Eso es un fracaso. 

Políticamente eliminar el control de cambio es complicado. Si bien nos encantaría que no hubiera, entendemos que desmontarlo es complejo. 

El segundo paso sería abrirse al diálogo. No puede ser que un grupo de iluminados decidan las prioridades de importaciones. 

La gente cree que el desabastecimiento es que falte huevos o aceite en el mercado, pero la verdad es que hay taxis parados porque no consiguen frenos o tintorerías que no tienen repuestos para sus lavadoras. El desabastecimiento es una situación general, pero el Ejecutivo solo se preocupa por el ruido político del sector alimentos. 

Quien tiene oro pone las reglas. El Gobierno dispone de las divisas, pero debería consultar las prioridades con los trabajadores y empresarios. 

Tenemos dos devaluaciones en menos de dos meses. Eso no existe en casi ningún país del mundo. Además, el dólar innombrable alcanza cuatro veces el oficial. Hay algo que no funciona correctamente en este sistema perverso. 

- ¿La promesa de inclusión a personas naturales en el Sicad y la posibilidad de apertura de cuentas en dólares, es un paso a esa despenalización?

Se avanza hacia un libre tránsito, pero la Ley es clara. Se pueden vender dólares en cantidades muy restringidas. 

Las grandes transnacionales atraviesan un gran problema. No les aprueban dividendos por las inversiones hechas en Venezuela. Tampoco pueden traer más dólares para inyectar a la economía. Se trancó el juego. ¿Cómo es posible que se importaran 60 mil millones de dólares en 2012 y no hay nada en anaqueles? 

- ¿Se verán afectados los precios?

- Por supuesto. En un país que lo importa todo, lo más barato del mundo es el dólar oficial de Venezuela. 

- Pero ¿qué porcentaje de empresas realmente obtendrá un dólar oficial más caro que a 6,30 bolívares?

- El problema no es solo quiénes importan a través del Sicad, pues son privilegiados. Allí la inflación será menor porque obtendrán un dólar de 13 o 15 bolívares, sobre el cual hay aún un misterio de la subasta. Ese hermetismo no se entiende. 

El Sicad es un mecanismo complejo. Una empresa coloca un precio alto, lo desechan, vienen los demás y se hace un promedio. A ese valor lo asignan, el cual siempre es mayor a 6,30 bolívares. Eso es una devaluación porque ahora se importa al doble que antes. 

- Entonces habrá muchas devaluaciones en 2013.

- Cada subasta será una devaluación. Lo peor es que se desconoce a qué precio será. Oscilaría mucho y el empresario debe ajustar sus costos al nuevo valor del dólar. 

No es igual traer materias primas a 6,40 que a 13. Eso se notará en la inflación, que será más alta de lo que el Gobierno anticipa. 

- ¿Cuáles son sus expectativas sobre este sistema?

- No creo que sea una cantidad fija de divisas semanal. Lo irónico es que al Gobierno le interesa que se venda un dólar alto, pues dispone de 96% de las divisas en el país y necesitan pagar gastos como las misiones, sueldos y la deuda. 

La contradicción es que se pagará con inflación, pero ningún almuerzo es gratis. La otra opción es el desabastecimiento. 

- ¿Participarán más empresas de ahora en adelante?

- Era Semana Santa. Había gran desconocimiento. Estoy convencido de que aumentará el número de empresas demandantes en las próximas emisiones. 

Esta subasta fue improvisada. Las empresas no tenían los documentos, como planillas. Es más previsible que haya mayores oferentes y postulantes.

En campaña a la presidencia de Fedecámaras

Jorge Roig optará a la presidencia del máximo gremio empresarial cuando se celebre la 69º Asamblea Anual en el estado Carabobo, sede por primera vez después de 22 años. 

Aunque el evento se efectuará en julio, en la región ya están listos, pues hay varios hoteles que pueden albergar a un mil 200 empresarios. 

El mensaje que se desea transmitir es el auge que atraviesa la zona central, ya que ha demostrado en varias oportunidades que se trata de una región importante por tener un gran sector industrial. 

Roig anunció que desea visitar la sede de El Carabobeño para detallar sus propuestas para la presidencia del gremio empresarial.




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