10 junio 2013

Urbanizaciones del norte de Maracay desprotegidas contra el hampa

Luis Alejandro Borrero
lborrero@el-carabobeno.com

En la urbanización Andrés Bello de Maracay un joven universitario llama dos cuadras antes de llegar a casa. “voy llegando”. Sus padres, atentos, mantienen puertas abiertas y cierran rápido una vez su hijo está dentro. Cualquier segundo malgastado es una oportunidad para que los bandidos entren a los domicilios. Los hurtos y atracos también se hicieron frecuentes en La Soledad y El Castaño.   

Quien prefirió no ser identificado cuenta cómo en dos ocasiones su casa fue la escena del crimen. “Forzaron el portón y se metieron hace dos semanas”. Los antisociales se llevaron palas, juegos de herramientas y desvalijaron el carro de su padre. “Gracias a Dios no nos pasó nada”.   

Sus primos, quienes residen en la misma casa no tuvieron la misma suerte. Los atracaron, llevándose relojes, carteras y teléfonos bajo amenaza de muerte. “Motorizados los abordaron con pistola, los obligaron a ir a su casa y se llevaron todo lo de valor”. Describe como una suerte de vigilancia la que mantienen los maleantes sobre las familias de clase media en las urbanizaciones. 

La presencia policial es escasa. “Hace dos años una masacre en la urbanización despertó a la comunidad. Se organizaron y pidieron apoyo del Gobierno”. Las patrullas se desplegaron en principio pero paulatinamente desaparecieron. Es raro ver un policía por las noches  en la urbanización Andrés Bello. 

El consejo comunal está desorganizado, comentó el muchacho. “Tanto es así que cuando vas a pedir una carta de residencia te mandan a la alcaldía de Girardot”. En Andrés Bello cada quien optó por andar por su lado, pues si la denuncia se concreta en la policía, el peligro de represalias es inminente. El silencio es sepulcral. “Esto se convirtió en el centro comercial de los malandros”. 

Focos inminentes del delito

Cerca de la residencia del joven hay varias construcciones abandonadas. Las casas a medio terminar son el refugio de invasores. Se presume que desde ahí se vigila a los vecinos para saber quién tiene o no poder económico. Una vez precisados, suceden los atracos. 

Algunos vecinos inconscientes lanzan la basura doméstica a las estructuras en obra gris. La calidad de vida  es afectada por los malos olores. La acumulación de desechos origina quemas ilegales de basura, donde hasta los bomberos tienen que acudir para evitar tragedias. “Llamamos a los dueños de los terrenos pero nada pasó”. 




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.