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Bertín Osborne, artista español casado con una maracucha y conocidísimo en Venezuela, ama profundamente el país de su esposa y está organizando, con nuestros compatriotas Carlos Baute y Franco De Vita, un concierto en Madrid el próximo 21 de diciembre para recaudar fondos que les permita comprar medicinas y enviarlas a nuestra atribulada nación. Bertín ha dicho que lo hacen ante la inmoral afirmación del Presidente venezolano, según la cual, la escasez de medicamentos y la crisis venezolana se deben al saboteo del sector privado y no a su desacertada política económica.

Tiene razón el artista español, dio en el clavo sobre la actitud permanente del gobierno: es una inmoralidad. Ciertamente, es inmoral ese cínico ritornello del gobierno atribuyendo a la alternativa democrática y al sector privado todos los males de la nación, lo que está a  punto de echar por tierra todos los esfuerzos internacionales que se han llevado a cabo para lograr un diálogo fructífero en Venezuela, pues hasta la tolerancia tiene sus límites

En efecto, no solo se trata de la crisis de desabastecimiento de alimentos y medicinas lo que pretende ocultar el gobierno, sino que todas las propuestas que ha hecho la MUD, en la mesa de diálogo, han sido arteramente saboteadas por el régimen y sin el menor pudor, lo que constituye una terrible inmoralidad. Veamos.

En primer lugar al sentarse los dirigentes democráticos, en la mesa de diálogo, comenzó una puesta en escena para tratar de desvirtuar la verdad y dar la impresión, ante el mundo, que era una iniciativa de Nicolás Maduro y no el producto exclusivo de la presión internacional de la OEA, UNASUR, los ex Presidentes de España, Panamá y República Dominicana, refrendada por la iniciativa del Papa Francisco al involucrar a uno de los más altos representantes del Estado Vaticano en la prosecución de dicho diálogo.

Luego, la MUD hace buena su palabra y sus diputados elegidos en Amazonas se retiran del Parlamento, para facilitar el diálogo y se convoque a elecciones, debido al limbo en que el TSJ mantiene una medida cautelar que se niega a decidir. Pero hete aquí que sale Nicolás Maduro y su embozado enemigo Diosdado, a decir que la oposición reconocía que había hecho fraude, en vez de valorar el gesto. Otra inmoralidad.

La MUD exige la liberación de todos los presos políticos, pero el gobierno utilizando a éstos como rehenes, libera a un diputado de Voluntad Popular –partido que acusan de conspirador y violento-  a quien le habían violado su inmunidad parlamentaria, para dar una imagen de liberalidad, pero deja presos a Leopoldo López, Antonio Ledezma, Braulio Jatar y los más de cien que se encuentran secuestrados por pensar distinto a este régimen. Otra inmoralidad.

Y la guinda que adorna la torta, de la inmoralidad gubernamental, es la amenaza de levantarse de la mesa de diálogo por que la Asamblea Nacional, cumpliendo con su deber constitucional de control y fiscalización, abrió el debate sobre el escándalo internacional suscitado por la vinculación de los sobrinos de la pareja presidencial en un juicio que se ventila en tribunales norteamericanos y donde se les atribuyen delitos de narcotráfico.

Todas estas actitudes del gobierno delatan la conducta de una patología mental grave. Los siquiatras han tratado el tema. En efecto, la Teoría de la Desvinculación Moral, propuesta por Bandura en el año 2002, analiza cómo estas personas pueden resolver la Disonancia Cognitiva- una severa patología que ocurre cuando, por ejemplo, una persona con valores y creencias morales inculcadas desde su infancia puede verse involucrado en acciones que él mismo rechazaría (guerras, muertes, torturas etc), por lo que se ve motivado a introducir nuevos valores que justificarían su actitud: la defensa de la Patria, de la revolución etc, cuando exhiben conductas inmorales. Al eliminar los rasgos humanos, en un proceso de degradación, hace que la persona que comete el acto inmoral elimine todo rastro de empatía y posible sentimiento de culpabilidad.

En esta patología ha encuadrado el régimen su conducta y los veedores internacionales del diálogo ya lo deben haber entendido, sobre todo la Iglesia Católica con su milenaria sabiduría, pero es bueno relievarlo para que entiendan que la MUD se sentó para que ellos conocieran el tipo de enfermos mentales con que tenemos que lidiar en Venezuela. Bertín Osborne, quien no es siquiatra aunque merecería serlo, dio en el clavo: este es un tema de inmoralidad que se va a resolver cuando sea convocado a expresarse, masivamente, el único loquero legítimo de este país: el pueblo venezolano, que tiene claridad conceptual y nunca ha sido enfermo ni inmoral.

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