Marcelo Colavolpe posa junto a ganadores de la séptima edición del premio Odrebecht (Foto EFE)
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EFE

Cuatro proyectos ecológicos e innovadores en ingeniería, arquitectura y agronomía, ideados por un grupo de universitarios venezolanos como soluciones viables a problemas reales, recibieron este lunes los premios Odebrecht para el Desarrollo Sostenible 2016.

Diez grupos de estudiantes de otras tantas universidades venezolanas compitieron en la séptima edición de este premio, para lo que tuvieron que idear modelos de producción que lograsen satisfacer con viabilidad alguna o varias de las necesidades actuales reales de su entorno local o de relevancia mundial, sin comprometer a las generaciones futuras.

Basados en las carencias, necesidades o problemas que hay en el país caribeño -muchas de ellas también en el mundo- los estudiantes aportaron ideas y metodologías para dar soluciones concretas, factibles y asequibles.

Desde garantizar alimentos para los habitantes de las grandes ciudades, eliminar el dióxido de carbono como contaminante del ambiente o producir de manera ecológica y sostenible artículos que puedan generar, entre otras cosas, divisas para Venezuela, los trabajos fueron premiados por su innovación y utilidad.

Las universidades ganadoras fueron la Universidad Central de Venezuela (UCV), la Universidad del Zulia (LUZ), la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET); y el proyecto en conjunto de la Universidad de los Andes (ULA) con la Universidad Nacional Experimental Sur del Lago (UNESUR).

La casa de estudios emblema del país petrolero, la UCV, diseñó un proceso autosustentable para producir jabón y glicerina a partir de aceites comestibles reciclados, de la mano de los estudiantes de Ingeniería Química Alejandra García, Manuel Martínez y Eduardo Díaz; quienes fueron orientados por la profesora Clarimar Camacho.

Según señalaron sus promotores, este proceso permite “crear productos para el mercado nacional” y esto, a su vez, podría traducirse en “generar divisas” a futuro para el país.

La Universidad del Zulia, ubicada en el oeste de Venezuela, fue premiada por idear un reactor a base de yeso que permite capturar y almacenar el dióxido de carbono de las centrales termoeléctricas, en un proyecto presentado por Nicole Pirela Pizzella, con orientación de Liz Áñez Borges.

Para Pirela la importancia de este tipo de proyectos es crear un mejor futuro para las próximas generaciones.

“Nosotros estamos ahora, pero no sabemos qué va a pasar mañana y, quizás, cuando nosotros tengamos hijos vamos a querer que ellos tengan un mejor futuro que el que tenemos nosotros”, dijo la joven estudiante de Ingeniería Química.

Por su parte, la UNET fue premiada por un sistema acuapónico (combinación de acuicultura con hidroponia) solar como fuente de producción biointegrada sustentable de peces y plantas, en un trabajo orientado por la profesora Delia Madriz y presentado por el estudiante de Ingeniería Industrial y promotor del proyecto Aime Moreno.

Este tipo de iniciativas beneficiaría a comunidades aisladas de Venezuela, pero también podría ser aplicada y adaptada mediante ajuste en su ingeniería a zonas más urbanas, explicó a Efe Moreno, quien aseveró que este planteamiento “permite la disminución del impacto en el medio ambiente en un 90 por ciento” y “no se desperdicia nada”.

Por último, los estudiantes Ymaira Uzcátegui y Kendry Chompre, de la Universidad de los Andes (ULA) y de la Universidad Nacional Experimental Sur del Lago Jesús María Semprúm (UNESUR), respectivamente, obtuvieron el reconocimiento por un trabajo entregado en conjunto en representación de ambas casas de estudio.

Ellos presentaron un plan de bienestar animal para ser aplicado a los diseños de corrales ganaderos autosuficientes establecidos en las cercanías de zonas urbanas con vocación agrícola, factible para que en las ciudades los habitantes puedan “disponer de alimentos sanos de origen animal”.

“Al asegurar el bienestar animal aseguramos alimentos sanos y de alta calidad”, indicó Chompre.

Los jóvenes, los profesores que guiaron sus trabajos y la universidad a la que representa cada proyecto recibieron 600.000 bolívares (USD 60.000 a la tasa más baja del sistema cambiario venezolano -Dipro- y USD 900 a la tasa más alta -Dicom-), además de un trofeo de “plástico verde” para contribuir a cuidar el ambiente.

Durante el acto de entrega de los premios, el director superintendente de Odebrecht Venezuela, Marcelo Colavolpe, destacó que cada una de las propuestas plasmadas en esos trabajos “son ideas que dan respuestas a los objetivos del desarrollo sostenible” que marcan la agenda de desarrollo mundial durante los próximos 15 años.

“Estamos muy felices por poder seguir desarrollando esa iniciativa en el sentido de apoyar las universidades a hacer que los jóvenes presenten propuestas para el desarrollo sostenible del planeta”, explicó Colavolpe.

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