09 mayo 2013

Neonatos hacinados y en riesgo en el Hospital Adolfo Prince Lara

El Servicio de Retén lleva más de dos meses cerrado. (Foto José López)

María López Rodríguez | mlopez@el-carabobeno.com

Sin las condiciones mínimas de higiene y salubridad se encuentran alrededor de cinco neonatos recluidos en el Hospital Dr. Adolfo Prince Lara de Puerto Cabello.

Esta realidad preocupa al personal de salud del recinto y a los familiares de los bebés, quienes exigen mejores condiciones que no pongan en riesgo la estabilidad de los infantes que tienen pocos días de nacidos.

Una enfermera, quien prefirió no identificarse, aseguró que no hay intención por parte de las autoridades de solventar los problemas que enfrenta el hospital. “Es preocupante porque acá se trabaja con las uñas, pues la escasez de medicamentos, insumos y material médico-quirúrgico es cada vez más aguda e insostenible”.

Ante las fallas de laboratorio y rayos X, familiares de pacientes deben pagar por la realización de análisis, medicinas y hasta inyectadoras. “Estamos atravesando una crisis”, apuntó un médico de guardia, quien lamentó que estos problemas persistan cuando las diferentes escalas del Gobierno pertenecen a una misma tendencia política.

A través de fuentes vinculadas al hospital se conoció que en el servicio de Pediatría el 50 por ciento de las habitaciones están inhabitables por problemas de hongos, filtraciones de aguas blancas y negras, además de daños en los aires acondicionados que no mantienen un clima adecuado.

El Retén “Dr. Rafael Tortolero” cumplió más de dos meses cerrado por contaminación, debido a la supuesta presencia de una bacteria llamada Klebsiella. En esta área no hay personal trabajando para reabrirla y corregir las filtraciones de aguas residuales y el daño total de los equipos de refrigeración.

Existen dos tipos de cepa de la bacteria: aquellas que son resistentes y otras que son sensibles. Las normas internacionales establecen que ante un brote de gérmenes de este tipo no se deben cerrar las áreas afectadas.

En el Prince Lara se cerró la unidad para minimizar los riesgos de contagio y para intensificar las acciones higiénicas. El 12 de mayo de 2009 se confirmó la contaminación del área por este germen, situación que fue atendida con prontitud.

En la segunda puerta de acceso un papel advierte que el lugar no está funcionando. Esta irregularidad obligó que un grupo de neonatos fuesen mudados a un cuarto de hospitalización pediátrica y otros a la sala de curas de emergencia pediátrica, ambiente que no reúne las condiciones mínimas para albergar a los recién nacidos.

En este último sitio no hay puertas, además colinda con la sala de observación de la emergencia, que atiende a pacientes con infecciones de todo tipo, lo que pone en riesgo a los infantes.

En febrero de este año, tras la primera denuncia del cierre de retén, el doctor Carlos Olaizola, presidente de la Fundación Instituto Carabobeño para la Salud (Insalud), aseguró que el área había sido reabierta tras arreglar las fallas en los aires.

Los trabajos de ampliación y remodelación de la emergencia pediátrica están paralizados desde agosto del año pasado. El destino y la reactivación de los trabajos no tienen fecha definida.




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