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Existe una vieja máxima  muy venezolana que sentencia: “El picao e culebra le tiene miedo a bejuco”, y eso es lo que podemos evidenciar de estas veladas intenciones de llevar a la MUD de nuevo a un diálogo que tan sólo le permitiría al régimen una bombona nueva de oxígeno y, en la acera racional, tan solo propiciaría  a los factores democráticos   mayores desconciertos y la consecuente desactivación del empuje que ahora trae. Nos viene a la mente la pendeja sonrisa de Carter, con la complaciente satisfacción de la McCoy  y de un Gaviria que juraba estar en el lado correcto de la historia. Aún es reciente la gráfica de Timo-teo Zambrano, uno de los pocos representantes de la Coordinadora Democrática en aquella mesa de negociación, acicalándose el bigote que logró ocultar su falsedad por tanto tiempo, al momento de garantizarle al gobierno que pronto la huelga general sería suspendida…

Y pasaron los años, y llegamos, al son de aquella leninista consigna que tan hábilmente danza el régimen – dos pasos adelante y uno para atrás- al  2014, año en el cual  los jóvenes, los estudiantes y la ciudadanía  en general, indignada, cansada y burlada una y otra vez,  dejaron de ser indiferentes  o resignados pesimistas, para iniciar la  búsqueda de una salida a tanto disparate, bellaquería, atropellos, desmanes, corrupción y todos los calificativos que acompañan a este régimen.

Y de nuevo a apaciguar la lógica reacción ante tantos desafueros de la ruindad e incapacidad hecha gobierno; de nuevo a brindarle el necesario oxígeno a quien asfixia el futuro de toda una Nación.

De nuevo el  “dialogo” ese ritornelo que va y viene de acuerdo a los vaivenes, cada vez más precarios, de este alocado régimen, llegó. Pero ni siquiera un político tan pausado, correcto y experimentado como Ramón   Guillermo Aveledo, pudo lograr absolutamente nada.

Ahora, cuando este disparate  e irresponsable gobierno ha perdido toda traza de credibilidad, de legitimidad y de gobernabilidad, nos llega un triste trío – Leonel Fernández, Martín Torrijos y José Luis Rodríguez Zapatero, a intentar alegrarle la suerte a Maduro, pero en esta oportunidad con una especie de bula -¿o burla? Papal, pues pareciera que los emisarios del Vaticano no conocen exactamente que estamos experimentando los venezolanos como sobrevivencia, pues el mensaje que nos enviaron con monseñor Emil Paul Tscherrig y con el Nuncio Aldo Giordani – condecorado por nuestro Alcalde  (e) antes de cumplir con tan sacra misión-es que: “El Papa insiste mucho en que, si se quiere dialogar, no necesitamos encontrar en el otro a un enemigo”; cuando, precisamente, uno de los asuntos delicados que como sociedad escindida hemos venido transitando desde hace tres lustros los venezolanos estriba en la concepción schmittiana en el cual sustenta buena parte de su orientación política la Nomenklatura del régimen.

 Recientemente, desde  la OEA, Luís Almagro declaraba: “Dialogar no es sentarse a hablar, es demostrar compromisos con la democracia, con el respeto a los derechos humanos, con la inexistencia de presos políticos, con no tener detenciones arbitrarias”. Así las cosas, la oportunidad  al diálogo para solventar la crisis en el país depende más del gobierno que de la oposición venezolana.

¿Cómo hacerle entender al Vaticano que Maduro y su secuaces decidieron darle una patada no a una lámpara, sino a la Constitución, transformando al régimen en una dictadura, al negarse a la realización del  Referéndum,  y al aplazar – por motivos económicos- las elecciones regionales? Con estas andanadas de agresivas y pendencieras propuestas “invita” el gobierno a “dialogar”.

Para los maestros del diálogo – los antiguos griegos- esta herramienta de la comunicación permitía compartir el razonamiento, ahora bien, que no se puede dialogar con quien no sabe razonar… ¿Será que le pedimos al “Papa Negro” que le detalle a Francisco que los venezolanos la estamos viendo “negra”? ¿ O es que realmente desconocen que el pueblo, ese otrora “Soberano”,  se está muriendo de hambre, de mengua, de enfermedades curables porque no hay medicinas ya que la corrupción gubernamental, el despilfarro, la irresponsabilidad e ineficacia administrativa del esta desvergonzada administración acabó con todo?

Tan solo nos queda recordar que en su homilía de la Misa celebrada el pasado 4 de mayo, en la capilla del Domus Santa Marta, el Papa Francisco aseguró que no se puede dialogar con el diablo, “el príncipe de este mundo”.

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