OLP: un monstruo que destila poder
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Este reportaje fue elaborado por la periodista Heberlizeth González para la cuarta edición de nuestro semanario La Verdad Impresa. Muestra cómo son las actuaciones de la Operación de Liberación del Pueblo (OLP), el más reciente programa de seguridad creado por el Gobierno. La semana pasada fueron localizados cadáveres de agricultores en Barlovento de personas que fueron ultimadas durante uno de estos operativos.

A las 3:00 a.m los golpes con una mandarria en la puerta de la casa de Carmen (nombre falso) le interrumpieron el sueño. Un hombre empuñando su arma le dio la orden: señora salga y móntese en la camioneta. Es la OLP. Ante la orden de “el gobierno” nadie puede. La mujeres optan por cumplir y que “se haga la buena de Dios”.

“El que nada debe, nada teme”, pensó Carmen antes de abrirle la puerta a ese“Monstruo que destila poder”.  A todos los sacaron engañados de la casa donde dormían, en la calle principal del barrio Santísima Trinidad, al sur de Valencia.

A Carmen no le dio tiempo ni de vestirse. Junto a sus hijos, su esposo, su nieto y su nuera abordó una pickup blanca con emblema de un cuerpo detectivesco nacional. Bajaron a Angelo quien, al parecer, era buscado por estar supuestamente implicado en un caso de homicidio. Y la camioneta la arrancaron a “millón”, contó la madre.

“Mariíta” (nombre ficticio), hermana de Angelo, estaba clara: lo van a matar. Tienen pistolas, repetía la niña de 5 años, mientras Carmen trataba de calmar sus nervios. La imagen de los funcionarios armados no deja dormir a la pequeña. El resto de los hermanos estaba convencido de un final a favor de la “justicia”.

La familia fue retirada de la zona pero, de acuerdo a lo referido por algunos vecinos, poco después de escucharon varios disparos. Se trataba de un supuesto enfrentamiento en el interior de la vivienda, donde cayó mortalmente herido Angelo.

“Cómo que un enfrentamiento si mi hijo no tenía pistola ahí”, le dijo resignada Carmen a los funcionarios.  “Si lo buscaban para matarlo, que lo mataran pero que no pusieran a los niños a sufrir por la mala actuación del cuerpo policial”, comentó un hermano de Angelo.

Siete horas más tarde, Carmen y su familia entraron a la casa. Se llevaron otra sorpresa: la comida que ese mismo día habían comprado a precio “bachaqueado” no estaba. Los televisores, la ropa, toda la casa, la dejaron desordenada. Incluso la cuna de su nieto, un bebé de 7 meses, estaba volteada. La mujer tenía 6 mil bolívares guardados para comprar materia prima para vender gelatinas y tener una entrada de dinero para los gastos de “Mariíta”. También se los llevaron.

 

ABUSO DE PODER

Desde que el Gobierno nacional puso en marcha el Operativo de Liberación del Pueblo (OLP) en agosto de 2015, los venezolanos que han vivido de cerca este plan coinciden en lo mismo: los cuerpos de seguridad hacen uso indebido de la fuerza.

En ciertos casos, instituciones policiales se amparan bajo el nombre de “OLP” para operar de manera arbitraria. Esto podría considerarse un doble abuso de poder: por el hecho propio del accionar contundente en contra del resto de la familia, que puede estar o no implicada en hechos delictivos, y por encubrirse en la figura del operativo para actuar.

El primer desempeño de la OLP en Carabobo, en agosto de 2015, dejó un saldo de 13 abatidos. Era una gran comisión mixta de efectivos de la Guardia Nacional, Policía Nacional, Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) policía regional y municipales. En la mayoría de los casos, según denuncia de afectados, el uso progresivo de la fuerza fue el personaje secundario. El primario, los muertos.

De acuerdo al informe anual de 2015 de Provea sobre “La Situación de los Derechos Humanos en Venezuela”, con el arranque del OLP las detenciones masivas e indiscriminadas y los allanamientos ilegales se incrementaron. “Se produjeron graves violaciones a los DDHH que incluyen ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, desalojos forzosos, destrucción de viviendas, y deportación de ciudadanos colombianos a menudo acusados, sin ninguna prueba, de tener nexos con paramilitares”, refiere el informe.

En agosto y septiembre de ese año, más de mil 700 colombianos fueron deportados y otros 2 mil abandonaron el país de forma voluntaria.

Desde su creación en Carabobo, han sido desmanteladas, según el gobernador Francisco Ameliach, 38 bandas, hubo 176 detenciones y 139 armas recuperadas. En enero de 2016 hubo un relanzamiento con más de 550 funcionarios.

Actualmente algunos enfrentamientos en la región son atribuidos a la OLP, por lo que se cree que continúe en marcha el plan, aun cuando el mandatario regional no ofrece pronunciamiento al respecto.

 

SOBREVIVIENTE

Francisco casi se convierte en murciélago desde julio de 2015. Le quitaron la luz en la casa que junto a su esposa construyó en Brisas del Hipódromo. Un mes después cayó la OLP, disfrazada, en un desalojo del terreno donde vivían más de 200 familias.

Eran casi las 3:00 a.m del 23 de agosto cuando las cocteleras de varias patrullas alumbraban la oscura avenida principal de Brisas del Hipódromo. Francisco no pudo salir de su residencia. La orden era que debía esperar adentro. Más tarde lo montaron en un bus rojo con rumbo al Comando Regional N° 2.

Mientras todos los hombres de la comunidad estaban en el Core-2, una máquina derrumbaba las casas, algunas de tablas, otras de bloques. Según Francisco, la orden era expresa del gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach.

“Ameliach dijo que desarticularon 20 bandas. Si cada una estuviera conformada por 10 hombres, serían 200 personas que debieron ser procesadas, pero eso nunca ocurrió”, recuerda Francisco en la sala de la única casa que sobrevivió al desalojo.

La detención arbitraria, el uso de poder, el trato abusivo hacia las mujeres, caracterizaron el operativo que se extendió por días.

Ahora Francisco, su esposa y tres hijos, aprendieron a vivir en una oscura soledad. La casa nunca la dejan sola ante el miedo de perderla. La ventana de la sala aun guarda el reflejo del uso de fuerza. Los vidrios rotos solo ayudan a circular mejor el aire natural.

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