Don Eladio Alemán Sucre



El 9 de julio de 1984, en Caracas, falleció don Eladio Alemán Sucre, director fundador de El Carabobeño. Su ejemplo de periodista honesto y el legado que el sano ejercicio de su profesión le otorgó al estado, le valieron el respeto, la estima y admiración de un pueblo que aún le recuerda.

Entre los muchos reconocimientos que le fueron otorgados valoró el de la Universidad de Carabobo, que le confirió el doctorado Honoris Causa. Él lo interpretó como un reconocimiento, más que a su persona, a la capacidad de sacrificio y de servicio a la comunidad que debe tener todo comunicador social

Don Eladio nació en Ocumare del Tuy, capital para entonces del estado Miranda, el 28 de febrero de 1906. Su padre, don Urbano Eladio Alemán, un hombre trabajador; y su madre, doña Soledad Sucre, dedicada al hogar, le brindaron a él y a sus hermanos una infancia feliz.

A la muerte de sus progenitores quedó al cuidado de su abuela, Carmen Núñez de Sucre. La situación económica de su familia le obligó a trabajar en la imprenta del Estado, donde se desempeñó como "utilite", aprendió el oficio de tipógrafo. Desde allí veía jugar a los demás niños, mientras él atendía sus labores.

Siempre deseó tener una bicicleta, la que consiguió gracias a sus ahorros. El día que la estrenó se sintió el ser más feliz del mundo. Fue, precisamente, esta bicicleta la que lo traería a Valencia.

Convertido en hombre se casó con doña Clemencia Pérez y fundó un periódico "El Bibliográfico", de circulación quincenal, que después fue sustituido por el semanario "Propagaluz", antecesor de El Carabobeño.

Eran días de graves tensiones políticas y económicas, pero la idea seguía latente. El primero de septiembre de 1933 se concretó, con la impresión del primer ejemplar de El Carabobeño una edición de cuatro páginas y un tiraje (1) de 3 mil ejemplares. Desde ese momento, y a pesar de las dificultades a las que se sumaron problemas económicos, don Eladio trabajó en función de su comunidad, de mantenerla informada, con una verdadera vocación de servicio, contra la cual no pudieron ni la persecución ni el exilio político, ya que él tenía muy claras cuáles eran las metas de su vida.

La desaparición física de nuestro director-fundador nos llena a todos de una gran tristeza, pero también nos hace seguir el compromiso de mantener plenamente los ideales de un hombre que tuvo fe en la vida y en su pueblo.

Pensamiento de Don Eladio