Tres sedes se cuentan en la historia de los 77 años de El Carabobeño. La edificación actual es un ejemplo de arquitectura contemporánea, diseñada por Marisol Alemán de López como homenaje a la memoria de su padre, don Eladio Alemán Sucre, director fundador de El Diario del Centro.
Nuestra sede no podía ser un sitio tradicional, convencional, sino un centro de transición entre la ciudad y el diario, detalló la arquitecta en una entrevista publicada el 27 de febrero de 1997, en la víspera de la inauguración del edificio. "Por esta razón creamos una gran plaza con murales del maestro Braulio Salazar, para simbolizar la integración del periodismo que hacemos con la cultura venezolana".
La primera sede de El Carabobeño fue inaugurada en 1948, a poca distancia de la Catedral, en la avenida Urdaneta del centro de Valencia, en un edificio de dos plantas. En la primera funcionaban los talleres y en la segunda la Redacción y las oficinas administrativas.
En 1977 fue estrenado un edificio de dos plantas y sótanos, diseñado también por Marisol Alemán de López, donde permaneció el diario por casi 20 años. La nueva mudanza, a Naguanagua, obedeció al crecimiento y la deficiencia de los servicios públicos en el centro de la ciudad.
La arquitecta se enfocó en crear espacios modelo para el ejercicio de la comunicación social. "Evitamos que los talleres de impresión del periódico fueran cuevas de lobos, sucios y contaminados, como había visto en otros diarios. Me propuse humanizar cada uno de los departamentos y ese es uno de nuestros orgullos".
En este proyecto, Marisol Alemán de López dividió el espacio en dos cuerpos longitudinales que funcionan independientemente. La parte de los talleres y de las oficinas, que incluye la Redacción con amplios ventanales, que permiten la luz natural sin vista al espacio urbano que perturbe la concentración de los periodistas.
El edificio respeta el criterio de su fundador: El Carabobeño es una propiedad espiritual de Valencia, por lo cual su sede es un espacio cívico con ofertas para que la comunidad las disfrute.
Con esta finalidad fue creado el Centro de Documentación de El Carabobeño y se rescataron las rotativas y otras maquinarias de impresión utilizadas a lo largo de estos 77 años, las cuales fueron colocadas en espacios abiertos del edificio. Este fue el inicio del proyecto sobre el Museo de las Artes Gráficas en Venezuela. Áreas verdes, el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre, un campo deportivo y una escuela de béisbol en la que se forman futuras estrellas del deporte nacional conforman, junto al Centro Comercial Omnicentro, una oferta de esparcimiento para la colectividad, que cuenta con gimnasio, Primo Café, farmacia, salón de belleza, feria de comida, entre otros.