Alfredo Fermín
Para eliminar el Escudo, la Bandera y el Himno de Valencia, el concejo municipal debe dejar sin efecto su propia ordenanza, que data de 1992, cuando fueron aprobados como símbolos de la ciudad atendiendo recomendaciones de expertos, tomando en cuenta la tradición española que siempre la ha caracterizado.
Valencia fue fundada en la segunda mitad del siglo XVI, entre 1550 y 1555, por conquistadores españoles en esta región, en la que no había población indígena, y desde entonces ha mantenido sus tradiciones, como la tienen San Petersburgo, en Rusia, que enaltece la dinastía de los zares, y La Habana, en Cuba, que se siente orgullosa de su herencia española, que explota como un atractivo turístico en el Caribe.
La ciudad se mantuvo fiel al Rey de España en el inicio de la Independencia, por lo cual fue víctima de agresiones por parte de los patriotas. Pero, en 1814, las tropas realistas comandadas por José Tomas Boves mantuvieron sitiada la ciudad y luego, durante un baile, fusilaron a los hombres principales y violaron a sus mujeres.
Las primeras noticias que se tienen del Escudo de Valencia datan de 1804, cuando el concejo municipal solicitó, al gobernador y capitán general de Venezuela, permiso para acuñar monedas que debían llevar grabado el escudo de la ciudad, de acuerdo a una estampa anexa a la solicitud.
El escudo
Enrique Bernardo Núñez, eminente valenciano que fue Cronista de la Ciudad de Caracas, encontró en el archivo del concejo municipal caraqueño el modelo de aquel escudo, en el cual están la imagen de la Virgen de la Anunciación, en cuyo día, 25 de marzo, fue fundada la ciudad; la corona, símbolo del Rey de España, y dos columnas: una con la inscripción “plus ultra” y la otra “ultra plus”. Llevaba también un collar de la orden establecida por el rey Felipe el Bueno, duque de Borgoña, que pasó por nexos familiares al rey Carlos I de España y después a la dinastía de los Borbones, casa reinante actualmente.
Bordeando el escudo hay un águila de dos cabezas, signo de la casa real de los Austria, que dominaron a España hasta Carlos II, y debajo de la virgen, la imagen de San Juan Bautista, en recuerdo a que los primeros habitantes de la ciudad vinieron de Borburata, población de la cual ese santo es patrono.
Al igual que el acta de fundación de Valencia, el original del escudo nunca apareció. Se supone que fue quemado por piratas franceses que asaltaron la ciudad en 1677, según testimonios de historiadores.
Para 1955, con motivo del cuatricentenario, el ayuntamiento aprobó una versión del escudo con la cual no estuvieron de acuerdo los especialistas, entre ellos Oswaldo Feo Caballero, jefe del Archivo Histórico del Concejo Municipal, por lo cual hubo una controversia que condujo a que se le encargara a don Carlos Moller, experto en historia colonial y heráldica, una reproducción lo más ajustada a la verdad histórica.
El proyecto fue respaldado por el alcalde Omar Sanoja; el Cronista de la Ciudad, Guillermo Mujica Sevilla, y por un equipo de expertos, entre ellos Oswaldo Feo Caballero y Julio Centeno, Cronista de San Diego. Tras algunas correcciones al dibujo de Moller, realizadas por Pedro Gramcko, la cámara municipal lo aprobó, de acuerdo a ordenanza publicada en Gaceta Municipal en 1992, cuando era alcalde Argenis Ecarri.
Otros símbolos
La Bandera de Valencia, diseñada por el artista Pedro Gramcko, es de fecha reciente. Consta de dos franjas verticales rojo escarlata y una franja central color amarillo, donde está el escudo de la ciudad.
En la franja roja adyacente al asta se encuentra la imagen de la Virgen del Socorro, patrona de Valencia, y la Casa de la Estrella, donde se declaró en 1830 la separación de la Gran Colombia.
El color rojo representa la sangre derramada por el pueblo de Valencia durante los sitios que sufrió la ciudad en 1814. El amarillo es el recuerdo a la luz radiante del sol que brilló el 21 de junio de 1821 después de la Batalla de Carabobo, con la cual se logró la Independencia de Venezuela. El Himno Oficial de Valencia, titulado “Bajo tu límpido suelo”, tiene letra del periodista Leoncio Lucena Alvarado, con música de Otto Sandoval Agudo. Fue aprobado y ejecutado en las administraciones de los presidentes del concejo municipal Ramez Daher, Luis Mosquera y Ana Concepción de Gallo (1985-1987).
“No hay necesidad de seguir ofendiendo al pueblo valenciano”
“Es preocupante que el nuevo gobierno municipal, en vez de estarse encargando de los gravísimos problemas que tiene Valencia, promueva una polémica para eliminar los símbolos que, como el escudo, siempre han identificado a nuestra ciudad”.
La declaración la ofreció la profesora Subdelia Páez de Sevilla, presidenta de la Sociedad Amigos de Valencia, refiriéndose a la proposición del alcalde Edgardo Parra para eliminar el escudo, la bandera y el himno de la ciudad.
“Creo que hubo poco respeto por Valencia -comentó- cuando el Presidente de la República ordenó a Cilia Flores, presidenta de la Asamblea Nacional, que destruyera la banda de la ciudad, que acababa de colocar orgulloso Oswaldo Di Lorenzo al nuevo alcalde Edgardo Parra, solicitando que a Valencia se le haga un exorcismo. Creo que no hay necesidad de seguir ofendiendo al pueblo valenciano”.
Subdelia Páez de Sevilla recordó que, hace algunos meses, el concejo municipal propuso el cambio de símbolos y fueron convocados representantes de instituciones para expresar su opinión.
“La proposición parecía que no iba a prosperar, pero ahora fue planteada con mayor brío y, en definitiva, van a eliminar los símbolos, sin tomar en cuenta la opinión de la gente de Valencia”.
“Creo que hay cierta ignorancia -afirmó- de las razones por las cuales Valencia tiene un escudo y una bandera que representan su unidad con España. Ésta es una ciudad que se ha mantenido apegada a sus tradiciones, porque nuestros ancestros fueron españoles. Creo que eso no tiene por qué avergonzarnos”.
“Preocupa el afán de cambiar los símbolos de la ciudad cuando las nuevas autoridades tienen tantas cosas por las cuales preocuparse. Deben ofrecer soluciones a tanta inseguridad, a la suciedad por la basura en la calle y por la presencia de centenares de buhoneros que vienen cada año a destruir la ciudad y luego se van, dejando ruinas por todas partes”.
Subdelia Páez de Sevilla concluyó sus declaraciones manifestando que “Dios quiera que esta situación sea consecuencia de la crispación política, para que, una vez que pase, las autoridades dejen los símbolos y se dediquen a trabajar en otras actividades que beneficien más a todos los valencianos”. (AF) |