Beatriz Rojas
Valencia, agosto 15 (REDACTA).- El administrador apostólico de la Arquidiócesis de Valencia, monseñor Reinaldo Del Prette, presidió la misa concelebrada que se realizó este martes en honor a Nuestra Señora de Begoña, Patrona de Naguanagua.
Concelebraron con monseñor Del Prette, los sacerdotes Tulio Ramírez Padilla, Jesús Higuera, Nelson Rogelio Borges, Luis Manuel Díaz y Rubén Darío Esis, quienes fueron escoltados hasta el altar por un buen número de seminaristas y monaguillos.
A la misa asistió el alcalde Julio Castillo, su esposa María Mercedes, los concejales, el director regional del CNE, Javier Armas; el presidente del comité de ferias, Angel María Alvarado; y el contralor William Castillo, entre otras personas.
La iglesia estuvo bellamente decorada, ya que la comunidad venera tanto a la virgen, que sobró quien le llevara un ramo de flores en su día. Un área especial de la iglesia se acondicionó para poner todos los ramos de flores, lo que resultó todo un espectáculo.
Por tratarse de la celebración central en honor a la virgen, el recinto religioso estuvo repleto de feligreses, al punto de que sólo pudieron sentarse quienes llegaron antes de las 9:00 de la mañana, a pesar que la misa se anunció para las 10:00.
Monseñor Reinaldo Del Prette durante la homilía recordó que todos los 15 de agosto de cada año, la iglesia universal celebra la Asunción de la Virgen María al Cielo. Dijo que no se debe confundir la Ascensión de Jesucristo al Cielo, con la Asunción de María, aunque prácticamente es la misma cosa.
Subrayó que por ser hijo de Dios, Jesús ascendió a los cielos, pero la virgen María no tenía ese poder. Por eso, por una gracia de Dios se realizó la asunción. Eso significa que nuestra madre subió al Cielo en cuerpo y alma, porque recibió la gracia de Dios.
“María es la única criatura humana, que logró ese milagro del señor, lo cual celebramos en la Tierra todos los 15 de agosto. Y es que no podemos hacer otra cosa que celebrar ese momento tan especial, de que la virgen haya subido al Cielo en cuerpo y alma, lo que la llevó a estar presente en la gloria de Dios”.
“María es nuestra esperanza, porque todos los que caminan por los senderos de la fe, algún día participarán de la gloria de Dios por toda la eternidad”.
Una vez culminada la misa, monseñor Reinaldo Del Prette junto a los demás sacerdotes y la feligresía en general, sacaron a la virgen en procesión, por los alrededores de la plaza. |