Martes 9 de febrero de 2010
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Existe una controversia por el anuncio de los cambios en los símbolos de la ciudad: escudo, himno y bandera, que a nuestro juicio no es sincera, ni por el sector que propone las modificaciones ni por el que defiende la tradición.

En esta columna, en la que por décadas hemos defendido el patrimonio y las tradiciones de la ciudad, creemos necesario fijar una posición con la finalidad de plantearle al Concejo Municipal que busque un acuerdo con el sector que se opone a su propuesta, porque ninguno de los dos tiene razón. En verdad, los símbolos no son tan antiguos como se dice, pero tampoco pueden ser cambiados por criterios del momento.

Lo más conveniente sería que la comisión, que preside el concejal Alexis López, consulte e incorpore, para sus deliberaciones, a representantes de las instituciones y personalidades conocedoras de la historia de la ciudad, con la finalidad de que el acuerdo final sea aprobado por consenso. De lo contrario, cuando cambie la integración política del Concejo Municipal, la ordenanza será derogada y volveremos a polémicas estériles que no dejan ningún beneficio.

Tenemos casos recientes. El gobernador Luis Felipe Acosta Carles le cambió, porque quiso, el nombre al Parque “Fernando Peñalver”, y tan pronto como se posesionó el nuevo gobernador, le retiró el de “Negra Hipólita” con que había sido rebautizado. El anterior gobernador cambió también la bandera del estado y aprobó otro modelo, parecido al anterior, pero con un sol desproporcionado, realizado por una niña. Ahora la bandera oficial, que por ciento es más roja que vino tinto, es la desechada, que fue aprobada por un jurado integrado por personalidades del estado durante el primer gobierno de Henrique Fernando Salas.

En esto de los cambios de símbolos se debe actuar con prudencia, porque muchas veces la gente imagina razones que no son. Acosta Carles quería cambiar la imagen del sol como símbolo de Carabobo, argumentando que eso lo habían impuesto los Salas Römer para vincularlo con su partido, Proyecto Venezuela. Y resulta que el sol forma parte de la identidad carabobeña desde el 24 de junio de 1821, cuando concluida la Batalla de Carabobo, que se efectuó bajo un “palo de agua”, salió el sol radiantemente.

El general José Antonio Páez, triunfador de la batalla, quiso recordar para siempre aquel fenómeno, considerando que la naturaleza celebraba que Venezuela fuera libre y ordenó colocar, en el salón principal de su casa, un hermoso sol en madera preciosa, que se conserva intacto en la Casa Páez de esta ciudad. Tanta es la tradición, que el Himno de Carabobo, con letra de Santiago González Guinán y música de Sebastián Díaz Peña, comienza con la estrofa “por el sol que naciendo esclarece”. Además, ese sol está representado en el escudo.

En cuanto a los símbolos de la ciudad de Valencia tenemos que ajustarnos a la verdad histórica, porque el único de ellos que verdaderamente tiene tradición es el escudo, por lo cual hay que ser muy prudentes en el momento de modificarlo, reconociendo que desde 1955 se le hicieron cambios. La bandera y el himno son de antier, y sobre ese particular se podría llegar a acuerdos siempre tomando en cuenta la opinión de la gente conocedora e interesada en el tema. Aunque sea duro decirlo, hay que recordar que los valencianos se han puesto muy indolentes con la tradición de su ciudad, por lo cual quienes vienen de afuera se la cambian, sabiendo que no encontrarán oposición.

El escudo

Las primeras noticias que se tienen del Escudo de Valencia datan de 1804, cuando el Concejo Municipal solicitó, al gobernador y capitán general de Venezuela, permiso para acuñar monedas que debían llevar grabado el escudo de la ciudad, de acuerdo a una estampa anexa a la solicitud.

Enrique Bernardo Núñez, eminente valenciano que fue Cronista de la Ciudad de Caracas, encontró, en el archivo del Concejo Municipal caraqueño, el modelo de aquel escudo, en el cual están la imagen de la Virgen de La Anunciación, en cuyo día, 25 de Marzo, fue fundada la ciudad; la corona, símbolo del Rey de España, y dos columnas, una con la inscripción “plus ultra” y la otra “ultra plus”. Llevaba también un collar de la orden establecida por el rey Felipe el Bueno, duque de Borgoña, que pasó por nexos familiares al rey Carlos I de España y después a la dinastía de los Borbones, casa reinante actualmente.

Bordeando el escudo hay un águila de dos cabezas, signo de la Casa Real de los Austria, que dominaron a España hasta Carlos II, y debajo de la virgen, la imagen de San Juan Bautista, en recuerdo a que los primeros habitantes de la ciudad vinieron de Borburata, población de la cual ese santo es el patrono.

Al igual que el acta de fundación de Valencia, el original del escudo nunca apareció. Se supone que fue quemado por piratas franceses que asaltaron la ciudad en 1677.

Símbolos recientes

Para 1955, con motivo del cuatricentenario, el ayuntamiento aprobó una versión del escudo con la cual no estuvieron de acuerdo los especialistas, entre ellos Oswaldo Feo Caballero, jefe del Archivo Histórico del Concejo Municipal, por lo cual hubo una controversia que condujo a que se le encargara a don Carlos Moller, experto en historia colonial y heráldica, una reproducción lo más ajustada a la verdad histórica. A ésta, el artista Pedro Gramcko le hizo algunas modificaciones que el Concejo Municipal aprobó en 1992, siendo alcalde Argenis Ecarri.

Estos datos certifican que en verdad el escudo no es completamente original, pero tampoco podría ser eliminado, porque es un símbolo de la ciudad que está en la memoria colectiva.

La bandera, como el himno, es de finales del siglo XX, lo cual puede ser argumento para rectificaciones, porque en verdad se confunde con la Bandera de España.

Se ha dicho que el himno, titulado “Bajo tu límpido suelo”, con letra de Leoncio Lucena Alvarado y música de Otto Sandoval, será cambiado por la canción “Valencia, la tierra del sol”, de Juan Vicente Torrealba. Habría que tomar en cuenta que el himno vigente -poco difundido- es de dos artistas valencianos, y que más popular que esa pieza de Torrealba es Naranjas de Valencia, de la gran compositora valenciana María Luisa Escobar. Son temas que podrían discutirse, para llegar a acuerdos sin necesidad de enfrentar las buenas intenciones que tiene el concejal Alexis López.

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