04 febrero 2012

Las emociones influyen en los pacientes oncológicos

(Foto El Carabobeño)

Ana Isabel Laguna | alaguna@el-carabobeno.com

El cáncer no es una enfermedad que afecta únicamente a los pacientes, también altera a todo el sistema familiar, por lo que ambas partes requieren apoyo sicológico. Por una parte, porque el afectado al estar con menos ansiedad, angustias y miedos, tiene mayor adherencia a los tratamientos y los efectos secundarios disminuyen en gran medida; mientras que su círculo cercano al obtener herramientas para expresar sus emociones y delegarse roles en el cuidado del enfermo, estará menos tenso para afrontar la dinámica que implica esta situación.

Gissell Luna, presidenta de la Sociedad Venezolana de Psico-oncología, manifestó que casi todas las unidades de oncología cuentan con un equipo multidisciplinario, que además del oncólogo, el nutricionista, incluye el sicólogo, porque se han dado cuenta de la importancia de los aspectos emocionales que rodean a este tipo de pacientes. También por ello, en el Día Internacional del Cáncer a conmemorarse este sábado 4 de febrero, el lema es el apoyo sicológico.

La doctora detalló que la psico-oncología es una rama de la psicología en la que se les ofrecen herramientas a pacientes y familiares durante el diagnóstico del cáncer, cuando acuden a la quimioterapia, hormonoterapia, radioterapia, cuando sale del mal y en la etapa terminal. “Brindamos un apoyo psico-informativo, es decir, informándole bien al paciente que es lo que tiene, en qué consisten los diversos tratamientos, cuáles son sus efectos y qué le está sucediendo, para así disminuirles los niveles de miedo”.

Es común que las personas lleguen aterradas a la quimioterapia, con una actitud como que “esto me va a matar”, citó la doctora, también especialista del Hospital Universitario de Caracas. “Al explicarles y darles aliento que es por su bien, que le atacará la célula cancerosa, ayuda a que tengan mayor aceptación al tratamiento. He tenido pacientes que ven tanta mejoría después de la quimioterapia, que aunque se sientan mal, sienten que la sicoterapia es una gran ayuda”, agregó.

Lo ideal es que toda persona que tenga cáncer sea evaluada íntegramente por un psico-oncólogo en su primera intención; esto no significa que todo paciente necesite de tratamiento sicológico. Según la doctora Luna, de acuerdo con las investigaciones realizadas por esta Sociedad han demostrado que solo 40 por ciento de los pacientes llega a presentar depresión o algún trastorno de ansiedad y son los que realmente requerirán de sicoterapias, mientras que el resto -el 60%- tiene herramientas suficientes para afrontar la afección y no lo necesitará, sino quizás una asesoría o un apoyo eventual. Ello lo determinará el psico-oncólogo.

“Tener una actitud positiva ante la enfermedad garantiza en un gran porcentaje que el paciente perciba que tiene una buena calidad de vida, que viva la enfermedad como un reto, como un aprendizaje y que sea capaz de notar sus avances y transformar los momentos desfavorables en favorables. Estos aspectos se traducen, no sólo en el éxito del tratamiento, sino también en el éxito en todo lo que la vida conlleva”.

Recomendaciones para la familia

Hay familias que no saben manejarse en la dinámica de la enfermedad oncológica, que implica llevar al afectado todos los días a la radioterapia, buscar medicamentos o informes, procurar que tenga una alimentación sana y otros cuidados rigurosos. Una serie de trámites que tiende asumir una sola persona. La recomendación, señala la doctora Gissel Luna, es que se dividan los roles, mientras más personas puedan ayudar que lo hagan. Y también que se roten, por ejemplo: si una mamá tiene 10 hijos, no todos deberían ir con ella a la consulta porque se estarían desgastando todos emocionalmente al mismo tiempo.

Otra recomendación es comunicarse, expresar las emociones con el paciente, llorar con él, porque es una situación muy triste. El crearle un clima de que “nada está pasando” es totalmente falso, le genera más estrés. “Hay que decirle lo que tiene en la medida de lo posible, porque además, se generaría menos estrés a nivel familiar, porque el paciente tiende a disimular que está bien, y sus seres queridos también caen en la disimulación, lo cual no es un ambiente armonioso”.

En el caso de un paciente en fase terminal tampoco hay que caer en la mentira, porque llegará un momento en que manifestará que se “está muriendo” y no podemos decirle que no es así. Sin embargo, de llegar a ocurrir, lo más cónsono es callar, y escucharle sus miedos y temores, procurarle la mayor paz posible, y que ese camino de vida a muerte sea lo más tranquilo posible, manifestó la doctora Luna.

Consejos en un libro de bolsillo

A propósito de esta tendencia sicológica, el laboratorio Merck Sharp Dohme viene desarrollando una iniciativa para los pacientes oncológicos, específicamente los tratados con quimioterapia, la cual se basa en la entrega gratuita, en las principales unidades oncológicas del territorio nacional y en ONG, del libro “Tu Compañero de Quimioterapia, consejos y sabiduría”. Una guía de bolsillo para permitirle al paciente y a sus familiares, conocer y entender de manera ilustrativa los posibles cambios que se producen con el tratamiento a fin de favorecer su apego a la terapia y su recuperación.

También se dan consejos sobre los cuidados de la nutrición y de salud dental. Además, se deja claro que lo recomendable es que el paciente oncológico lleve una vida lo más parecida posible a la que venía llevando, y ello incluye la sexualidad. “Para nada está contraindicado las relaciones sexuales en este tipo de pacientes, salvo que él no quiera y no sienta deseos y en algunos tipos de cáncer que habría que tener algunos cuidados especiales, pero son muy esporádicos”, afirmó Luna.

Lo importante -concluyó- es acudir al psicólogo, si se observan señales de alarma en el paciente, como el que no quiera comer, negado a hacerse el tratamiento, que no puede dormir, y los familiares evitar creer que pueden solos. Hay especialistas como los psico-oncólogos que pueden ayudar y darles herramientas para salir adelante.