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En la vida pocas cosas son tan enriquecedoras como la satisfacción por un trabajo disfrutado y bien hecho. El beneficio emocional e intelectual, que alcanzamos con el disfrute de logros y recompensas, parece estar reservado a las personas. Podemos afirmar, sin equivocarnos, que sólo los seres humanos trabajamos… Pero, antes aclararemos estas ideas, saludables para los humanos, y dignificantes para seres de otras especies, que realizan cosas parecidas a las que se llama trabajar, sin que se les entienda de esa manera. Esperamos comprensión por los celosos miembros de las sociedades defensoras de los animales.

Fuera de nuestra especie, sorprende observar la eficiente actividad de las hormigas en sus cuevas y rutas de comunicación. La expresión “trabajar como hormiguitas” es descriptiva de una actividad laboral exitosa y maravillosa. Sin embargo, el concepto de trabajo humano no se usa en el caso de las hormigas. Trabajar es una conducta humana típica. En ninguna otra especie vemos el espectáculo creativo, de planificación y orden, de organización y controles, como el que transcurre en los ambientes de trabajo humano. Además, para completar la idea de trabajo humano, debe agregarse el plano económico, la remuneración y el reconocimiento por lo que hagamos. Por esto, existe el chiste irónico de que: “trabajar es una cosa tan mala, que hasta nos pagan por hacerlo”.

Algunas personas buscan fracasar en el trabajo, por razones delictivas, de odios o violencia

¿Queremos el éxito al trabajar? Entre las expectativas al trabajar, el éxito está generalizado. Las personas esperan, mayormente, obtener el éxito. Pero, ¿cuál éxito? ¿El éxito de la gente o el éxito del trabajo? En cualquier cultura, una mayoría desea triunfar en las ocupaciones laborales. Ese es el sentido positivo, saludable y armónico, para toda persona estable. Sólo una minoría, con problemas psicológicos o adaptativos, se resiste a lograr el éxito mediante el trabajo formal. Hay quienes “trabajan mal”, intencionalmente, para recibir algún “beneficio” perverso -enfermizo- mediante el fracaso. De esta manera, se hacen las víctimas del trabajo. Algunas personas buscan fracasar en el trabajo, por razones delictivas, de odios o violencia. ¿Podríamos creer que una hormiga u otro animal subhumano hagan su trabajo, igualmente, con mala intención y despropósito? ¡Imposible creerlo! ¡Cuesta creerlo!

Finalmente, bajo los argumentos presentados, el éxito laboral es factor de primer orden para la salud mental y el éxito personal; incluidas la adaptación social y cultural. El asunto laboral queda más claro aún, si consideramos que al trabajar con éxito y disfrute, no perseguimos el fin único de ser remunerados, sino que ¡trabajar es el fin, en sí mismo!

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