(Foto AFP)
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El nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC tiene un rotundo “sabor a victoria” para el líder máximo de esa guerrilla, Rodrigo Londoño, alias “Timochenko”, que este viernes reconoció que tuvieron que flexibilizar sus posiciones para llegar al texto definitivo firmado ayer.

“Este es un acuerdo con sabor a victoria porque lo que buscaban las fuerzas contrarias a la paz es que no lo lográramos. Flexibilizamos posiciones pero no los principios, lo grueso, la estructura fundamental del (primer) acuerdo”, señaló “Timochenko” en un encuentro con agencias internacionales, entre ellas Efe.

Preguntado acerca de las concesiones para llegar al nuevo texto tras el rechazo en el plebiscito del 2 de octubre del primer acuerdo firmado el 26 de septiembre, el líder guerrillero aceptó que cedieron en cosas, pero destacó que también lograron “otras”.

Para llegar al nuevo acuerdo, que fue firmado este jueves por el presidente Juan Manuel Santos y el propio “Timochenko”, se incluyeron 56 de las 57 propuestas de los líderes políticos que pidieron el “no” en el plebiscito, según explicó el mandatario.

Además, tanto Santos como los mandos militares han repetido en varias ocasiones que la paz es una victoria de las Fuerzas Armadas y la Policía de Colombia.

“Lo importante es que sentemos las bases mínimas para la construcción de la paz. El acuerdo no es la paz (…) hemos llegado hasta lo mínimo para empezar a construir las columnas de lo que va a ser la paz en Colombia”, subrayó “Timochenko”.

En este sentido, dijo que el nuevo acuerdo no es solo de las FARC, sino que le pertenece a todos los sectores que se han movilizado.

En referencia a cómo harán la transición hacia un partido político legal tras dejar las armas y cómo intentarán atraer a la opinión pública para pedir su voto, mostró su confianza en que con la comisión de la verdad, cuya creación prevé el acuerdo, se les conozca mejor y así ganen apoyo.

Preguntado acerca de los asesinatos de varios líderes sociales en las últimas semanas, “Timochenko” explicó que sabían que este tipo de situaciones se iban a dar y consideró muy posible que se arrecien.

Por todo ello, aseveró que han alertado mucho a los guerrilleros y simpatizantes para no dejarse provocar, pero indicó que ese es precisamente el reto que afrontan.

Pidió además a la comunidad internacional que tenga un papel proactivo.

El asesinato de militantes de izquierda y guerrilleros desmovilizados comenzó en los años 80 con el genocidio de la Unión Patriótica (UP), partido surgido en 1985 de un frustrado proceso de paz con el Gobierno colombiano de la época que, según algunas fuentes, se cobró unas 5.000 vidas.

El líder guerrillero fue incluso más lejos al comentar que lo más probable es que muchos miembros de las FARC sean asesinados una vez se desmovilicen y dejen las armas.

“Ojalá no tengamos que hacer un balance y decir: ‘la paz en Colombia nos costó equis cantidad de muertos más’. Ahora sí, lo más probable es que muchos quedaremos en el camino”, apostilló.

Sin embargo, no se mostró particularmente preocupado por su vida puesto que desde que ingresó a las FARC pensó que podía caer en cualquier momento y siempre ha sido un riesgo.

“En este momento hay un riesgo mayor para unos que para otros, los estamos midiendo, teniéndolos en cuenta”, añadió.

En referencia a los recursos con que cuentan las FARC, y que deberán entregar para reparar a las víctimas con base en el acuerdo de paz, negó que sean un grupo de narcotraficantes, ya que de serlo no habrían durado.

Sobre la cuantía del patrimonio guerrillero, reconoció que no lo sabe con precisión y añadió que toca hacer cuentas.

Asimismo, reiteró el pedido que hizo ayer en el discurso que pronunció en el Teatro Colón de Bogotá tras la firma del acuerdo de paz, de un Gobierno de transición integrado, según dijo hoy, por las fuerzas que apoyan el proceso.

Ese Ejecutivo debe garantizar el proceso iniciado y no puede ofrecer resistencia a ninguna de las partes, dijo.

Por último, también se refirió al posible indulto para el guerrillero Juvenal Ovidio Palmera, alias “Simón Trinidad”, extraditado a Estados Unidos en 2004 y cuyo perdón jurídico han solicitado.

Recordó que ya lo han solicitado en numerosas ocasiones y por eso nombraron a “Trinidad” como negociador plenipotenciario en los diálogos de paz y aseguró que están “a la espera” de que el presidente de EE.UU., Barack Obama, lo indulte antes de dejar la Casa Blanca, en enero próximo.

Tras su extradición, alias “Simón Trinidad” fue condenado a 60 años de prisión por su participación en el secuestro en 2003 de los estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves.

Los tres fueron rescatados por el Ejército colombiano en la “Operación Jaque”, el 2 de julio de 2008, junto con la excandidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt y varios militares y policías también cautivos de las FARC.

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