Fotografía: Saúl Zerpa Persiste anormalidad en el suministro de combustible
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Una semana cumplieron los conductores en Valencia, haciendo cola en las estaciones de servicio para poder surtir los tanques de los vehículos de gasolina. Hasta ahora ningún vocero del gobierno ha suministrado información oficial sobre los motivos para que esto siga ocurriendo.

Hacer fila para abastecer, representa para muchos ciudadanos tener que madrugar para poder ir a su destino, lo que repercute negativamente en su calidad de vida. De la cantidad de islas que tenga la bomba, dependerá si la cola fluye rápido o no, pero en el mejor de los casos, el promedio de espera es de media hora.

Las hileras se carros se hacen desde primeras horas de la mañana y se extienden hasta la noche. El proceso de llenado de los automóviles se detiene, cuando llega la gandola cargada con combustible, pero por lo menos los interesados tienen la certeza de que podrán abastecerse de combustible.

Este martes por ejemplo, en horas de la mañana se mantuvo cerrada la estación de servicio de la redoma de Guaparo. Los trabajadores desconocían si la gandola con el combustible llegaría o no.

Carlos Javier Delgado comentó que tuvo que recorrer varias bombas, porque sólo tenían de 91 octanos y en el concesionario donde compró su automóvil le recomendaron que use de 95.

Clara de Pimentel hizo su cola en la estación de servicio Paramacay. Después de media hora estaba a punto de llegar a la isla. Señaló que le pareció rápido si lo compara con la cola que hizo en la redoma de Guaparo el pasado viernes.

TAXISTAS ARREMETEN

La escasez de combustible que se ha venido presentando en la ciudad, se ha tomado como excusas por la mayoría de los taxistas, para aumentar considerablemente sus tarifas por el servicio, en detrimento de las personas de menor ingreso económico.

Karina Moncada había parado cuatro taxis en la avenida Las Ferias, cerca del puente de Santa Rosa. Iba para su casa en Ciudad Plaza, pero todos le pedían 1.500 bolívares por el trayecto y por supuesto le parecía muy caro. Optó por esperar el autobús.

Desde el terminal de pasajeros a Las Quintas de Naguanagua, le cobraron a Enrique Blanco 2.200 bolívares. Dijo que los pagó con todo el dolor de su alma porque venía de viaje y estaba trasnochado. Según dijo, el conductor le comentó que tenía que cobrar alto porque tuvo que hacer cola en una bomba por más de una hora.

 

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