Las Palmas aplastaron al Athletic /Foto: Archivo
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La Unión Deportiva Las Palmas impuso su estilo de fútbol ante un Athletic Club poco reconocible, que acabó certificando una noche nefasta en la que, de forma inverosímil, creó más peligro cuando perdió a su delantero centro Aritz Aduriz, expulsado en la segunda parte.

El conjunto bilbaíno salió con la clara intención de ahogar al rival en su campo. Algo parecido a lo que hizo la Real Sociedad con el Barcelona en Anoeta. Pero esa presión no fue ni persistente ni duradera porque a los veinte minutos los de Valverde levantaron el pie del acelerador y Las Palmas comenzó a encontrarse a gusto.

Las emboscadas iniciales y el aliento en el cogote de los vascos a los canarios dio paso a un encuentro más cómodo para los locales ante un rival que en ataque ofreció nada, porque Beñat entró poco en juego, Iñaki Williams no exigió al novato Hélder Lopes en la banda, y Lekue tampoco dio profundidad por la izquierda.

La Unión Deportiva, que solo había llegado a balón parado con un ajustado lanzamiento falta de Jonathan Viera que casi sorprende a Kepa, entró en el partido con sus armas.

Míchel Macedo comenzó a ser lo que es, más extremo que lateral, y amenazó con varias incursiones en el área vizcaína. Y así llegó el primer gol, con un pase profundo de Tana al brasileño que puso un buen centro al primer palo donde Prince Boateng ganó la acción al lateral Bóveda y al portero con una zaga rojiblanca descompensada, con Yeray y Balenziaga fuera de sitio.

Quinto gol del internacional ghanés, y su última aportación en el partido, porque en la segunda parte no salió por problemas físicos.

Con la mínima ventaja isleña, y la sensación de un Athletic que fue de más a menos, se llegó al descanso.

La salida de los rojiblancos en los primeros minutos de la segunda mitad, con dos llegadas peligrosas, hacía presagiar otro partido, pero un error en el centro del campo provocó un rápido ataque local con pase de Tana a Momo, sustituto de Boateng, y disparo cruzado a la red, totalmente solo ante Kepa.

La mejor noticia para el Athletic era el cronómetro, con cuarenta minutos por delante para arreglar su mala noche, pero la peor es que nunca fue capaz de hacer daño, ni siquiera con los cambios introducidos por Valverde, ni con el recurso fácil de centrar balones a sus mejores rematadores.

Los amarillos demostraron que no solo saben tocar el balón, sino también defender bien cuando se lo proponen.

En otro contragolpe, Tana se encontró con el poste en un remate de tacón tras jugada de Viera, cuando ya el partido estaba decantado, no solo en el marcador, sino sobre el césped. Tanto, que Setién se permitió quitar a Roque Mesa y darle minutos a Montoro ante la baja por tarjetas del primero para el siguiente partido, ante el Alavés en Mendizorroza.

Aduriz certificó la nefasta noche visitante al ver dos tarjetas amarillas seguidas, la segunda por protestar de forma muy airada.

Después, el arbitro señaló un dudoso penalti tras un centro de Balenziaga que pareció dar en el hombro de Macedo y no en la mano, y Raúl García convirtió desde los once metros, por el centro.

Solo un minuto después, Varas salvó a Las Palmas con una parada de reflejos y a continuación Montoro salvó bajo los palos. Con diez hombres, sin su ariete internacional, el Athletic generó más peligro, pero le fue insuficiente.

Tras un córner a favor de los visitantes, los canarios montaron otro contragolpe y Jonathan Viera anotó el mejor gol de la noche, con una vaselina que superó a Kepa y acabó con cualquier incertidumbre.

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