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Recordarlo es, para muchos, indignante. Fue un pase en vivo para Venezolana de Televisión. Era otra mentira del Gobierno: la inauguración de la Ciudadela Negro Primero en San Joaquín, a 24 kilómetros al este de Valencia. Eran 120 viviendas, de las que en realidad solo estaban 60 a medio terminar. Fue una estafa, un engaño. Tres años después Yasneli Reverol exige una respuesta junto a sus vecinos. “No se terminaron. Vivimos inhumanamente. Ya nuestros niños tienen sarna”.

Taina Normal es una de las madres que tuvieron que aceptar ocupar las viviendas aunque no estuvieran terminadas. Vive, como las 40 familias aproximadamente, encima de sus propios desechos. Las cloacas no son sino huecos en la tierra cavados inmediatamente detrás de las casas. Con un tobo, la mujer tiene que vaciar el pozo séptico y echar el agua al monte que crece por doquier en el complejo habitacional.

Este viernes los vecinos se concretaron en las afueras del caserío, cuya estructura se asemeja a las de un urbanismo de Petrocasas. No era precisamente un proyecto de autoconstrucción, sino que la modalidad consistía en que el Gobierno depositaba dinero a los beneficiarios y estos contratan los servicios de una constructora comunal: Frente Francisco de Miranda. “Los recursos se bajaron, pero más nunca terminaron las casas”. Por eso ahora protestan con pancartas y consignas pidiendo al presidente Nicolás Maduro que los escuche.

Casas de Negro Primero en San Joaquín no se culminaron

Vecinos denunciaron que voceros del Frente justificaron que las 60 viviendas faltantes sí se construyeron, pero en otro sector de San Joaquín. Para Reverol y quienes manifestaron es una mentira. Algunos dijeron que los representantes de la constructora se robaron los materiales y con ellos hicieron sus propias casas. Cuando han ido a visitarlos para reclamarles celeridad en la obra se dan cuenta que los insumos fueron utilizados, pero no para el fin que dijo el Gobierno.

En Negro Primero vivir es una prueba de supervivencia. El Ejecutivo, a pesar que conoce que hay gente habitando allí, no ha invertido en servicios públicos. No hay calles, agua, ni electricidad. Los afectados tienen que improvisar cables que se extienden entre los techos para poder tener cómo prender las luces.

La inseguridad no los ha perdonado. Las casas incompletas y abandonadas han sido desmanteladas. Contaron el caso de una mujer a la que su bebé se le murió por dengue hemorrágico. Obstinada, dejó la vivienda, y delincuentes quitaron hasta partes del techo. “Estamos completamente olvidados”, dijo uno de los vecinos.

Exigen soluciones inmediatas. Charbel Attieh, alcalde del municipio San Joaquín, y Francisco Ameliach, gobernador de Carabobo, ya no son figuras con credibilidad. Por ello piden al ministro de Vivienda, Manuel Quevedo, que envíe una comisión directamente desde Caracas para que se haga una inspección en la obra.

 

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